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El polémico ex “auditor” interno del Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur) Lisbio Bermúdez Carballo, recomendado por el contralor propietario Fulvio Palma, utilizó fondos y bienes de esa institución para beneficio personal, de acuerdo con documentos en poder de EL NUEVO DIARIO.

La documentación revela que Bermúdez se aumentó de manera ilegal su salario y el de sus allegados en períodos relativamente cortos, gastó grandes sumas en telefonía celular personal, y abusó de vehículos de la entidad que hasta fueron chocados por particulares, y cuya reparación fue cubierta con fondos del Estado.

Bermúdez se volvió famoso cuando se descubrió que en el Inatec pedía viáticos para viajes al exterior cuando en realidad lo que hacía era quedarse en su casa, ubicada en Masaya. Pese a ese escándalo, el contralor Fulvio Palma lo recomendó al titular del Invur, Adolfo “Popo” Chamorro, para que lo contratara como auditor interno. Palma defendió su actuar señalando que lo dicho sobre Bermúdez eran “especulaciones”.

Una carta enviada por la actual titular del Invur, Judith Silva Jaen, al director General Jurídico de la Contraloría, José de Jesús Brenes, el 9 de marzo de este año, confirma que Bermúdez, además de estar usurpando el cargo de auditor interno, fue contratado por el entonces presidente Ejecutivo de esa entidad Adolfo Chamorro, el 24 de marzo de 2006, devengando un salario de 24 mil córdobas mensuales.

El doble en 6 meses
El 5 de abril de 2006, Chamorro autorizó aumentar el salario de su “auditor” interno a 35 mil córdobas, posteriormente el 14 de junio, la máxima autoridad del Invur ordenó que el sueldo de Bermúdez subiera hasta 43 mil córdobas.

Pero no fue todo, Chamorro en un correo electrónico dirigido a la gerente administrativa financiera del Invur, Esperanza Vargas, el 25 de octubre mandó a que el salario del personaje se estableciera en 48 mil córdobas, es decir, que en seis meses se incrementó en exactamente el doble del sueldo. Ayer intentamos hablar con Chamorro, pero no respondió a nuestras llamadas ni a los mensajes que le dejamos.

Telefonía celular
Los documentos revelan que Bermúdez, en el período de mayo de 2006 a enero de 2007, consumió telefonía celular por sumas que ascendieron a 41 mil 593 córdobas, por medio de un teléfono personal y dos asignados. Dicho monto fue pagado con fondos de la institución.

Además, se agregó un saldo de consumo que corresponde al período de marzo a febrero de 2007 de los mismos números telefónicos, en concepto de cuentas por cobrar hasta por 12 mil 637 córdobas.

“Todo lo anterior demuestra la forma indebida de cómo el señor Bermúdez utilizó los recursos financieros de la institución para autofinanciarse gastos y actividades personales, en clara y abierta violación a las leyes aplicables”, dice la carta de Silva, que fue una respuesta al requerimiento de la Contraloría relacionada con la confirmación de hechos denunciados en contra del “auditor interno”.

Camionetas chocadas y abusos de autoridad
La carta de Silva Jaen también confirma que el Invur cubrió los gastos de reparación de una camioneta que había sido asignada a Bermúdez, pero que fue chocada un día no laboral por una persona que no pertenece a la institución.

La camioneta Mitsubishi, L-200, doble cabina, placas M-019-717, “fue usada de forma indebida, ya que según informe del 30 de enero de 2007, el señor William Castellón Betanco, responsable de Transporte, Seguridad y Vigilancia, reporta que la compañía aseguradora Metropolitana señala que el vehículo perdió el choque acaecido en Diriamba el domingo 7 de enero de 2007, en la salida del balneario ‘La Máquina’. En ese momento, esta camioneta era conducida por la señorita Gioconda Parrales, a quien no está asignado institucionalmente el vehículo referido”.


La usurpación de Bermúdez
Contrario a lo que dijo Adolfo Chamorro la semana pasada, de que los cinco contralores le habían dado el visto bueno para contratar a Bermúdez, la carta de la titular del Invur señala que el polémico funcionario nunca fue reconocido como auditor interno por los colegiados, porque no aparece en la lista oficial que tienen en el ente fiscalizador.

En ese cargo, Silva Jaen señala que Bermúdez violentó las siguientes disposiciones administrativas:
a) Participar en procesos administrativos del Invur, autorizando trámites que no eran de su competencia y que la ley prohíbe, al extremo de avalar y rubricar contratos, contrataciones de servicios y comprobantes de pagos, previos a su desembolso durante el período de julio a diciembre de 2006. Estas actividades corresponden al área administrativa.

b) No elaboró un plan de trabajo debidamente autorizado por la Junta Directiva del Invur ni por la Contraloría, que estableciera la evaluación posterior a la gestión administrativa y financiera de la institución a como establece la Ley Orgánica del ente fiscalizador.

c) No cumplió con la ejecución de las funciones de la Unidad de Auditoría Interna.

d) Faltó organización en el funcionamiento correcto, no planificó tareas propias de la Unidad de Auditoría Interna.

e) Inexistencia de un Manual de Auditoría Interna que normara los procedimientos de Auditoría a aplicar en los procesos de evaluación de la gestión administrativa de la institución, entre otros.