Jorge Eduardo Arellano
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La singular estafa del Stanford Bank habría afectado a más de cien empresarios nicaragüenses, en promedios que van desde los 20, 30 y 50 mil dólares, hasta una sola familia de dos hermanos a quienes afectó con 5 millones de dólares y un solo empresario con dos millones.

De estos empresarios, 56 están ubicados en León y el resto en diferentes lugares del país, incluyendo Managua, revelan nuestras investigaciones.

El silencio que rodea a estos empresarios, según las primeras indagaciones de EL NUEVO DIARIO, se sustenta en dos motivos: uno, que al ofrecer sus testimonios incurren inmediatamente en delito tributario por evasión fiscal en los movimientos de su dinero, y segundo, porque tienen mucha pena moral.

La investigación de EL NUEVO DIARIO hasta hoy ofrece un estimado preliminar de la estafa en Nicaragua de más de 30 millones de dólares provenientes de los más de cien empresarios.

Según una fuente ligada a uno de los estafados, el fugaz y misterioso representante del Stanford Bank ofrecía intereses del 30 por ciento anual por el dinero, en contraste con el siete por ciento que ofrece la banca nacional. Ese atractivo 23 por ciento de diferencia embriagó a los adinerados locales.

Cómo operan

Especialistas abordados por EL NUEVO DIARIO y que solicitan obviar sus identidades, explican que probablemente se trata de una operación del llamado “dinero negro”, transacción que consiste en “depositar, guardar, invertir o recuperar dinero limpio y también el mal obtenido, cuyos corredores cuentan con un sofisticado servicio de asesorías, bufetes fiscales, empresas auditoras, y por supuesto, con sucursales de la banca “legal” especializadas en este tipo de operaciones”.

Las operaciones se hacen en absoluto secreto bancario, comercial, administrativo y registral, incluso rechazan cualquier tipo de asistencia mutua, colaboración o intercambio de información con otras administraciones.

Las empresas o individuos constituyen sociedades, “fundaciones”, trusts o fideicomisos, con domicilio fiscal en uno de esos territorios y proceden a desplazar allí su dinero o activos financieros.

Evasión total

“La capacidad de evasión es total. Las ganancias obtenidas de ventas inmobiliarias o en operaciones con acciones, de herencias y legados... cualquier tipo de ganancia se puede atribuir a las filiales o fundaciones ubicadas en los centros ‘off shore’, de forma que hoy día pagar impuestos es una cuestión voluntaria para las empresas y los ricos, y todo el peso de la recaudación de los estados se hace vía IVA”.

Según lo que se conoce en la red acerca de los flujos de estas transacciones, “las grandes corporaciones, por su lado, buscan toda una serie de ventajas: evitar el control de cambios del propio país o eludir la convertibilidad de la moneda. Otras veces, lo que se pretende es centralizar la gestión financiera de las sociedades”.

Los mecanismos son diversos, explican los especialistas. Por ejemplo, hacen uso de operaciones de intermediación comercial, instalan compañías de seguros cautivas, cuyo objetivo son las operaciones de autoseguro. La operación más usual, sin embargo, es la inversión de sostenimiento a través de los “holdings”.

Mañana:
*Cómo se llevaban el dinero de Nicaragua
*¿Qué es el “dinero negro”?