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A finales de la década de 1970 e inicio de los años 80 los ojos del mundo estuvieron puestos sobre Nicaragua por el derrocamiento de la dictadura somocista y el triunfo de la Revolución Popular Sandinista. Periodistas de diversas partes del mundo llegaron al país, entre estos la estadounidense Susan Meiselas, quien pasó 10 años “capturando fragmentos de historia en Centroamérica”. A pesar de haber cubierto enfrentamientos en Costa Rica, El Salvador y Honduras en esos años, fue en Nicaragua que centró su atención y aquí vivió su primera experiencia como fotoperiodista. Sus fotografías sobre Nicaragua han sido expuestas en la Galería Nacional de Arte de Estados Unidos en Washington y 38 años más tarde confiesa que tuvo miedo de morir en un fuego cruzado.

¿Cómo hizo para sobrevivir en medio de las balas?

Era difícil saber por dónde había un enfrentamiento y se daban a cada momento. Como periodista y fotógrafa lo que uno podía hacer era apropiarse también del ambiente, sentir esa adrenalina y tratar de esquivar un poco el peligro, aunque es imposible estar del todo seguro. Una toma riesgos, pero al final de todo se siente reconfortante cubrir o documentar lo mejor posible un acontecimiento histórico.

¿Con qué bando se le hizo más fácil la cobertura periodística?

Estuve cubriendo todo lo que estaba pasando. Estuve en el bando de la Guardia Nacional, la contra y con la población civil. En todos los casos tuve que cruzar ríos, caminos y fronteras de territorios delimitados por los bandos, así que solo me concentré en mi trabajo y no pensaba en nada más. Sabía que no iba a ser fácil en cualquier lado donde estuviera.

Toda la experiencia fue bastante fuerte, era mi primera vez en una zona de conflicto y aprendí mucho sobre cómo observar un proceso histórico y cómo retratarlo lo mejor posible ya que antes de eso ni siquiera estuve trabajando con los medios de comunicación de mi país. 

La primera edición de su libro en 1981 solo tenía fotografías, la segunda incluyó un DVD y ahora la tercera edición viene con una aplicación de realidad aumentada, ¿qué busca con esto?

Todo tiene que ver con los tiempos en que las ediciones salen a la venta. Cuando saqué la primera edición no existía la tecnología del DVD, cuando vino la segunda edición 25 años más tarde sí ya existía la posibilidad de mostrar fotos y videos. Ahora en el 2016 con solo ubicar la cámara de tu celular sobre una de las fotos vas a ver videos de ese entonces y escuchar los testimonios de los protagonistas. Hay narraciones en inglés y en español, es para todo público. Ahora nadie está usando DVD y la capacidad de atención del ser humano es muy corta. Con esta aplicación pensamos que sería excelente usarla para tener más presencia, conectar al lector con los verdaderos protagonistas de la Revolución. 

También pretendemos llegar a más público joven porque son los que desconocen mucho la historia a pesar de todo lo que han escuchado, queremos involucrarlos para que conozcan la verdadera historia. Para sentir un poco más cerca los acontecimientos de esa época deben tener el libro. 

¿Cómo describe sus fotos sobre Nicaragua?

Mis fotos muestran todos los ángulos posibles de un problema que afectó a todo un pueblo, capturan momentos de todo el proceso de principio a fin e incluso hay imágenes de 10 años después sobre las secuelas que dejó la guerra y que evidencian cómo el pueblo se ha ido superando. Son fotos completas, desde las montañas en Estelí, Chinandega o León hasta las ciudades como Managua, Granada o Masaya. Mis fotos muestran un país enfrentando cambios.

¿Alguna vez tuvo miedo de morir entre las balas?

Sí, hubo muchos momentos en los que las balas me pasaban muy cerca. Por supuesto que tuve miedo. Mi objetivo era capturar fragmentos de historia de Nicaragua a través de mis fotos y en eso me concentré.

¿Qué le decía su familia? ¿estaban de acuerdo con su trabajo?

No. Les preocupaba mucho porque me pasé diez años en Centroamérica pero al final entendieron lo que estuve haciendo y la importancia de mi trabajo. Conocer la historia no es definir el futuro, pero es importante. En ese tiempo no había tanta tecnología como ahora que desde tu casa puedes ver lo que está pasando en Siria o cualquier otro lado. En ese momento la única manera de ver la realidad de las cosas era trasladándose hasta el lugar de los hechos. 

¿Recibiste comentarios negativos por ser mujer y dedicarte a ese trabajo exponiéndote de esa manera?

Sí, muchos, pero una tiene que hacer lo que quiere y no pensar en lo que piensen los demás. Admito que los hombres tenían más resistencia que yo en las coberturas de las montañas, pero no significa que una mujer no lo pueda hacer.