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En una casita de la comunidad rural de Santa Julia vivía Eloísa García con sus cinco hijos y una hija. Al momento de dormir, dos de sus hijos descansaban en su cama y tres en otra. Mientras que a su hija la acostaba en otra cama en el cuarto de ella.  

De todos sus hijos, Eloísa ahora  solo vive con el menor. Ella cuenta que en la comunidad donde habita, el problema del hacinamiento persiste, ya que en la mayoría de los 79 hogares establecidos en esa zona  conviven hasta dos o tres familias bajo un mismo techo.

Según el informe publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el primero de noviembre de este año, tres de cada diez hogares nicaragüenses viven en condiciones de hacinamiento.

Se considera hacinamiento cuando existen más de tres personas por dormitorio y cuando hay menos de una cama por persona.

En dicho informe, Nicaragua se ubica como el segundo país con el mayor nivel de hacinamiento de la región centroamericana, con el 38.2% a nivel nacional, solo superado por Guatemala, con el 45.8%. Le siguen El Salvador con 24.3%, Honduras con 15.3%, México con 7.2% y Costa Rica con 0.8%.

El 20% de los hogares que necesitan un mejoramiento habitacional se encuentran en situación de hacinamiento moderado y grave, es decir, que existen hasta cinco personas viviendo en una misma habitación, indica en el informe.
Moisés Flores, director social de Techo Nicaragua, señaló que las cifras de hacinamiento se relacionan con el déficit habitacional en el país.

Techo es un proyecto presente en Latinoamérica y el Caribe destinado a brindar vivendas dignas a familias que viven en condiciones de extrema pobreza.

“Es importante comprender que existen dos tipos de déficit: cualitativo y cuantitativo. Cuantitativo se refiere a todas aquellas viviendas que necesitan construirse, en cambio, el déficit cualitativo corresponde a aquellos hogares cuyas viviendas no disponen de materiales adecuados (muro, piso y techo), no tienen acceso a servicios básicos o tienen problemas de espacio, entonces el hacinamiento hace referencia a un indicador del déficit cualitativo de viviendas en Nicaragua”, señaló.

CARENCIA

Solo en la ciudad de Managua existe un déficit de 80 mil viviendas, según datos de la municipalidad proporcionados este año. Mientras que cada año y a nivel nacional, la demanda de viviendas crece en 20 mil unidades, de acuerdo con la Cámara de Urbanizadores (Cadur).

“En los asentamientos, los hogares tienen dos o más núcleos familiares, los núcleos excedentes son miembros de la familia principal que crearon otra familia y decidieron quedarse en la vivienda porque no encuentran otras opciones”, comentó Flores.

Ante esta situación, muchos miembros del hogar realizan ampliaciones en los lotes que la mayoría de veces no cumplen con mínimos de calidad.

De acuerdo con el censo de asentamientos del Pacífico Urbano de Nicaragua realizado en el 2014, en  el departamento de Managua existen 204 asentamientos, de los cuales 157 están en la capital, y de ellos el 91.9% está ubicados en una zona de riesgo.

“En Techo vemos día a día esta problemática desde los asentamientos, misma que está fuertemente relacionada con la pobreza (...). A este inconveniente hay que prestarle más atención a través de las  distintas políticas de vivienda enfocadas en mejoramiento y y también en políticas de acceso al suelo urbanizado”, expresó Flores.

El director social de Techo Nicaragua señaló que el hacinamiento no solo tiene que ver con el problema del espacio reducido, sino también con la privacidad y la libre circulación, y que ambos influyen en la salud mental y emocional de las personas.

“Cuando hablamos de viviendas saludables, hablamos de viviendas que no tienen hacinamiento y que tienen buenas condiciones de salubridad”, agregó Flores.

El hacinamiento en hogares también aumenta el riesgo de abuso sexual a niños.

“Considero que son muchos los factores que influyen en una situacion de abuso, y efectivamente el hacinamiento tiene una relación”, expresó Flores.

Sin embargo, en temas de acceso a nuevas viviendas, el Gobierno y la empresa privada han logrado avances significativos en temas de mejoramiento habitacional.

Techo, por ejemplo, ha realizado el mejoramiento de más de 1,800 viviendas en asentamientos durante el tiempo que se ha establecido en Nicaragua.

Anualmente, la Cámara de Urbanizadores de Nicaragua (Cadur) realiza un promedio de cuatro ferias Expo Vivienda, con el objetivo de mostrar al público las ofertas habitacionales que existen en el país.

En dichas ferias se ofrecen viviendas con precios desde US$20,000 hasta US$250,000. Quienes compren viviendas de interés social, o que no sobrepasen los US$32,000, pueden optar por subsidios estatales  entre US$1,500 y US$2,000.