Jorge Eduardo Arellano
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Este sábado para la familia de Carlos Olivier Céspedes Meza hubiera sido un día de fiesta: una sobrina del conductor de la Esso Standard Oil que murió calcinado en una pipa que transportaba combustible, tenía previsto casarse en San Rafael del Sur, de donde Carlos y sus hermanos eran originarios.

Sin embargo, la vida les jugó una mala pasada y ellos tuvieron lo contrario: luto y lágrimas. Ayer Carlos fue sepultado, entre las cuatro y las cinco de la tarde, en el Cementerio Municipal de San Rafael del Sur, en un ambiente donde primó la desolación de familiares y amigos.

Algunos no soportaron el hecho. El papá de Carlos, por ejemplo, permaneció sedado desde que supo su muerte. Mientras la mamá y la esposa del conductor, Martha Rafaela Castro Sánchez, con quien procreó dos niños de ocho y seis años, lo lloraron hasta el último momento.

“Mi hija está desecha, está consternada, desconsolada”, contó casi en lágrimas doña Sandra Auxiliadora Sánchez, quien además de ser madre de Martha es muy conocida en el municipio, pues es la delegada del Ministerio de Educación en San Rafael del Sur.

Doña Sandra precisó que Carlos tenía seis años de laborar para la Esso. “Él siempre fue trailero. Con mi hija (hoy de 26 años) se casó hace unos ocho años, y no tengo quejas de él. Siempre fue considerado, buen padre, buen hijo y amigo. Mi yerno no merecía esa muerte”, insistió la señora.

Ella señaló que usualmente su yerno trabajaba en dos turnos y tenía dos días libres por semana. “Un turno era de cinco de la mañana a tres de tarde, y el otro de dos de la tarde hasta la noche. Algunas veces iba a Managua, otras a Corinto o a Matagalpa, variaban los sitios”, recordó.

Justamente el viernes pasado, día en que murió, le tocaba el turno de la mañana y se dirigía de Managua hacia Matagalpa.

Causas no están claras

Según un comunicado de la Esso Standard Oil, ese día la cisterna que manejaba Carlos, de 38 años, se volcó aproximadamente a las diez de la mañana en una curva cercana al kilómetro 99 de la Carretera Norte, sobre la vía hacia Matagalpa, produciéndose seguidamente una deflagración que incendió los tanques de combustible.

El camión-tanque transportaba, de acuerdo con la compañía, dos tipos de combustible, diesel y gasolina. “Todo pareciera indicar que la totalidad o casi totalidad de la carga se consumió en el fuego resultante del incidente”, refirió la empresa en la nota de prensa. La Policía Nacional, en tanto, todavía no aclara las causas del volcón.

Eduardo Rizo, un vecino de la familia, comentó que la muerte de Carlos conmocionó a todo el pueblo. “Nunca imaginamos que moriría así: calcinado. Él era un hombre sociable, amigable, que jugaba a los gallos y montaba a caballo”, rememoró.

Hazel Reyes, otra vecina de Carlos, añadió que “fue terrible” la noticia. “Yo siempre lo miraba los domingos y siempre se veía alegre. Aunque yo nunca le hablé porque mi conocida es su esposa, que junto a su hermana (María José) vende en un tramo del mercado del pueblo”, expresó la chavala.

El primero en 25 años

El gerente general de la Esso Standar Oil, Joaquím De Magalhaes, también consternado por la noticia, manifestó a EL NUEVO DIARIO que en la empresa no había ocurrido un incidente como el de Carlos desde hacía más de 25 años.

“Es una situación difícil, sobre todo para sus familiares”, subrayó el ejecutivo. En ese contexto adelantó que la compañía está apoyando en “todo sentido” a la familia del conductor.

“Él era nuestro trabajador y lamentamos su muerte. Nosotros estamos haciéndonos cargo de todo, le daremos a la familia el seguro de vida y ellos incluso tendrán apoyo sicológico, porque lo que ha pasado ha sido muy duro, es un trance muy difícil”, reiteró.

De Magalhaes enfatizó que aún no cuentan con el informe oficial de la Policía sobre el incidente. “No podemos especular sobre el mismo. Pero estamos pendiente de lo que arrojen las investigaciones, porque nuestros trabajadores sí laboran con ciertas medidas de seguridad”, añadió.

Por ejemplo, “ellos tienen un límite de velocidad que tiene que ver con el tipo de piso o suelo que van transitando, y se toman en cuenta ciertas condiciones climatológicas, entre otras cosas. Es decir, tienen un sistema de protección, pero esperaremos a ver qué concluye la Policía Nacional”, añadió.

De momento la empresa no tiene cuantificado lo que perdió, en términos económicos, por el volcón. “Eso no lo hemos calculado, sólo le puedo comentar que en ese tipo de cisterna (como las que manejaba Carlos) caben entre 5 mil y 8 mil galones de combustible”, puntualizó el ejecutivo.

Indignados con Policía

Doña Sandra Auxiliadora Sánchez, suegra de Carlos Olivier Céspedes Meza, destacó que están indignados por la actuación de la Policía Nacional. “Nosotros sabemos y vimos en la televisión a los pobladores, que viven cerca de Sébaco, cuando decían que por la Policía no pudieron salvar a mi yerno”, recalcó.

“Mi yerno tiró el celular en la carretera, y gritaba: ‘¡Auxilio! ¡Auxilio!’ pero la Policía hizo un cordón de seguridad para que nadie se acercara, al parecer tenían temor de que explotara la cisterna, pero esos vehículos están bien blindados. Es decir, hubo tiempo para que salvaran a mi yerno, porque mucho tiempo después fue que ocurrió la explosión”, agregó.

La señora adelantó que “en cuanto pase todo esto (el entierro y el luto) vamos a mandar una carta a Aminta Granera (jefa de la Policía Nacional) para que nos dé explicaciones al respecto”. EL NUEVO DIARIO quiso conocer la posición de la Policía Nacional en torno al caso, pero no se logró localizar a la vocera de la entidad, la comisionada Vilma Reyes.