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La aguja del velocímetro comenzó a subir. El ruido del motor acelerando generaba adrenalina y la curiosidad por saber hasta qué tanto podría acelerarse el carro. Cuando la manecilla superó los 100 kilómetros por hora, la oscuridad de la carretera parecía menor. De repente al aproximarse a una curva a la altura del kilómetro 6 de la carretera nueva a León, un momento de claridad puso todo en perspectiva.

“Iba a 145 kilómetros por hora. Al llegar a esa curva caigo en cuenta que es demasiada velocidad. Me asusto, freno a tope, pierdo el control del vehículo e inicio a dar vueltas hacia el lado izquierdo de la carretera. Oigo los ruidos del metal chocando contra el pavimento, el estallido de los vidrios. Fueron cuatro o cinco segundos en los que recorrí como 50 metros. Lo que siguió después fueron minutos de angustia tratando de liberarme del cinturón de seguridad para salir del carro. Por fin pude soltarme y salí por la ventana del acompañante”, así rememora Sergio Bustamante la noche de su accidente ocurrido hace un par de años.

Bustamante, quien hoy cuenta con 24 años, comparte que previo a accidentarse había estado departiendo con algunos amigos en un residencial de la carretera nueva a León. “Hubo alcohol en la velada y poco antes de las tres de la madrugada decidí volverme a Managua y sobre el trayecto fue que inicié a aumentar la velocidad en la carretera hasta accidentarme”, compartió.

Problema se incrementa

El joven corrió con suerte al salir bien librado del percance, no así otras 780 personas que han muerto en accidentes de tránsito en Nicaragua de enero hasta el 28 de diciembre de este año, superando en más de 100 la cifra registrada en el mismo período del año pasado, informó la Policía Nacional.

De los 780 fallecidos a causa de los accidentes de tránsito, 300 fueron motorizados y 190 peatones, señaló el jefe de la Dirección Nacional de Tránsito, comisionado general Roberto González Kraudy.
Agregó que unos 40 mil automotores se han visto involucrados en accidentes. En el país existe un total de 800 mil vehículos en todo el país. La Dirección de Seguridad y Tránsito Nacional (DSTN) contabilizó que 100 mil vehículos nuevos se inscribieron este año.

González agregó que en lo que va del 2016 han suspendido 10 mil licencias a conductores que circulaban en estado de ebriedad o se movilizaban de forma temeraria.

Los accidentes de tráfico son la quinta causa de muerte en el país, según la Policía Nacional de Tránsito, que registra un promedio de 10 muertes por cada 100,000 habitantes por esta causa.

De acuerdo al comisionado, las causales de los accidentes son diversas, pero destacan sobre todo el no respetar las señales de tránsito, conducir de manera temeraria y giros indebidos, “pero el causal número uno de los accidentes es el alcohol y el factor humano, es usted quien conduce un vehículo, usted quien decide la velocidad, si usted quiere no le da mantenimiento a su vehículo”, dijo González Kraudy vía telefónica.

Kraudy agregó que a diario se registran 120 accidentes de tránsito a nivel nacional, 13 personas resultan lesionadas por esta causa y dos personas fallecen en las vías.

“Fíjese bien, el 90% de los accidentes ocurridos en el país son con daños materiales y tan solo en 10% hay víctimas”, refirió González Kraudy.

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El análisis del fenómeno

Para el sociólogo Cirilo Otero, en parte el fenómeno tiene que ver con una débil educación vial tanto de los conductores como de los peatones.

“Creo que es insuficiente la capacitación que dan las escuelas de educación vial e insuficiente la educación que tiene la Policía, porque generalmente no está actuando de forma profiláctica sino que está esperando que la gente cometa errores para multarlos”, expresó Otero.

Por su parte, el comisionado general González Kraudy reafirma que en el fenómeno existe una fuerte correlación entre el factor humano y la mala actitud de los conductores que irrespetan las normas de conducción vial.

En este sentido, la psicóloga Keyla Largaespada afirma que cuando una persona toma el volante está asumiendo una gran responsabilidad, tanto con él como con los demás, por ende, debe manejar con mucha atención.

“Cuando se anda al volante muchas personas se mantienen emocionalmente cargadas por problemas económicos, familiares o laborales, y ese mismo estado emocional puede generar distracción, que puede devenir en accidentes de tránsito, irrespeto a las señales viales”, dijo Largaespada.

De acuerdo con la especialista, existen distintas pruebas de aptitudes que permiten determinar los niveles de estrés que los conductores pueden administrar y la reacción que estos podrían tener al momento de enfrentar una situación específica en las vías.

“Se miden por ejemplo reacciones ante embotellamientos, grados de angustia que puede generar este tipo de situaciones”, mencionó Largaespada.

La psicóloga explica que una persona a la que le suspende La Policía la licencia por conducir de manera temeraria, debe ser atendida mediante la terapia cognitiva conductual.

De interés: 270 motorizados han muerto este año

“Esta terapia puede durar de tres a cuatro semanas. Se propicia a través de mejorar el tipo de reacciones que estas personas pueden tener, tratar de cambiar pensamientos para que cambie su forma de actuar en el comportamiento de su día a día”, señaló Largaespada.

Un problema de salud

Para Alba Mara Baldovinos, coordinadora de la campaña sobre prevención de accidentes de la organización Personas Unidas en el Dolor y la Esperanza (PUDE), la ola de siniestros registrados en el país debe ser catalogada como una problemática de salud pública, tal como lo declaró la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“A nivel mundial se cataloga como un problema de salud pública de orden prioritario, porque es una pandemia. Incluso ya la OMS se está proponiendo que para el año 2020 tenemos que bajar 50% de la cifra de accidentalidad y en el 2030 bajar hasta el 30%”, afirmó Baldovinos, quien en 2008 perdió a su hijo mayor en un accidente.

Según el Informe sobre la situación mundial de la seguridad vial del año 2015, publicado por la OMS, “los accidentes de tránsito son una de las causas de muerte más importantes en el mundo, y la principal causa de muerte entre personas de edades comprendidas entre los 15 y los 29 años. También constituyen un reconocimiento de la pesada carga que los accidentes de tránsito imponen a la economía nacional y a las familias”, se lee en el documento.

Se calcula que los gastos por accidentes de tránsito representan para un país de bajos ingresos aproximadamente el 1% del Producto Interno Bruto (PIB), según el documento Accidentes de tránsito, un problema de salud pública y su incidencia en la seguridad vial, publicado en el 2013 por el Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp).

En este sentido, de acuerdo a Baldovinos, en promedio el sistema de salud pública del país destina U$1,000 para atender a una persona involucrada en un accidente.

Esto representa que el sistema de salud pública ha invertido un estimado de U$5 millones 340 mil dólares para atender a las víctimas de los accidentes de tránsito, que hasta el 28 de diciembre eran 780 fallecidos y 4,560 lesionados.

Otros de los gastos en los que incurre la víctima son por la reparación de su vehículo, por la interrupción temporal o permanente de sus actividades productivas, por haber estado involucrado en un accidente de tránsito, o por la pérdida del empleo cuando debe aceptar una discapacidad a consecuencia de las lesiones graves.

Por su parte, el doctor Benjamín Urizar Trigueros, jefe de cirugía del Hospital Salud Integral y miembro de la Asociación Nicaragüense de Cirujanos Generales, explica que en los países en desarrollo los traumas generados en los accidentes de tránsito representan la principal causa de muerte.

“En las grandes urbes el trauma significa un costo elevadísimo que afecta el presupuesto público que incluyen gastos médicos, administración de los seguros médicos, daños a propiedades, pérdidas en incendios y costos indirectos por accidentes de trabajo y subsidios”, afirmó Urizar Trigueros.

El médico agrega que en Nicaragua entre los años 2,000 al 2,010 los accidentes fueron la primera causa de muerte en jóvenes entre 10 y 19 años y la segunda causa de muerte en esta edad fue por lesiones de armas de fuego.

“De las 53,895 defunciones registradas en el periodo referido, el 41% se concentra en causas básicas: 5.9% insuficiencia renal, 5.8% infarto agudo de miocardio, 4% lesiones por accidentes de trauma, 5.6% lesiones por arma de fuego o cortantes”, explicó vía correo electrónico Urizar Trigueros.

Así mismo, el especialista sostiene que a pesar de estas cifras, el verdadero impacto para nuestra sociedad no puede ser visto solamente desde el aspecto médico, sino que también hay que tomar en cuenta que los principales afectados son los miembros más jóvenes de la población potencialmente productiva, algo que debe generar una campanada de alerta para todos los involucrados, empresa privada, gobierno, autoridades policiales y conductores.

En este sentido, un reporte de la Organización Panamericana de la Salud, publicado en 2011 llamado “Traumatismos causados por el tránsito y discapacidad”, señala que “en Nicaragua, 12.1% de las causas de discapacidad están asociadas con accidentes. De este total, 2.3% corresponde a colisiones de vehículos; 5.1% a caídas; 0.1% a lesiones por explosión de minas antipersonales; 0.2% a desastres naturales y 4.4% a otro tipo de accidentes”, se lee en el documento.

Campaña de prevención

Baldovinos y González Kraudy son de la idea que se debe intensificar la implementación de campañas de prevención de accidentes para mermar el alto índice de muertes, así como la aplicación fuerte de las multas establecidas en la Ley 431 (Ley para el Régimen de Circulación Vehicular e Infracciones de Tránsito).

“Nosotros apostamos a que el mayor cambio se va a ver con los más jóvenes en los años venideros, por eso hemos concentrado los esfuerzos en brindar charlas en la secundaria y universidades para irles cambiando la actitud e inculcarles la educación vial”, sostiene Baldovinos.

González Kraudy mencionó que la DSTN a lo largo de este 2016 realizó varias campañas de educación vial entre niños y jóvenes, estudiantes de secundaria y universidad, alcanzando a más de un millón de personas. De igual manera se ha establecido una alianza con la iglesia católica para implementar una campaña permanente de precaución.

El jefe de la DSNT sostuvo que es necesario que los conductores pongan en práctica reglas básicas de educación vial tales como la paciencia y tolerancia en las vías, ceder el paso a peatones y automóviles y manejar con prudencia.

Más pago por seguros

COSTOS • El alto índice de accidentalidad también ha incidido en el desembolso de una mayor cantidad de pago por siniestros. Según reportes de la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras (Siboif), entre enero y septiembre de este año las cinco compañías aseguradoras que operan en el país han pagado C$540.08 millones en seguros automovilísticos.

Audry Figueroa, directora ejecutiva de la Asociación Nicaragüense de Aseguradoras Privadas (Anapri), comentó vía correo electrónico que el incremento se debe a que los siniestros de automóviles este año se han incrementado un 15% “y también a que los talleres han incrementado los costos de repuestos y reparaciones en un 30%”, dijo.

La directiva agregó que un seguro para vehículos cubre colisiones, incendio, auto ignición, caída de rayo y explosión. Robo total y parcial. Tumultos, huelgas y disturbios. Catástrofes naturales y rotura de vidrios. Responsabilidad civil por daños a terceros.

“El costo del seguro está ligado al valor del vehículo, anda entre un 1.5% - 2% del costo del vehículo”, mencionó Figueroa.