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Su mamá prefiere llamarlo Chase, pero su nombre completo es Brandon Chase Wittenauer Chavarría. A sus familiares, amistades y seguidores aún les cuesta creer que el joven de 32 años esté muerto.

La noche del pasado viernes el nica llegó hasta un almacén situado en el barrio Fruitvale, de Oakland, California, donde se desarrollaba un festival de música electrónica donde se presentaría como artista invitado. No tuvo tiempo de subir al escenario.Brandon Wittenauer.

Llegó 15 minutos antes que el lugar se prendiera en llamas y al menos 36 personas perdieran la vida. De inmediato la noticia tuvo resonancia mundial y empezó a circular una lista de desaparecidos en internet difundida por las autoridades.

Ivania Chavarría González, originaria de Jinotega y mamá del joven, recuerda que cuando se enteraron de la noticia vieron que su hijo figuraba en la lista de desaparecidos. La desesperación se apoderó de ella. Tenía la esperanza de que no fuera cierto, pero todo concordaba: era un festival de música electrónica y su hijo era un artista inclinado por ese género.

Luego a través de las imágenes difundidas en directo desde el lugar por diversos medios estadounidenses, Ivania, quien emigró a Estados Unidos en 1980, observó el carro de su hijo en el parqueo del lugar.

Las autoridades le confirmaron más tarde lo que ella ya sabía. Su hijo no solo estaba dentro del local, el reporte policial fue peor: estaba muerto.

LO RECUERDAN

El cuerpo del joven cuyo nombre artístico era Nex Iuguolo, aún no ha sido entregado a su familia. Las redes sociales del artista se han inundado de mensajes de despedida que expresan tristeza y consternación.

“Era un joven muy querido por los artistas y le gustaba compartir tiempo conmigo. Era muy amable y talentoso, estamos devastados con esta tragedia”, expresó su mamá.

El joven nació en Santa María, California el 5 de noviembre de 1984. A los siete años viajó a Nicaragua junto a su madre y vivió por tres años. Ingresó al colegio La Salle de Jinotega y aprendió español. Después regresó a Estados Unidos.

Kelly Molina, diseñador de moda nicaragüense, era primo de la víctima y compartió parte de su infancia con él.

“Cuando Chase estaba aquí era un niño encantador, tenía una enamorada a quien le llevaba una rosa todos los días”, relata Molina, aún consternado.

“Lo voy a recordar como aquel niño lindo y sencillo que siempre que jugábamos en la casa de nuestros abuelos me decía que hay que compartir. Era un hombre  talentoso, de espíritu libre y alma bohemia”, agregó.

El músico, compositor y productor estadounidense CJ Chapman era uno de los mejores amigos del artista nicaragüense. Tenía 15 años de conocerlo. La última vez que lo vio fue un día antes del Día de Acción de Gracias.

En esa ocasión le confesó que le regalaría todos sus instrumentos musicales porque se quería dedicar por completo a cantar. Quería grabar un disco en el que CJ Chapman se encargaría de las melodías y el nica sería el vocalista.

“Todo esto ha sido horrible. Era mi mejor amigo, un joven lleno de vida al que echaré mucho de menos”, dijo CJ Chapman.

El músico estadounidense Bobby Loveless también escribió sobre el nicaragüense en sus redes sociales, dijo: “Descansa en paz Nex Iuguolo (Brandon). Él es uno de los músicos más creativos y talentosos con los que alguna vez tuve el placer de trabajar”.

Dos nicas estuvieron en la masacre del Pulse, uno de ellos murió.Víctimas de otras tragedias

HISTORIAS • Brandon Chase Wittenauer Chavarría es parte de los nicaragüenses que se han visto inmersos en grandes tragedias en EE. UU. El pasado 12 de junio en la masacre cometida en la discoteca Pulse de Orlando, Florida; dos nicas fueron víctimas de las balas que disparó Omar Mateen esa madrugada.

Jerald Arthur Wright de 31 años, hijo de María José Wright (nicaragüense) y Frederick Wright (ecuatoriano) perdió la vida en esa ocasión en la que es catalogada la peor masacre a tiros en la historia de EE. UU.

Leonel Meléndez, originario de Managua, también se encontraba en el lugar y resultó gravemente herido. Pero corrió con más suerte: contra todo pronóstico sobrevivió a dos balazos, tres cirugías y dos semanas en coma.

“Era un total caos. La gente pegaba gritos, todo el mundo estaba desesperado por salir. La música no paraba de sonar y algunas luces se apagaron. Había personas heridas y muchas caían al suelo”, recuerda Meléndez.

El 11 de septiembre de 2001, durante el ataque a las Torres Gemelas de New York, Óscar Sandoval, de León, se encontraba en el piso 43 cuando el primer avión impactó el edificio donde él se encontraba.

Poco tiempo después el techo del piso colapsó y se le vino encima dejándolo inconsciente por un rato y con varias fracturas en su cuerpo. Con la ayuda de otras personas pudo levantarse y bajar las escaleras, mientras observaba gente quemada y tirada en el piso. Sobrevivió a la tragedia.