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Nicaragua es un país multiamenazas que por su vulnerabilidad estuvo expuesto a riesgos durante todo el año dijo Abdel García, integrante de la Mesa Nacional Para la Gestión del Riesgo (MNGR).

La Mesa Nacional contabiliza entre enero y lo que va de diciembre un total de 86 amenazas de desastres, “33 de esos eventos fueron geológicos, 42 son eventos que estuvieron asociados al clima y 11 antrópicos tales como incendios, despales, crisis migratorias. Estos eventos afectan no solo la estabilidad emocional del individuo sino también su economía y la del país”, explicó García.

ERUPCIONES Y SISMOS

El ambientalista García recordó que el inicio del año estuvo regido por las actividades volcánicas, destacando principalmente el mes de marzo, en el cual cuatro volcanes tuvieron actividad eruptiva simultáneamente (Masaya, Telica, Cerro Negro y Momotombo).

“Desde el 1 de diciembre del año 2015 comenzó la actividad eruptiva del Momotombo y terminó el 2 de febrero de este año, son 105 días con más de 333 eventos eruptivos de este volcán y para nosotros el pico más alto en términos de vulcanismo fue el mes de marzo", declaró García.

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El experto agregó que la mayor parte de las 33 actividades sísmicas con una intensidad mayor a los 3 grados en la escala abierta de Richter de este año tienen un efecto en la infraestructura de los hogares en las zonas donde se presentaron.

En este sentido, el integrante de la MNGR destacó que uno de los sismos más fuertes registrados este año fue el que ocurrió el 9 de junio en Puerto Morazán, Chinandega, cuya intensidad fue de 6.3 grados y afectó más de 200 viviendas.

También en la zona de occidente fue el escenario del incendio de dos tanques de almacenamiento en Puerto Sandino, ocurrido en agosto de este año el cual causo afectaciones al ecosistema de la zona hasta en 500 metros a la redonda. END

OTTO PROBÓ SISTEMA

El evento climático más relevante ocurrió también el 24 de noviembre, con el paso del huracán Otto por el poblado de San Juan de Nicaragua, dejando tras de sí 827 viviendas afectadas en el departamento de Río San Juan y unas 11,000 personas que debieron ser albergadas.

Ese mismo día, “un sismo fuerte de magnitud  7 obligó a decretar alerta de tsunami en la franja del Pacífico”, recordó García.

Además de los eventos naturales, están las plagas, en el norte, 140 hectáreas de bosque fueron afectadas por gorgojo descortezador y se registraron 59 incendios agrícolas que generaron la pérdida de 3,000 hectáreas.

También se cuentan 12 personas que perdieron la vida como consecuencia de la caída de un rayo.

CULTURA DE LA PREVENCIÓN

A pesar de las constantes amenazas acontecidas este año, no hubo víctimas directas por la afectación de estos desastres, salvo algún caso aislado de fallecimiento por sumersión al intentar cruzar ríos crecidos, o el caso de una mujer de 57 años que falleció en San Juan del Sur producto de un paro cardíaco al momento en que se emitiera la alerta de tsunami en la costas del Pacífico.

A juicio del ambientalista Kamilo Lara, la población ha venido creándose una conciencia de prevención ante desastres, y sabe cómo se debe actuar ante la ocurrencia de los mismos. “La prevención es lo más importante y ya tenemos la lección aprendida con el paso del huracán Otto, la prevención y el sistema de alerta temprana, el trabajo que hizo el Sinapred evitó que hubieran víctimas”, mencionó.

García y Lara coinciden en destacar que desde la ocurrencia del huracán Mitch en octubre de 1998, el país está mejor preparado para enfrentar amenazas naturales. Por ende, la implementación sistemática de ejercicios como los simulacros han permitido sentar las bases para esta cultura de prevención.

2017 podría ser el año de “La Niña”

CLIMA • Según el último reporte de proyección climática elaborado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), emitido el pasado 8 de diciembre el fenómeno climático de La Niña persistió durante el mes de noviembre con anomalías negativas en la temperatura de la superficie del océano Pacífico ecuatorial, y aunque en términos generales las condiciones de la temperatura del planeta y el comportamiento del océano refleja una condición débil del fenómeno este podría mantenerse así hasta el primer trimestre del año 2017.

Sin embargo, para Denis Meléndez, coordinador de la Mesa Nacional para la Gestión de Riesgo (MNGR) se debe mantener una vigilancia al comportamiento del fenómeno.

“El fenómeno climático de La Niña está en evolución y se estima justamente que entre enero y abril del 2017 se habrá desarrollado más, de tal forma que durante el invierno del año próximo tengamos un poco más de humedad”, sostuvo Meléndez.

El fenómeno de La Niña suele ir acompañada del descenso en la temperatura producto,  el incremento en la fuerza de los vientos alisios y la presencia de aguas más frías en el océano Pacífico.

A juicio de Meléndez desde ya el país tendría que ir preparándose para prevenir eventuales afectaciones en áreas productivas y para garantizar el bienestar de las personas en zonas vulnerables.

“El país ha avanzado en lo concerniente a la reacción de los distintos fenómenos que nos pueden afectar, hay vigilancia constante de la actividad volcánica, hay todo un sistema de alerta temprana en la franja de la costa del Pacífico, hemos avanzado en lo que concerniente a establecer rutas para evacuar poblaciones por actividades sísmicas, pero debemos tener conciencia que hay eventos cuya recurrencia es silenciosa como los déficit  de humedad o exceso de la misma, en esos es en los que aún debemos avanzar”, señaló Meléndez.