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Los hombres que descendieron de la camioneta se subieron a la cabina del furgón y le exigieron dos cosas: Que cediera el volante y que colaborara. Iván Ríos, un transportista con 11 años de experiencia, en ese momento pensó en sus tres hijos y su pareja que esperaban por él en Nicaragua. Se encontraba solo en Guatemala, en el departamento de Escuintla exactamente, como responsable de un cargamento de 500 quintales de ajonjolí y estaba siendo víctima de secuestro y robo.

Iván Ríos, de 35 años, víctima de un secuestro a manos del crimen organizado guatemalteco, esboza la realidad que a diario viven decenas de transportistas que transitan por el llamado Triángulo Norte (Honduras, El Salvador y Guatemala).  Ríos también formó parte de una estadística más, de los 1,747 casos de robo de mercadería que registró el  Ministerio Público (MP) y la Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala. Su camión fue recuperado ese mismo día al filo de la medianoche, pero sin el ajonjolí.

Los datos de ese hecho los recuerda con precisión y marcaron una decisión a la que ni siquiera le dio chance de discutir: No más viajes.  Antes de ser víctima del secuestro, había escuchado que otros de sus compañeros fueron interceptados por la mafia guatemalteca o las maras salvadoreñas. Pensó que eran hechos alejados hasta que el 1 de febrero de 2013, a las 8:15 de la mañana, después de pasar El Salvador, en el kilómetro 75 de la carretera Panamericana, una camioneta negra se le interpuso en el camino. 
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“Me salieron los asaltantes, me encañonaron y me quitaron el camión. Eran tres hombres armados, iban en una camioneta de color negro, de armas casi no sé, pero debieron ser de nueve milímetros, son las que ocupan los asaltantes. En el tráiler iba solo, no llevaba ayudantes ni custodia, iba solo”, cuenta Ríos, como si de pantallazos de recuerdos rápidos se tratara. Ese día tuvo la desdicha de que el vehículo de custodia se quedara a cuidar al último furgón que pasó la frontera que divide Guatemala y El salvador.

Costos

Marvin Altamirano, presidente de la Asociación Nicaragüense de Transportistas (ANT), cuenta que hace 10 años, a raíz de la inseguridad en esa zona de Centroamérica, comenzaron a poner dispositivos de seguridad a unos 5,000 vehículos. Solo esa inversión, asegura, anduvo entre US$10 millones y US$15 millones. Actualmente, los transportistas pagan aproximadamente US$3 millones por servicios de monitoreo. “Eso tiene más de 10 años, lo que quiere decir que ya hemos pagado más de US$30 millones”, calcula.

Por otro lado, manifiesta que las custodias privadas tienen costos que oscilan entre US$100 y US$1,500, en dependencia del trayecto a recorrer.  “Las custodias privadas vienen desde la frontera entre Guatemala y México hasta El Guasaule, es decir frontera Honduras con Nicaragua. Cuando llevás una custodia, un guarda armado, de aquí a Honduras, por ejemplo, de Las Manos a Puerto Cortés, cuesta US$100, pero si ya llevás la custodia de una camioneta son US$500 y por eso en dependencia del lugar van de US$100 a US$1,500”, precisa el presidente de la ANT.

Altamirano afirma que las medidas que toman los países en contra del narcotráfico también tienen efectos económicos en el transporte de carga regional, incluyendo el nicaragüense. Dice que los países han puesto un conjunto de mecanismos de seguridad en las fronteras que obstaculizan la rápida circulación. 

“En Guatemala ha avanzado bastante el crimen organizado. Todo eso también lo hemos tenido que pagar nosotros, porque todos los países nos revisan como si todo el tiempo y todos los transportistas estuviéramos trabajando con el crimen organizado. Incluso hasta los mismos países han tenido que invertir recursos para el control del narcotráfico y la trata de personas. Nicaragua incluso tiene escáneres en sus fronteras, por motivos de seguridad”, expone Altamirano.

Afectaciones

El representante del sector de transporte de cargas de Nicaragua admitió que el costo de la inseguridad no lo están pagando los transportistas, sino que primeramente lo asumen los exportadores e importadores y finalmente los consumidores. Sin embargo, los precios en seguridad que tienen que pagar los transportistas nicaragüenses para trasladar mercancías por la región representan una desventaja frente a los otros transportistas centroamericanos, ya que ellos pueden pasar por Nicaragua sin pagar ningún coste, a cualquier hora del día.

Luis Gutiérrez, presidente ejecutivo de la Instituto Centroamericano de Seguridad Privada (Incaspri), compara las situaciones que vive el transporte de carga en el Triángulo Norte y Nicaragua, y sobre las maras dice que “son estructuras delincuencias formadas para definir y ejecutar la misión del crimen organizado en diferentes modalidades: secuestro, extorsión, tráfico de drogas y personas”.

En el Triángulo Norte, los grupos delincuenciales chantajean a los transportistas y distribuidores. Los jefes de las maras les han dicho: “Todo el que en mi territorio camine, de alguna actividad económica, tiene que pagar una protección de mí mismo, se la doy yo porque si no paga lo voy a agredir”.

“Eso no existe en Nicaragua porque las condiciones sociales son distintas”, asegura Gutiérrez.

A su criterio, las empresas de seguridad del Triángulo Norte toman medidas de defensa y reactiva, es decir que escoltan con personal fuertemente armado para repeler y enfrentarse a una agresión. “La carga en su tránsito por Nicaragua requiere medidas preventivas en el sentido de que los transportistas se estacionen en lugares indicados y no tanto a actividades de maras”, expresa el presidente de Incaspri.

Miedo y pérdidas

En 2015, Guatemala, El Salvador y Honduras sumaron 17,422 homicidios, superando la cifra del año anterior que fue de 15,727, datos que los posiciona como una de las regiones sin guerra más violentas del mundo en relación al número de habitantes. En ese año, según informes oficiales de cada país, El Salvador acumuló 6,657 homicidios (104 por cada 100,000 habitantes), seguido por Honduras con 5,047 (57/100,000) y Guatemala 5,718 (35.4/100,000). 

El representante de los transportistas de carga, Marvin Altamirano, indica que el 50% de los transportistas nicaragüenses han optado por no viajar a los países donde hay mayor inseguridad, es decir los del Triángulo Norte. “Han decidido quedarse trabajando en Nicaragua”, sostiene Altamirano, aduciendo que los transportistas nicaragüenses realizaban antes de 3,000 a 5,000 viajes por mes, por lo que han dejado de percibir aproximadamente US$5 millones mensuales como sector, unos US$60 millones al año.

Altamirano lamenta que “cuando los transportistas nicaragüenses van a El Salvador, hasta el restaurante que vende la comida al conductor paga un dólar por plato de comida” en extorsión, y “a los conductores se les está afectando con cincuenta centavos dólar más por servicio de comida”.

Nicas asesinados

Media hora después de interceptar el camión, los asaltantes valoraron que no podían seguir debido a que el motor del cabezal era demasiado lento para culminar la operación. Llamaron al “jefe” y acordaron que en un punto cambiarían  de camión. En ese lugar de Escuintla Iván Ríos fue trasladado a un vehículo liviano que lo llevó hasta un cañal ubicado a orillas de una carretera.

A las tres de la tarde de ese 1 de febrero los hombres que interceptaron a Ríos lo entregaron a tres jóvenes, de unos 19 años, para que lo resguardaran mientras llevaban los 500 quintales de ajonjolí al lugar acordado por la mafia. “En el cañal estuve custodiado y me encontré con otro compañero a quien también asaltaron. Ya me sentí animado, porque éramos dos, a uno tal vez no buscan, pero a dos sí. Me sentí más alegre porque dos ya hacíamos bulto”, recuerda.

En cierto momento Ríos consideró que podía tomar control de la situación. Vio nerviosismo en los jóvenes armados. Su cuerpo era más fornido mientras ellos eran delgados. Sin embargo prefirió seguir las indicaciones. Una hora después, los raptores recibieron una llamada con la orientación de dejarlos libres en el cañal, con la condición de que salieran hasta las siete de la noche. No antes, porque andaría un motorizado y si los encontraba sobre la pista los mataba.

“Después de que se fueron nosotros salimos, como a las cinco de la tarde porque en la noche nos hubieran matado, caminamos unos 500 metros y nos encontramos con una patrulla que nos llevó al distrito más cercano a poner la denuncia. Fue en el departamento de Escuintla. Las autoridades recuperaron un camión, y era el mío, el de color amarillo”, relata Ríos. Tres años después dice que desconoce que ocurrió con la denuncia. Desde ese día desistió de trabajar como transportista de carga. 

En mayo de este año, según Altamirano, tres nicaragüenses fueron asesinados en Honduras mientras trasladaban mercadería por ese país. “Llevaban ajonjolí a Puerto Cortés. Los acorralaron y el camión se tuvo que ir a un abismo, donde murió el chofer, su hijo y un custodia que los acompañaba, y se perdió la mercancía”, contó.

Los incidentes en las carreteras de esos países se han reducido para los transportistas nicaragüenses, porque estos han tomado la decisión de no circular de noche y además de viajar en caravanas de tres a seis camiones. Según el presidente de la ATN, hace seis años, en esos países murieron 67 nicaragüenses por robos en las vías.

“En Honduras la inseguridad es igual, después que salís de Nicaragua hacia el norte todo es peligroso. Ya no viajo desde hace tres años, por temor, porque me amenazaron”, afirma Ríos. “Los que nos custodiaron me expresaron que el jefe dijo que me retirara de manejar o por lo menos de no ir a Guatemala por un buen tiempo: ‘Si te volvemos a agarrar, no te vamos a perdonar’”.

Asaltan camión con útiles escolares

Las fuerzas de seguridad encontraron ayer en la costa sur de Guatemala un cabezal que halaba un furgón que fue robado el pasado sábado con útiles escolares enviados de México a Nicaragua, informó una fuente oficial.

Según la Policía Nacional Civil (PNC), el transporte pesado fue robado el sábado por hombres armados en el kilómetro 123 en jurisdicción de Chiquimula (Santa Rosa), en la carretera que conduce hacia El Salvador.

La institución explicó en un comunicado que el cabezal con el furgón fue localizado ayer, durante un allanamiento judicial coordinado por fiscales del Ministerio Público (MP), en el kilómetro 84 de la autopista que de Puerto Quetzal conduce a la aldea El Naranjo, en el municipio de Masagua, del departamento sureño de Escuintla.

El vehículo transportaba útiles escolares desde México con destino final Nicaragua, detalló, pero no se reportan capturas.