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Una fábrica ilegal de bombas de mecha lenta fue desmantelada en la costa de Aserradores, jurisdicción de El Viejo. La Policía de Chinandega asegura que con esta detención cortó un fuerte eslabón de comercialización de estos explosivos en el litoral del Pacífico.

El comisionado mayor Leonel Guerrero, segundo jefe de la Policía de este departamento, informó que gracias a información de inteligencia se conoció de la existencia de un taller de explosivos que comercializaba las bombas de mecha lenta entre los pescadores de la playa de Aserradores.

“Se capturó a German Javier Mejía Alvarado, de 29 años de edad, quien es el responsable del taller que elaboró en los últimos tres meses 4,200 bombas”, dijo el jefe policial, quien agregó que también se encontró material para elaborarlas tales como 13 libras de clorato, alambre, mazo, pesas y papel craft.

Guerrero indicó que este taller no estaba autorizado por la Policía Nacional. Se encontraba ubicado en el costado sur de la iglesia Evangélica en ese sector pesquero y el detenido comercializaba cada bomba en al menos C$50.

“Estas actividades representan un peligro para la vida de quienes se involucran, pero también un serio daño a la fauna marina, porque este pequeño explosivo es capaz de eliminar toda especie en un radio de 50 metros”, explicó.

Todo el lote de bombas está siendo destruido por expertos en explosivos. “Se procedió a destruirlas una por una porque la manipulación de ellas es peligrosa”, confirmó Guerrero.

German Mejía fue presentado a los medios de comunicación. “Es el único medio que tenemos para sobrevivir porque el Gobierno no nos apoya. Creo que si entregara aperos, trasmallos y otros materiales de trabajo, otra cosa sería”, mencionó tras aceptar que lleva tres meses elaborando bombas de mecha lenta para su consumo porque es acopiador de pescado, negando así que las vendía entre los pescadores.

Acusado alega que la pesca está mala

ARGUMENTOS • German Mejía aceptó que aunque la fabricación de bombas representa un peligro para la vida humana, justificó su existencia alegando que el taller estaba largo de la vivienda. Añadió que expertos llegaban desde León a realizar los explosivos.

Esta es la tercera casa clandestina que se localiza en el departamento de Chinandega. La primera se ubicó en el reparto María Elena Cuadra, de Posoltega, y la segunda en Mechapa.

El traslado ilegal de estos explosivos provocó el año pasado la muerte de un joven originario de Posoltega. Viajaba en una moto cuando se produjo la explosión. En este caso, el conductor de la motocicleta en que viajaban resultó seriamente afectado.

Según el sitio web de Fadcanic, que cita al ecólogo Fabio Buitrago, "una fecha exacta de cuándo comenzó la práctica en Nicaragua no existe, pero a finales de 1990 hubo reportes sobre el uso de la bomba en diferentes zonas del Caribe".

Buitrago agregó que en el Caribe "la práctica no prosperó, aunque desconocemos las razones”.

Grupos ambientalistas se han manifestado contra esta práctica

Debido a que consideran que es perjudicial para el medio ambiente.

INCENDIO
En enero de 2016 un taller clandestino de bombas artesanales quedó en cenizas. Una chispa dentro del inmueble hizo explotar una bodega.

DAÑOS
El hecho ocurrió en el reparto María Elena Cuadra, ubicado en la comunidad “El Bosque”, jurisdicción de Posoltega. Hubo 5 lesionados y 40 casas dañadas.

LA TÉCNICA
Según Fundenic, consiste en dejar caer el explosivo en altamar, para que los peces pequeños mueran y los trozos atraigan a los más grandes, tomó auge en 1960 y se extendió al resto del continente asiático y el mundo.