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“Yo no como huevos de tortuga”, es la campaña que se mantendrá por segundo año consecutivo, a fin de evitar la comercialización de huevos de tortuga Paslama, especie que se encuentra en veda nacional, ya que está en peligro de extinción.

Las personas que sean sorprendidas comercializando o capturando huevos de tortugas, enfrentarán penas de dos a tres años de cárcel o multas de hasta cinco mil dólares, afirmaron autoridades de la Policía, Procuraduría Ambiental y Ministerio del Ambiente.

De acuerdo con las autoridades, dado que el consumo y comercialización de huevos de tortuga está en veda indefinida en todo el territorio nacional, se están implementando medidas de sensibilización en pro de la campaña “Yo no como huevos de tortuga”, promovida por el organismo Flora y Fauna Internacional (FFI).

“Estamos recordando a la población en general que la Policía Nacional tiene orientaciones de detener, a través de los retenes y puestos de control, a toda persona que se le encuentre este producto, la cual será procesada de acuerdo a la Ley 373, de los delitos ambientales”, advirtió el  teniente Edwin de León, miembro de la Policía Económica.

No se justifica el consumo

De igual forma, Gilberto Páez, delegado del Marena en Managua, recordó a los comerciantes de mariscos que no existe razón para justificar la venta y consumo de huevos de tortuga, las cuales desovan en siete lugares del mundo, uno de los cuales es nuestro país.

“Estas especies, además de estar en peligro de extinción, son parte del ciclo marino, por lo que Nicaragua no tiene otro remedio que prohibir tanto su consumo como la comercialización”, enfatizó Páez.

Por su parte, José Urteaga, coordinador de FFI, dijo que realizarán talleres y seminarios en los mercados nacionales, donde se explicarán las leyes y normativas a las diferentes organizaciones de comerciantes.

Prohibirán derivados de tortugas marinas

Además, expresó que las normativas y leyes que prohíben la comercialización y consumo de Paslama, van mas allá de los puestos comerciales, ya que se incluye la venta de productos derivados, tales como el Carey, el cual es extraído ilegalmente en el Caribe nicaragüense.

“Toda comercialización de productos derivados de cualquier especie de tortugas marinas está prohibida, por lo que pedimos a los hoteles, restaurantes, aeropuertos y demás centros, abstenerse de comprar o comerciarlos”, señaló Urteaga.