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Con 25 años de edad Julio Tiusanen ya cuenta con una empresa de impresiones en 3D (tercera dimensión), ha brindado conferencias en universidades de Finlandia y Suecia y participó en eventos de emprendedurismo en Europa y China.

El negocio de impresiones tridimensionales en Europa va en crecimiento y cuenta con un gran potencial, según Tiusanen, quien se encuentra de vacaciones en Nicaragua. Originario de Managua, el joven pasó de estudiante a empresario. Estudió administración de empresas en el Ave María, en San Marcos, Carazo. En 2013 se trasladó a Finlandia, donde junto a Cheng Hu, Jonas Eklöf y Huiyang Yu creó la empresa Platonics.

Hijo de padre finlandés y madre rivense, Julio y sus socios participaron en un evento para emprendedores en Finlandia donde obtuvieron el título de Mejor Equipo Emprendedor y con ello una oficina gratis durante 18 meses. Platonics fabrica impresoras 3D para arquitectos con la particularidad que no requieren mantenimiento, mejoraron la experiencia de usuario al minimizar el tiempo de impresión y esperan lanzar el producto en julio del próximo año a un precio que ronda los 3,000 dólares.

¿Cuál fue el proceso para lograr que estas impresoras no requieran mantenimiento?

Tuvimos que automatizar el hardware con un diseño modular que permite hacer mantenimiento súper fácil y un software súper avanzado que ahorra hasta 10 horas por cada impresión. Al hacer todo eso somos capaces de ahorrarles a nuestros clientes alrededor de un 90% en costos de productividad.

¿Por qué el nombre de Platonics?

Cuando estaba en la universidad quería estudiar filosofía porque me gusta leer bastante, una vez leí sobre los sólidos platónicos que son como los sólidos que representan la perfección, la belleza y la simetría en el mundo. Nuestras impresoras hacen objetos sólidos y quisimos hacer una conexión con ese significado.

Las impresoras en tercera dimensión no son algo nuevo, ¿En qué se diferencia tu empresa con las demás que fabrican impresoras de este tipo?

Lo que nos diferencia es que nuestras impresoras no necesitan mantenimiento. Las de la competencia se tiene que calibrar, limpiar y el plástico a cada rato se atasca. Si los arquitectos las quieren limpiar, deben llamar a un técnico que les va cobrar un montón de dinero y devolverá la impresora en un par de días para regresarla a la oficina. Eso no pasa con las nuestras.

Además nuestro diseño es muchísimo mejor y no hablo solo sobre cómo se mira la impresora sino la experiencia de usuario. Actualmente un arquitecto si necesita una impresión en 3D tiene que realizar unos 12 pasos más 15 minutos extras para iniciar la impresión. Con las impresoras Platonics reducimos los 12 pasos a cuatro y la impresión inicia en 45 segundos. Revolucionamos la forma de impresión.

¿Por qué decidiste abrir un negocio de impresoras? ­­¿qué tan demandadas son?

Me puse a leer libros sobre tecnologías exponenciales que han existido por mucho tiempo pero la curva de crecimiento de estas tecnologías no han llegado a un punto relevante. Me di cuenta que había una oportunidad con las impresoras 3D, un campo con grandísimo potencial de crecimiento y una tecnología incipiente.

Los diseñadores industriales ocupan este tipo de máquinas todos los días, los arquitectos las necesitan para hacer maquetas, ingenieros que las ocupan para hacer prototipos. Antes las maquetas de arquitecturas se hacían a mano con pedacitos de madera, entonces lo que hacen nuestras impresoras en 3D es que modelan todo en tercera dimensión, lo guardan en un archivo y lo mandan a la impresora y ella se encarga del trabajo.

Existe un mercado de 85% de empresas de arquitectura que no están usando las impresoras en 3D porque como te decía no es una tecnología suficientemente desarrollada. Entonces ese mercado es potencial para nosotros.

¿Cuándo lanzarán el producto al mercado?

Esperamos que el primer lote para ser utilizado en programas piloto con las tres empresas de arquitectura más grandes de Finlandia esté listo en enero. El producto creemos que estará disponible al público en julio de 2017.

Además hemos estado en pláticas para implementar pruebas piloto en otros países europeos.

¿Cuánto costará cada impresora?

Calculamos que alrededor de 3,000 euros (3,148 dólares). Solo en Europa hay 122,000 empresas de arquitectura, un mercado gigantesco. Imaginá que les vendés una a cada empresa… un montón de dinero.

¿Cuál es la mejor herramienta que se debe tener para emprender?

Lo primero es aprender a innovar y eso se logra llevando nuevos conocimientos a tu cerebro de distintos tipos de lugares. He descubierto que se debe leer de todo para aprender porque cuando uno lo hace, el cerebro empieza a hacer conexiones sobre una gran diversidad de temas y surgen nuevas ideas.

¿Y cómo se da cuenta el emprendedor en qué área debe abrir un negocio?

El problema de la mayoría de la gente es que piensa que las ideas son tan difíciles y vienen como un destello de iluminación del Espíritu Santo y no es así, simplemente te tenés que abrir un poco a pensar distinto. ¿Y cómo hacer eso? Lo que se recomienda es que en un período mínimo de dos meses antes de dormir pensar en algo que durante el día te haya molestado tanto, se trata de buscar problemas en tu mundo para después empezar a buscar posibles soluciones. En ese momento, las ideas van a surgir. El emprendedor debe identificar cuál es el mercado con mayores clientes, con menor competencia y más potencial.

Algunos jóvenes no se animan a emprender porque creen que necesitan de gran capital para hacerlo. ¿Qué pensás de eso?

La mayoría de los negocios empiezan en pequeñas dimensiones y van creciendo. “Emprender no es crear el nuevo Facebook o Instagram, solo tenés que encontrar una necesidad para crear un producto con potencial”. En nuestro caso creamos impresoras en 3D, que es un mercado que se ha mantenido en crecimiento en los últimos 30 años. Pero ese tipo de información solo se consigue leyendo. La otra cosa es encontrar un producto de un mercado rentable que ya esté desarrollado y se mejora un poco.

Una vez que el negocio ya está, ¿cuál es la clave para mantenerlo?

La comunicación con tus clientes. Ver qué opinan del producto, qué les gusta, qué no, qué les molesta, todo se puede mejorar. La retroalimentación es básica para mantenerte porque te puede hacer cambiar de dirección.

En el caso de ustedes, ¿cuál fue el mayor obstáculo para la creación de Platonics?

El financiamiento. Los primeros cuatro meses estábamos pagándolo todo nosotros, era demasiada presión. Tratamos de conseguir inversión pero nos dimos cuenta que nuestra idea no estaba lo suficientemente refinada para ser digna de inversión. Sin embargo, seguimos trabajando y hablando con clientes y al final toda esa interacción fue lo que nos hizo mejorar y conseguimos el financiamiento. La clave es no darse por vencido, siempre seguir.

¿Cómo ves el panorama del emprendimiento en el país?

Hay muy poco y el problema del porqué los nicaragüenses son tan poco emprendedores no solo es responsabilidad de la gente que no trata de pensar diferente, pero también es parte del Gobierno.  Por ejemplo, en Finlandia en los años 60 era uno de los países más pobres de Europa y en 20 años se convirtieron en una gran potencia y lo lograron invirtiendo el 50% de su presupuesto general en educación y en Nicaragua se invierte muy poco. El Gobierno creo que debe pensar a largo plazo y crear mejores profesionales, tener gente más capacitada. ¿Cómo se puede esperar que la gente emprenda si tiene una base de conocimiento escasa?

¿Estarías dispuesto a venirte a instalar a Nicaragua con algún negocio?

Por supuesto, esa es mi intención pero todavía no estoy en esa etapa. Todavía estoy aprendiendo a montar empresas, me estoy desarrollando. Una vez que tenga mejor experiencia y cuente con el capital quiero volver y ayudar al país.