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Corre la sangre en Chinandega
“Orteguistas” agreden a marchistas
* Diputado Luis Callejas Callejas lesionado en la parte posterior de la cabeza a causa de una pedrada
* Piedras, palos y morteros fue la receta, de la cual ni los policías se salvaron
Róger Olivas
CHINANDEGA
Grupos “orteguistas” armados de garrotes, piedras y lanzamorteros demostraron nuevamente su intolerancia, cuando atacaron a miembros de la Union Ciudadana por la Democracia, UCD, a quienes impidieron marchar cívicamente por las principales calles de esta ciudad en protesta por el fraude durante las elecciones municipales del nueve de noviembre de 2008.

Vestidos con camisetas blancas y ondeando pequeñas banderas azul y blanco, un grupo de la UCD, encabezado por el diputado Luis Callejas Callejas y Luis Rafael Gasteazoro, se concentró desde las nueve y media de la mañana frente en una de las calles principales de la ciudad de Chinandega.

Sin embargo, fueron sitiados por simpatizantes del Frente Sandinista, entre los que figuraban miembros de los Consejos del Poder Ciudadano, CPC, de la Juventud Sandinista, Frente Nacional de los Trabajadores, FNT, y ex combatientes.

Unos 200 efectivos policiales, incluidos antimotines, permitieron el avance de la marcha de la UCD, pero al llegar a la esquina este de la alcaldía, fue atacada por simpatizantes del partido de gobierno, que gritaron improperios.

En la reyerta resultó lesionado en la cabeza el diputado de la Bancada Democrática, Luis Callejas Callejas, mientras Luis Rafael Gasteazoro resultó con heridas en la cabeza y cara producto de las pedradas; su hijo, del mismo nombre, fue golpeado a puñetazos y pedradas por simpatizantes “orteguistas”.

FSLN recibe lo suyo

Mientras tanto, Benjamín Urrutia, simpatizante del “orteguismo” perdió el ojo izquierdo a consecuencia de una pedrada; a Silvia Padilla, hermana de la vicealcaldesa de Chinandega, Miriam Padilla, le rompieron la cabeza, y destruyeron los vidrios de su automóvil.

El inspector Luis Blanco, de la Policía de Chinandega, resultó con una lesión en la cabeza; y al menos 13 policías más recibieron pedradas, entre ellos el subcomisionado Carlos Hernández, jefe departamental de Auxilio Judicial; Rita del Carmen Sánchez Martínez, de 57 años, y Pilar Castellón, de 55, originarias del puerto de Corinto, así como el sacerdote Ruy Montealegre Callejas, entre otros, también resultaron heridos.

Defenderán la democracia

Luis Rafael Gasteazoro hijo, organizador de la marcha, dijo que la actitud virulenta de los “orteguistas” no los amedrenta y seguirán “luchando por la democracia, para que Daniel Ortega y Rosario Murillo no instauren otra dictadura en el país”.

En similares términos se pronunció el concejal liberal de Chinandega César Zamora, quien señaló que las turbas del partido de gobierno demostraron debilidad y quedaron mal ante la opinión pública nacional e internacional.

El joven Sergio Miguel Jarquín, quien se refugió en una vivienda junto a un grupo de miembros de la UCD, criticó la actitud de los agentes policiales de Chinandega y sus refuerzos, quienes a su criterio no actuaron con profesionalismo al permitir el ataque.

Roberto Nesme denunció amenazas de muerte de parte de un simpatizante del Frente Sandinista, quien le habría dicho que estallaría un mortero en su cabeza.

Justifican agresión

Por su parte, el secretario político del Frente Sandinista de Chinandega, José Manuel Espinoza, “Chemaya”, dijo que la oposición “no tuvo capacidad de movilización, y justificó el accionar de los simpatizantes del FSLN, señalando que tenían programada una marcha en conmemoración del 75 aniversario del asesinato del General Augusto C. Sandino y en saludo al 30 aniversario de la Revolución.

Rolando Javier Moncada, seguidor del partido de gobierno, alegó que “cada quien tiene derecho a hacer su marcha, la cosa es que nosotros estamos marchando democráticamente; los de la derecha han estado hostigando al Frente Sandinista y tenemos derecho a la defensa”.



Intolerancia y miedo a la libertad
Marchistas de Managua lograron cerrar su acto
* Piedras y morteros dispersaron a algunos, pero el resto terminó entregando firmas y preguntando en coro: “¿Dónde está mi voto?”

Matilde Córdoba, Jorge H. Alemán y Melvin Martínez
Bajo el grito de “No tenemos miedo”, la Unión Ciudadana por la Democracia (UCD) marchó ayer en Managua pese a que nuevamente partidarios del Frente Sandinista fustigaron a los marchistas para impedir que la manifestación culminara.

El pito de salida sonó un poco después de las diez de la mañana soleada y particularmente calurosa de ayer en los semáforos del Hospital Militar. Allí se reunieron políticos opositores, miembros de organizaciones civiles y personajes públicos como el padre Fernando Cardenal.

Según la directora ejecutiva del Movimiento por Nicaragua, Violeta Granera, aproximadamente 3 mil personas acudieron al llamado de marchar “contra el hambre, la dictadura y el fraude electoral”. Ésta es la primera marcha que los opositores pudieron realizar de principio a fin, luego de las elecciones municipales de noviembre pasado, cuando partidarios del presidente Daniel Ortega reprimieron las manifestaciones apostándose con morteros, armas y cuchillos en las principales avenidas de Managua y León.

Ruta cambiada

Un cordón policial se apostó a la altura de Plaza Inter para separar la marcha de los grupos partidarios del FSLN. Fue entonces cuando los miembros de la UCD empezaron a reclamar.

“¿Por qué no quitan a esa gente? ¿Por qué la Policía tiene esas preferencias?”, gritó un hombre enardecido que se oponía a virar hacia la izquierda, sobre la Calle 27 de Mayo.

Ana Quiroz, miembro de la UCD, era una de las que intentaban contener el enojo de aquellos que se resistían a cambiar de rumbo. “¿No entienden ustedes? No queremos mártires sino luchadores vivos”, dijo otro.

¡A la carga!

En las inmediaciones de la Rotonda de Plaza Inter, unos 60 activistas del Frente Sandinista estaban apostados desde tempranas horas. En su mayoría eran trabajadores de diferentes instituciones del gobierno y una veintena de jóvenes con morteros.

La celebración que los sandinistas hacían, según orientó el presidente Ortega en días pasados, para conmemorar la insurrección de Monimbó, fue pacífica hasta que los marchistas terminaron de bajar la cuesta que termina en el punto donde ellos se encontraban.

La señora que cargaba una bandeja con bollos de coco y cajetas, se asustó al escuchar la pólvora. “¡Ay mamita, ahí ‘ta el Frente!”, exclamó. Ella llegó hasta el lugar buscando clientela, porque estas actividades públicas son para los vendedores ambulantes una oportunidad para ganar dinero.

Una vez desviada la marcha, unos cien metros antes de llegar a la Asamblea Nacional, los de los morteros se armaron con piedras para impedir que los manifestantes lograran su objetivo.

Policía “no cumplió”

La Policía Nacional debió reforzar el contingente de efectivos policiales para controlar los caldeados ánimos. “Valoramos la posibilidad de que todo iba terminar con tranquilidad, pero las turbas paramilitares nos agredieron para no permitir que lográramos nuestro objetivo”, expresó el director del área jurídica del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, Gonzalo Carrión.

Molesto, Carrión reclamó a la Policía que no cumplió con lo acordado la noche del viernes, cuando discutieron el trayecto de la marcha y acordaron que no se les quitarían los morteros a los orteguistas –-quienes solicitaron el permiso luego que la UCD--, pero que, a cambio, los oficiales se encargarían de que éstos se mantuvieran solamente en las rotondas.

“La Policía no garantizó lo que ofreció. La demostración es que la Policía no está sometida al Ejecutivo sino al líder del partido que no gobierna como jefe de Estado, sino como jefe de cualquier pandilla”, expresó Carrión, quien considera que en la Policía “hay dos tipos de conductas: la que defiende a la institución, que es la de Aminta Granera, y otra que obedece las órdenes del secretario general del FSLN”.

“Uno de los puntos acordados era que como estaban en la rotonda, nos íbamos a desviar, porque tienen varios meses de tener las rotondas como dueños, nos desviamos, y aun así nos agredieron”, expresó por su parte Quiroz.

Y explotó la chimbomba...

Cuando la marcha llegó al monumento de José Santos Zelaya, la trifulca empezó. De entre la multitud salió Dora María Téllez, dirigente del Movimiento Renovador Sandinista, MRS, uno de los principales iconos en las protestas contra el gobierno de Ortega.

Acompañada por varias personas subió a un armatoste de cemento, tomó un altavoz y aseguró: “Los que nos quieren seguir amedrentando, estamos aquí para decirles que vamos a seguir luchando por la democracia, por los pobres, para encontrar nuestros votos que se robaron, y que vamos a seguir luchando contra la dictadura Ortega-Murillo”.

Cuando Téllez bajaba, un mortero explotó entre los marchistas. “Nos hicieron el anillo, corran, corran”, gritaba desesperado un joven, cubriéndose la cabeza de las piedras mientras buscaba refugio.

Recogen la bandera

Luego de eso, más de la mitad de la manifestación se dispersó. Mucha gente se fue molesta del sitio. “¿Para qué nos sirve una bandera contra un mortero?”, reclamó una chavala, que pocos minutos después le gritó: “¡Maricón, maricón, maricón!”, a un diputado que salió de la calle subido en su vehículo.

La marcha parecía aniquilada cuando un grupo de marchistas surgió del sector oeste de los semáforos de la Asamblea Nacional, ubicándose frente a los orteguistas. Así lograron ingresar en medio de piedras a la calle frontal del Parlamento.

“¿Dónde está mi voto?”

Durante el breve acto, la directiva del Movimiento Autónomo de Mujeres, Azalia Solís, leyó una proclama cuya esencia es preguntar: “¿Dónde está mi voto?”, y solicitar una revisión y un recuento de las actas en al menos diez municipios donde la oposición alega que hubo fraude.

“El principal responsable de esto es el Consejo Supremo Electoral, y no ha dado respuestas”, expresó Solís.

“La intolerancia del actual gobierno nos ha costado más pobreza, menos salario, menos futuro”, se lee en la proclama. Un libro con 130 mil firmas de ciudadanos que preguntan por el paradero de su voto fue entregado al diputado y ex candidato a alcalde de Managua, Eduardo Montealegre, y al político Edmundo Jarquín.

Los demás diputados presentes, entre ellos del MRS y de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), se comprometieron a solicitar el recuento y la revisión de las actas de escrutinio en nombre de esos 130 mil ciudadanos.

Jóvenes del Movimiento NO en su discurso insistieron en que el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) no tenía cabida en la marcha, porque era “cómplice del fraude”.

La jornada dejó como saldo cuatro lesionados: un policía, dos simpatizantes sandinistas y un miembro de la UCD. Hasta el final de la edición, EL NUEVO DIARIO intentó confirmar esta cifra con la vocera de la Policía Nacional, comisionada mayor Vilma Reyes, pero ésta no contestó su teléfono en las múltiples ocasiones que la llamamos. Finalmente, David Urbina respondió el celular de Reyes y la excusó diciendo que ésta se encontraba en Auxilio Judicial.