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Darwin Ochoa dice que tiene 12 años, pero no conoce la fecha exacta de su nacimiento. Lo que sí recuerda muy bien es que seis años atrás sufrió un accidente que lo dejó inconsciente por unas horas mientras trabajaba en un cafetal de la comarca Yasica Sur, en San Ramón, departamento de Matagalpa. Darwin recolectaba café, se tropezó con una piedra y al caer se golpeó con un tronco en la cara. El incidente le dejó una cicatriz en el pómulo izquierdo.

Al tropezarse botó la canasta con el café que había recolectado, por la cual obtendría 35 córdobas como pago. “Yo tengo que ayudar a mis padres, hay veces nosotros los niños no queremos ir a cortar café, deseamos jugar y estudiar. Pero no queda de otra”, comenta el menor.

De camisa a rayas, pantalón azul y en chinelas de hule, Darwin confiesa que sus abuelos y sus padres siempre se han dedicado a trabajar en los cafetales. Ha sido un trabajo generacional. María  Dávila, mamá de Darwin, trabaja como cocinera en una finca, mientras que su padre, Noel Ochoa, es el capataz.LOS MENORES DE EDAD MIENTRAS LEEN PARTE DE LOS LIBROS OBSEQUIADOS POR WORLD VISION.

Joselling Tórrez y Lilieth González también tienen 12 años, y aunque tampoco recuerdan fielmente su fecha de nacimiento, coinciden en que “saber su edad no es importante en donde viven”. “Lo necesario aquí es saber cortar el café”, expresa Lilieth, mientras los rayos del sol del mediodía golpean su piel. Tiene el carácter como si ya fuera una adulta.

Estos tres menores, pese a las necesidades que atraviesan, quieren dejar su labor en las peligrosas veredas cafetaleras de la comarca Yasica Sur, ubicada a más de 220 kilómetros de Managua.

Los cafetales nicaragüenses, entre ellos los de Jinotega y Matagalpa,  en lo que va de 2016, han dejado al país un total de US$391 millones en exportación, según datos del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex).

Pero también son departamentos donde en cada temporada de corte del “grano de oro” llegan muchos niños, incluso menores de 10 años.

Acerca del trabajo infantil, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indica que “los niños de entre 13 y 15 años podrían realizar trabajos ligeros, siempre y cuando  no se ponga en peligro su salud o su seguridad, ni obstaculice su educación, su orientación vocacional, ni su formación profesional”.

EN OCASIONES LOS PADREs LLEVAN A LOS MENORES A CORTAR CAFÉ PARA GANAR UN INGRESO EXTRA.Desigualdad

De madera, zinc y troncos cortados de los alrededores está hecha la casa de Darwin. Pese a que su papá es capataz de una finca, Darwin dice que “no gana lo suficiente” como para vivir cómodamente.

El sociólogo Sebastián Robles, docente de la UNAN-Managua, manifiesta que “esto representa la inequidad social que existe mayormente en el campo, entre el obrero y el patrón. Esto también pasa en la ciudad, y el problema es que esta desigualdad social pone a los menores de edad en el ojo de la tormenta laboral”.  

Luis Matamoros, dueño de la Finca Agropecuaria Margarita, ubicada en San Ramón, expresa que “en las temporadas altas trabajan en las fincas entre 300 y 450 personas, y de esta cantidad llegan a cortar café con sus padres aproximadamente 100 menores. Estamos tratando de sensibilizar a los padres para que no lleven a sus hijos, más por los peligros en las veredas”.

De peligros en los cafetales a la niña Josseling Tórrez no se le puede hablar. Cuenta que una vez le cayó “una culebra amarilla en el canasto del café, yo me asusté mucho y comencé a pedir ayuda. También estamos expuestos a piquetes de araña. Varias veces me picaron avispas, además que uno se puede enfermar porque aquí llueve mucho”.

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Maryel Morazán López, delegada del Ministerio de Educación (Mined) en San Ramón, dice que “están conscientes que se debe trabajar con un plan integral para sacar a los menores de los centros laborales, sobre todo de los cafetales. Pero la primera plática debe ser con los dueños de finca o empleadores para concientizarlos”.

A criterio de Morazán López,  en el municipio de “San Ramón tratamos de hacer un registro hace seis años para tener un aproximado de cuántos niños estudian o trabajan”. Sin embargo, no dio más detalles.

Sin cifras oficiales

En 2012 existía un total de 396,118 personas menores de 18 años de edad trabajando de forma remunerada o no. Esta es la última cifra oficial sobre el trabajo infantil en Nicaragua. La información fue revelada por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).

En un informe presentado en 2013 por la OIT, se señala que el trabajo infantil se concentra principalmente en las plantaciones cafetaleras y agrícolas de los departamentos de Matagalpa y Jinotega, así como en la minería artesanal y el buceo en la región del Caribe Norte y Sur.

Adilia Amaya, directora del Programa Familia y Comunidad del Instituto de Promoción Humana (Inprhu) señaló en una entrevista con El Nuevo Diario que no existen registros oficiales ni actuales de cuántos son los menores que están trabajando o no.

“Nosotros tenemos la información de 2012. Pero no sabemos si se ha hecho otro estudio que transforme esas estadísticas. (En ese año) casi se alcanzaban los 400 mil menores trabajadores. Pero no sé si ha cambiado ese número”, manifestó Amaya.

De acuerdo con el informe Estado Mundial de la Infancia 2016 del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), publicado en junio de este año, del total de menores encuestados en Nicaragua, el 15% aseguró que trabaja en diferentes “cosas”.

La iglesia, el camino al piano

El documento de Unicef revela que el 18.7% de menores trabajan como jornaleros o peones; el 15.7% como obreros asalariados; el 8.6% como trabajadores por cuenta propia y el 2.3% como trabajador no familiar sin pago.

Después de aquel golpe en el rostro de Darwin Ochoa, ir a la iglesia se volvió una de sus pasiones. Este fue el sitio donde el sonido del piano cautivó a sus oídos. “Le dije al pastor que me enseñara a tocar el instrumento y aprendí rápido. El sonido del piano me emociona, me transforma, me siento otro”, dice el menor con una sonrisa que demuestra felicidad, misma que comparte con algunos de sus amigos, a quienes trata de enseñarles a tocar.

Son las cinco de la tarde. Frente al piano de la iglesia está ubicado Darwin, quien con gran sensibilidad y fluidez comienza a tocar con sus pequeños dedos el teclado del instrumento. Son los mismos dedos con los que trabaja para ganarse “el pan de cada día”. Él ríe y no se nota nervioso. Esa es la actitud que seguramente tendrá cuando logre ser el artista en el escenario, el pianista frente a su público.

Un trabajo en conjunto

ACCIÓN. Como una forma para apoyar a los menores de edad que trabajan en los cafetales del municipio de San Ramón, Matagalpa, la organización World Vision Nicaragua impulsa una metodología educativa denominada “Puentes Educativos”, en conjunto con la Alcaldía municipal y el Ministerio de Educación (Mined).

Rosaura González, asesora pedagógica de World Vision, explica que desde que se lanzó el proyecto en el 2014, se busca en conjunto con los dueños de cinco fincas de la zona que los menores de edad vayan a  estudiar y no se les permita realizar labores de corte.

“Nosotros brindamos una atención integral a niños que viven en las haciendas o migran con sus familias durante la temporada del corte de café. Los dueños de finca por su parte apoyan pagando a los maestros de Puentes Educativos y también brindan la comida a los menores. Es por eso que es un trabajo en conjunto”, dice González.

Maryel Morazán López, delegada del Mined en San Ramón, dice que en esta nueva etapa se logrará beneficiar a 50 menores por cada finca. “Esto quiere decir que se sacará de los cafetales a por lo menos 250 niños”, puntualiza.

“La idea de esta metodología es crear un espacio donde los menores realicen actividades lúdicas y  motivadoras. Así también juegos recreativos, reforzamiento escolar en español y matemáticas, dinámicas de grupos orientadas a estimular la creatividad, lograr aprendizajes para la vida y práctica de factores”, especificó la delegada.