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En la escuela “Madre Rosa Virginia Rosero”, Johana Carolina Cajina Muñoz, de 4 años, murió de un infarto fulminante el pasado 14 de octubre. Mes y medio después, la noche del  6 de diciembre, falleció por causas similares Nicoll Morales Mejía, de 15 años, en el municipio de Acoyapa, Chontales, mientras se divertía en una fiesta.

Teresa Moreno, abuela de Johana, asegura que  la niña estaba sana, incluso, la maestra le dijo que el día de su muerte “fue cuando más jugó en la escuela”.

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“Esa noche se acostó normal. Pero a las 11 p.m. pidió agua y cuando se la pasé, ya estaba semi inconsciente. Eran las tres de la madrugada cuando murió en el Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales”, relató Johana Muñoz, madre de la menor.

Mientras Nicoll apenas alcanzó a decir, “ay, me siento mal” antes de fallecer en medio de una fiesta de bachillerato en el  club hípico de esa ciudad, según contó a El Nuevo Diario una compañera de clases.

Una trabajadora  del centro de salud de Acoyapa aseguró que “el diagnóstico emitido por el doctor Julio Osorno, fue que murió por infarto y cuando llegó al centro de salud no había nada que hacer”.

¡ESPORÁDICOS, PERO LOS HAY!

Según el doctor José Daniel Meneses, secretario de la Asociación de Cardiólogos de Nicaragua (Ascani), las estadísticas revelan que por cada 100,000 pacientes fallecidos por infarto, hay entre uno y cinco menores de edad.

“Esto quiere decir que es esporádico, pero pasa que las personas ven impactante un infarto en una persona a esa edad, pero realmente tiene una prevalencia que es baja”, señala Meneses.

El especialista asegura que las causas de un infarto, en menores de edad, no necesariamente están relacionadas a problemas congénitos, sino también a trastornos eléctricos, arritmias cardiacas (alteración del ritmo cardiaco) y miocarditis agudas (una inflamación del corazón que se produce por un virus respiratorio).

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Yader Salazar, técnico en emergencias de la Cruz Roja Nicaragüense (CRN), revela que las muertes más frecuentes, pero que son denominadas como infarto en los jóvenes o menores de edad son provocadas por exceso de actividad física, que causan taquicardia y arritmia.

“Ya se ha visto una cantidad de deportistas que fallecen en el campo, esto se da porque la contextura física no está acorde con el exceso de ejercicio y se acelera su frecuencia, provocando taquicardia o arritmia cardiaca”, dice Salazar.

El doctor Rolando Jirón, presidente de Ascani, puntualiza que también los infartos se dan en muchos jóvenes debido al exceso de drogas y licor,  que provocan una serie de espasmos en las vías coronarias, provocando que el paciente muera”, explica.

Particularmente, en diciembre "las personas beben más y comen más, incluso, menos de un tercio de la población también dejan la medicación cuando ven la cantidad de fiestas que se organizan", expresó el médico vía telefónica.

Semana Santa y Navidad son las épocas que más presentan casos de infartos en los adultos. “Son fechas peligrosas, la gente tiende a descuidarse de lo que ve o lo que hace”, agrega.

Los doctores Rolando Jirón y José Daniel Meneses, concuerdan que las personas, ya sean menores o mayores de edad, deben tomar medidas si sienten “taquicardias, pérdida del conocimiento, mareos, hormigueo en la cara y adormecimiento en la mano”.

Hospital La Mascota opera corazones todo el año

CASOS • El hospital Manuel de Jesús Rivera La Mascota, recibe a grupos de médicos voluntarios que operan gratuitamente a los menores de edad que traen de nacimiento afectaciones cardiológicas.

El doctor Gerardo Mejía, uno de los encargados de traer a los especialistas provenientes de distintos países, explica que “en la última brigada que vino en noviembre pasado procedente de Francia, se operaron a 10 infantes, dos por cada día que estuvo la brigada”.

Según el médico se opera, incluso a bebés de tres meses de nacidos, porque tienen cardiopatías congénitas. “La próxima brigada que llegará al país será en febrero”, indicó.