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Con la cabeza vendada por un trauma craneal leve y el brazo derecho enyesado, permanece en la Sala de Neurocirugía del hospital Lenin Fonseca, José Hilario Olivas Umanzor, quien el pasado lunes decapitó a Oneydi Chavarría Borge, de 16 años.

El crimen que estremeció a los nicaragüenses, ocurrió cuando la víctima estaba sentada a la hora del almuerzo en una comidería de una comunidad rural en Wiwilí, Jinotega.

El hombre de 49 años, quien ya puede deambular por sí solo y podría ser dado de alta a más tardar el próximo lunes, declaró una fuente médica que exigió no fuera revelada su identidad.

Estricta vigilancia

Otra fuente hospitalaria confirmó que José Hilario Olivas permanece bajo estricta vigilancia policial las 24 horas, lo que incluye ser esposado.

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“A él (José Hilario) lo vigilan dos policías en la sala (de neurocirugía), uno está a la orilla de la cama y en el otro en la entrada a la sala”, reveló un paciente que ayer fue dado de alta de ese centro hospitalario y quien tuvo como compañero de sala al decapitador.

Un familiar del mismo paciente, quien estuvo al cuido de su pariente por varios días, reveló que la vigilancia policial en el caso de Olivas en las noches se extiende a las afueras del hospital con la presencia de patrulleros.

Sin familiares

José Hilario Olivas Umanzor ingresó a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Lenín Fonseca el pasado martes por las múltiples heridas y golpes que recibió por enardecidos campesinos, quienes trataron de hacer justicia por cuenta propia.

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Inicialmente Olivas fue llevado por la Policía al hospital regional de Jinotega, pero por la gravedad de las heridas y lesiones que sufrió a manos de los campesinos fue trasladado al referido hospital capitalino.

Durante los tres días que Olivas ha permanecido en el hospital ningún familiar ha llegado a preguntar por él y menos a cuidarlo en su lecho de enfermo, reveló una fuente hospitalaria.