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El municipio donde nació el poeta Rubén Darío también es cuna de la celebración más extensa a la Purísima en Nicaragua. Ciudad Darío inicia la fiesta a la Virgen María desde el 22 de noviembre y concluye el 8 de diciembre. Hay derroche de pólvora, vistosos altares, procesiones a las cinco de mañana, a las diez de la noche, Ángelus y Eucaristías en cada barrio.

Desde la última semana de noviembre, dos grandes imágenes de la Purísima parten cada día, a las cinco de la mañana en procesión a un barrio, donde se queda para la celebración de Eucaristías, rosarios y  procesiones. El 7 de diciembre, las dos imágenes, que pertenecen a las dos parroquias: Santa Lucía y San Pedro, han visitado 32 barrios como parte de una tradición que hoy cumple 50 años.

“En toda Nicaragua en el único lugar que se celebra quince días a la Virgen María es en Ciudad Darío y eso sucede porque en el municipio hay mucha devoción. A nosotros como darienses no nos vamos solo con un novenario, rezamos más porque amamos a nuestra Madre”, dice el cura párroco de la Iglesia Santa Lucía, Vicente Martínez Bermúdez.

Bermúdez señala que el objetivo de esta celebración es la evangelización en los barrios y en el  municipio se extiende a ser la fiesta religiosa más larga que se cuida con mucho fervor.

En los barrios se preparan comités organizados por los párrocos. Se promueve un novenario previo a la visita de las imágenes grandes de la Virgen. Se promedia que en 250 hogares se reza con vecinos y amigos y se comparten chicha, cajetas y frutas, hasta el día de la visita de la imagen grande cuando hacen una fiesta donde todas las personas del barrio esperan a los feligreses de la ciudad.

“Nosotros nos reunimos en el barrio con los sacerdotes. Pasamos trabajando todo un año, haciendo actividades, tómbolas, ofrendas y colaboraciones que llegan de casa a casa, para celebrar piñatas a los niños, regalar indio viejo, refrigerios y pagar la música. Nos preparamos para una fiesta que inicia con la Eucaristía a las cinco de la mañana, donde hay rosarios y palabra todo el día”, dice Marbelí del Socorro Mendieta Granados, vicepresidenta del comité de la Purísima de Barrio San José.

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“Cada familia del Barrio, da una ofrenda semanal para para arreglar los altares y regalarle obsequios a la gente que nos visita. En nuestro barrio, arreglamos el altar con el mensaje de 'María Madre de la Misericordia, ruega por nosotros”, señaló María Jesús Mejía Pastora, presidenta del comité de la purísima del barrio San Antonio.     

Medio siglo de tradición

La fiesta religiosa en la ciudad inició en 1966, con el novenario en los primeros barrios, cuando  los padres franciscanos – italianos,  Monseñor Carlos Santi y el cura Alejo Ciambella, trajeron la fe y el rezo del novenario de la Virgen María en cada barrio, señala Claudia Espino, una de las primeras rezadoras del pueblo, fundadora de la devoción a la Purísima.

“Hace cincuenta años solo se celebraba el novenario y consistía en la visita de la virgen a 9 barrios del pueblo. La gente cantaba con marimbas y guitarras, se repartía frutas, cajetas, toronjas, ayote en miel, cajeta de leche, caramelos, chicha y naranjas. Se rezaba hasta la madrugada. La Virgen no regresaba a la iglesia sino que pasaba en los barrios. Con el tiempo dejó de ser así y abrió paso a más gente”, cuenta  Espino, que es una señora de 72 años de edad.

“En 1998, el huracán Mich, provocó que la gente del campo emigrara a la ciudad.  Hubo el nacimiento de nuevo barrios que exigieron la celebración de la Virgen. Se amplió de 9 a 13 rezos de todo el día”, dice José Concepción Alarcón Manzanares, director del Ballet Folklórico Metapa y promotor cultural en el norte del país.

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Manzanes explica que nunca cambión en la celebración, fue que en barrio Rubén Darío donde está ubicada la Casa Museo del poeta del mismo nombre, se citaba a las personas de las comunidades rurales a que llegaran a gritar el 7 de diciembre: ¿Quién Causa Tanta Alegría? Y se les daba comida, cajetas y productos básicos. Toda la actividad desde coordinación parroquial.

En el 2007 se abrió otra parroquia llamada Santa Lucía, diferente al antiguo y hasta entonces único templo parroquial cuyo titular era San Pedro y que había sido remodelado por los frailes franciscanos desde 1954 hasta 1971. Con esa nueva parroquia, ubicada al norte de la ciudad y con el aumento de la población, la celebración de la Purísima en los barrios se dividió con la visita no de una, sino de dos grandes imágenes de la Virgen María.

“Con la división, la celebración a Virgen se empezó a dar con  mayor seguridad y con más control de la pólvora. Además las personas se sintieron motivadas a participar más en las procesiones”, describe una de las fundadoras de la devoción a la Purísima, Claudia Espino.

La música es pilar fundamental de la tradición

“La música representó un factor importante de la celebración, el gran maestro de música llamado Timoteo Balmaceda compositor local, promotor de piano, clarinetes y flautas de viento, que ya falleció, con ayuda de Monseñor Carlos Santi, creó el primer coro de Ciudad Darío que cantaban a la virgen María, hasta el amanecer”, Cecina Rayo, fundadora de la tradición del rezo a la Purísima.

“El coro estuvo formado  por 19 mujeres y que se llamaban las 'Hijas de María', en los que sobresale Claudia Espino, Celina Rayo, Cándida Ramírez, María Martínez.  Ya están ancianas, pero en su tiempo eran las voces más representativas de un trabajo musical admirable en la celebración de la Purísima, no se puso sustituir un grupo de ese nivel”, José Concepción Alarcón Manzanares, director del Ballet Folklórico Metapa.

Jóvenes ofrecen conciertos católicos todas las noches

En la celebración a la Purísima sobresalen grupos musicales con nuevos estilos como Carisma Juvenil y Acción Católica. Carisma Juvenil es un grupo de jóvenes que componen merengues, cumbias y salsas con un sentido religioso.

“Somos un ministerio que se formó de un grupo de oración. Glorificamos el nombre del señor por medio de la música, evangelizamos por medio de la música. Tratamos de animar a los jóvenes, hacerlos traer a la iglesia con alabanzas a nuestra Madre Santísima”, describe Dierich Alarcón Salinas,  coordinador del ministerio Carisma Juvenil.

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“Nosotros tocamos cumbias, también le metemos reggaetón, salsa, nos llevamos por ritmos tropicales. Toda agrupación está formada por  doce jóvenes que tocamos trompetas, percusión, güiro, timbales, teclado, bajo  y guitarras”, comenta Salinas.

Todos los barrios comparten marol o indio viejo

“En las celebraciones de la purísima resaltamos la comida típica, donde se ocupa el maíz como base de nuestra gastronomía. Este platillo destaca en los rezos, hay gente que lo hace con mucho sabor, con su agrito, con su chilito y bien carnudo”, señaló María Jesús Mejía Pastora, maestra y promotora cultural en el municipio.

“La gente quiere expresar el compartir, ellos tienen ganas de dar.  Regalando marol o indio viejo, queremos practicar la caridad y la fraternidad, decirle al mundo entero que la pobreza no es ningún motivo para no compartir nada en la celebración de la Purísima”, dice el cura párroco de la Iglesia Santa Lucía, Vicente Martínez Bermúdez.

Altares coloridos con significado religioso

“Los altares se guían por el lema que cada comité de la Purísima en cada barrio. Se escoge concorde a las letanías del Santo Rosario o de alguna frase bíblica que le da significado a los arreglos”, explica el cura párroco de la Iglesia Santa Lucía, Vicente Martínez Bermúdez.

“Hay un sector artístico conformado por pintores y escultores que hacen grandes trabajos en poroplás, madera y cartón, todos se unen para darle significados a lemas religiosos. En cada barrio se construyen unos altares bellísimos. Sobresalen grandes artistas locales entre ellos Justo Pastor Rodríguez, Alex Ríos, Fernando Sosa; y decoradores Jesús Alexander Gutiérrez y Rafael Alfaro”, describe José Concepción Alarcón Manzanares, director del Ballet Folclórico Metapa y promotor cultural en el norte del país.

La cultura dancística ha venido impregnando el fervor religioso, con el Ballet Folclórico Metapa, una agrupación de danza del municipio promueve ofertorio, se baila a las 6 de la mañana con la llegada de la virgen al barrio. Después de la homilía, una grupo de jóvenes vestidos con bailes folclóricos llevan las ofrendas con gran fervor con danza dice José Concepción Alarcón Manzanares, director del Ballet Folklórico Metapa.