Jorge Eduardo Arellano
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Ingresar una maleta con más de diez mil dólares a Estados Unidos podría resultar muy difícil, pero llevando una menor cantidad se podría burlar la declaración; también se pueden varias maletas, utilizar el “wire transfer” (giro bancario) mediante el sistema swift (veloz) o cheques de viajeros, o simples transferencias bancarias o compras de documentos o giros en cualquier banco nacional. De lo anterior no puede haber ninguna sospecha, además es legal.

Según las investigaciones de EL NUEVO DIARIO, la persona que llevaba el dinero de Nicaragua al Stanford Bank vía Miami se atrevió, en varias ocasiones, a llevar hasta 300 mil dólares sin ser detectada. Esto está por comprobarse.

En Nicaragua, el Stanford Bank no tenía sede física, funcionaba mediante una representación legal que visitaba el país cada quince días, proporcionaba información falsa a sus clientes, y luego se trasladaba a Miami, ruta por la cual más de cien empresarios nicaragüenses vieron irse unos 30 millones de dólares.

Circulación de dinero es libre

Hoy en el mundo existe libertad absoluta para mover dinero mediante la comunicación electrónica desde cualquier sucursal bancaria local.

No obstante, la estafa del Stanford Bank, si bien es cierto fue alertada en Washington, desde 2003, a raíz de las actividades fraudulentas del millonario Allen Stanford, acusado de estafa por más de 8,000 millones de dólares, según indagaciones de la AFP, hoy las críticas son por no haber detectado a tiempo el colosal fraude.

El caso Stanford Bank es el más importante revelado en Estados Unidos, desde el arresto en diciembre pasado del financista de Nueva York Bernard Madoff, acusado de haber montado una estafa que alcanza a los 50,000 millones de dólares.

Falta de voluntad política para controlar

Los especialistas hablan de “falta de voluntad política para detectar los movimientos de capital”, porque para ellos, técnicamente, es muy sencillo. Esto contrasta con las comunes y a veces imperceptibles formas de transacción o movimientos de dinero en el mundo.

Según consultas en internet, “actualmente el 99% de las transacciones monetarias y de valores, acciones, títulos y otros, son registros electrónicos que finalizada la jornada implican saldos a favor o en contra del propietario. “Estos ajustes de moneda y de títulos se realizan dentro de dos o tres empresas de clearing internacional (cámaras de compensación).

Estas empresas guardan un registro de todas y cada una de las operaciones que se efectúan y, en contra de lo que suele creerse, la gran mayoría de las transacciones en fondos criminales también pasan por estos registros, es decir, por el sistema financiero oficial”.

Dónde puede saltar la liebre

El sistema financiero ha simplificado sus procesos de tal forma que funciona con mecanismos simples y poco numerosos. ”Solamente haría falta que un alto funcionario del Clearstream sea despedido por enterarse de las operaciones del Banco Ambrosiano, del Banco Menatep y de las mafias rusas, de las comisiones para ventas de fragatas o de las operaciones ilícitas de la CIA en Irán; o que alguien saque un DVD de Liechtenstein con datos sobre miles de millones de euros evadidos de Alemania, EU o España”, declaran con sorna los especialistas en este tema.

¿Qué es el “dinero negro”?

Se denomina “dinero negro” o dinero B a aquellas cantidades de dinero que no han sido declaradas a Hacienda. El dinero negro puede dividirse en dos clases:
“Dinero negro” propiamente dicho: el que procede de actividades ilegales (tráfico de drogas, prostitución, contrabando, etcétera.). No puede ser declarado directamente a Hacienda porque supondría una confesión sobre dichas actividades.

“Dinero negro” en sentido amplio (también llamado en ocasiones dinero sucio): es aquel que no ha sido declarado a Hacienda por el motivo que sea. En muchas ocasiones el motivo es simplemente la evasión de impuestos.

Como producto de la evasión de impuestos, el “dinero negro” puede suponer un problema para su propietario, puesto que es un indicio claro de un posible delito tributario, y debe tratar de ocultar a Hacienda su existencia (evitando, por ejemplo, las entidades bancarias, y gastándolo en bienes que no dejen rastro fiscal).

Como producto de actividades ilegales, el “dinero negro” puede ser un indicio de dichas actividades (la persona tiene una riqueza que no puede explicar).


Fuente: wikipedia
Mañana:
Los embelesos del Stanford Bank