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"La virgencita de la Sofía es milagrosa, ella evitará que el fuego llegue a mis siembras. Así ocurrió y en agradecimiento ese hombre entregó a mi abuela un  frijolito elaborado en oro". Así rememora María Lidia Velásquez una de las anécdotas sobre uno de los milagros atribuidos a la Virgen de la Concepción, que ha permanecido en su familia los últimos 112 años.

IMAGEN PEREGRINA Y MILAGROSA

Al igual que miles de nicaragüenses, esta noche Velásquez rendirá tributo a la Virgen en uno de los barrios capitalinos, pero no siempre Managua fue el escenario de la tradición, pues esta inició en Masaya con su bisabuela y siguió hasta el Caribe Norte del país, específicamente en Bonanza.

"Mi bisabuela era del lado de Granada, vivió en Masaya y por problemas familiares con su pareja se trasladó con mi abuelita hacia Bonanza, la única posesión que llevaba con ella fue la Virgen y fue allá donde empezó a celebrar la purísima", compartió Velásquez.

De acuerdo con la tradicionalista, fue en esa zona del Caribe donde algunos pobladores comenzaron a atribuirle favores a la imagen. Uno de ellos fue el productor, quien además del granito de frijol en oro dio una cadena, pero también había quien llegaba a rezarle para que le protegiera de riesgos en su salud, cuidara sus propiedades e inclusive estuviera pendiente de las mujeres al momento del parto.

"Desde entonces, las personas iniciaron a entregar a mi bisabuela pequeñas figuras de oro. Hay algunas casas, granos como frijol y siluetas de mujeres con niños en brazos", refirió Velásquez.

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En total en la cadena hay 8 pequeñas figuras, todas de oro, la cual la familia resguarda y a pesar de que el tiempo ha restado un poco de brillo al metal y la cadena se ha reventado algunas veces, la fe y tradición permanecen inalterables.

DE VUELTA AL PACÍFICO

Cuenta Velásquez que a mediados de los años 60 del siglo pasado  su mamá y abuela decidieron retornar al Pacífico de Nicaragua, trayendo consigo la imagen para celebrar a la Purísima.

"Mi abuela y mi mamá se movieron a Managua y empezaron a celebrar a la Virgen tal como solían hacerlo en el Caribe, con un brindis  muy tradicional, que es el mismo que ahora también procuro entregar el día de la Gritería", compartió Velásquez.

En este sentido ella menciona que la "gorra" que entregan incluye chicha de maíz como bebida, ayote en miel, cajetas de masa, gofios y la entrega de canastitas elaboradas con cartulina. "Aunque ahora hemos  integrado elementos como caramelos, frutas y a veces empleamos empaques plásticos para repartirlos", dijo Velásquez.

Otro aspecto tradicional que esta familia conserva está referido a los elementos con los que fue elaborada la imagen de la Virgen, la cual está tallada en madera pura.

"La imagen mide unos 23 centímetros de alto, está tallada en madera, nosotros hemos agregado una corona y un vestido largo para hacerla ver un poco más grande", compartió Velásquez.

UN ALTAR PARTICULAR

Velásquez explicó que otro de los aspectos que han procurado conservar en el seno de la famila es la elaboración de un altar un  tanto distinto al que usualmente suelen estructurarse.

La puesta en escena por parte de la familia de Velásquez procura recrear parte de la historia de la tradición mariana en el país, pero también hay elementos que buscan reflejar parte de la influencia del Caribe.

En este sentido, hay tres murales que detallan, por ejemplo, el pasaje de cuando la imagen arribó al país por el entonces puerto de El Realejo.

El segundo mural detalla elementos referidos a la pedida de protección en momentos de catástrofes, como erupciones volcánicas, y un tercero en el que se detallan elementos del Caribe como playas, vegetación y pesca.

"El altar es diseñado y elaborado por nosotros, específicamente por mi hija, en él se incluyen aparte de esos elementos, algunos pasajes de las escrituras, muchas flores y plantas, pero también tratamos de reflejar distintos momentos de la evolución de la humanidad", platicó Velásquez.

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Asimismo, confió que para lograr ese cometido la familia se apoya en elementos naturales (rocas, arena de mar), pintura e inclusive algunos juguetes que reflejan el mundo moderno (puentes, carreteras y automóviles).

"Lo que siempre hemos querido hacer es elaborar un altar que pueda ser movible mientras la imagen esté presente, pero aún no hemos podido encontrar a una persona que lo pueda construir", sostuvo Velásquez.

UNA NOCHE MÁS

Finalmente, la tradicionalista refiere que esta noche antes de abrir las puertas de su casa, ella y su familia realizarán un rezo a la imagen, lanzarán cohetes y cargacerradas y se prepararán a recibir a los feligreses que por un lapso de unas cuatro horas se posarán frente al altar de la Virgen a entonar cánticos con fervor y devoción.

"Desde pequeños nosotros disfrutamos la devoción a la Virgen, la casa se llena de alegría, y es una tradición que seguirá con nosotros y una nueva generación. Yo la adopté de mi mamá  hace ocho años, cuando ella partió de este mundo y creo que será mi hija quien la continúe", dijo Velásquez.

Con respecto a la cadenita que contiene las imágenes de favores recibidos, la tradicionalista sostiene que esta permanece resguardada aún en el día de la Gritería, porque es una reliquia familiar.