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“Tomo todo lo bueno que me diste y desecho lo malo”, decía la pancarta en un monigote o viejo, que sentado bajo un árbol, con una botella de licor y un cigarro en la boca, está a la espera de ser quemado en Jugalpa, Chontales, como parte de las tradiciones de Noche Vieja.

Varias familias de Juigalpa despedirán el 2016 quemando a los “viejos”, una tradición en Nicaragua y en otros países de Latinoamérica.

Algunas familias de Juigalpa mantienen la tradición de comprar o elaborar un viejo y quemarlo exactamente a las 12 de la noche del 31 de diciembre, como una forma de despedir el año viejo.

Tal es el caso de Anastasio Suárez, de Juigalpa, quien tiene 40 años de elaborar viejos para venderlos (en la actualidad valen 500 córdobas cada uno).

“Yo los hago los muñecos con toda especialidad. Los hago a como el cliente quiere. Son muñecos comunes”, dijo Suárez.

A pesar de que faltan pocas horas para que el año se acabe, Suárez asegura que no ha vendido ni un viejo, no obstante tiene la esperanza de que le lleguen a comprar antes de finalizar el año.

Un “viejo” en venta en Juigalpa.Explicó que la tradición de hacer viejos y quemarlos a fin de año viene de sus padres.

Pese a las malas ventas, en la acera de su casa Suárez tiene listo un muñeco viejo para quemarlo, según él, “a todo dar”.

“Le metemos bombas desde los pies, en las rodillas, en la cabeza y en la barriga le metemos carga cerrada. Le metemos por dentro papel periódico para que se queme rápido. Lo visto con pantalón y camisa manga larga, me voy a la ropa usada a comprar la ropa”, reiteró Suárez, quien aseguró que este año tiene guardados 10 pares de zapatos suyos para la elaboración de los famosos viejos.

“Quemar un viejo es una alegría porque significa que el año se va. Ponerle una botella de guaro y un cigarro en la boca al viejo significa que hay que dejar todo lo malo y quedarnos con lo bueno”, agregó Suárez.

La meta para este artesano es vender tres viejos, como lo hizo el año pasado.

Considera que la gente este año o no tiene dinero para comprar un viejo para quemarlo el 31 de diciembre o va perdiendo la tradición.

Suárez, en su casa, también elabora nacatamales, vende gallinas, chompipes y tortillas, aprovechando la temporada navideña.