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Cuando Alfredo Castillo estaba en su etapa adolescente llegó a pesar más de 200 libras, la principal causa de su sobrepeso fue por comer de manera desordenada, a distintas horas y, sobre todo, por el exceso de comida chatarra y bebidas gaseosas.

Actualmente, Alfredo cursa el último año de la universidad y ya no sufre el “punto de obesidad” que los médicos le indicaron que tenía. La decisión de sus padres de llevarlo a consulta fue por la preocupación de que padeciera diabetes, ya que en su familia existen antecedentes de esta enfermedad.El consumo excesivo de frituras y gaseosas perjudica la salud.

“Recuerdo que cuando fui al médico tenía 16 años y lo primero que hizo fue evaluarme, me midió y calculó el peso para concluir que tenía el punto de obesidad. Es decir, que sí estaba pasado del peso que uno debe tener a esa edad”, contó el joven.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), divulgó la semana pasada un informe en el que revela que un 49.4% de los nicaragüenses tienen sobrepeso.

El informe titulado "Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe", indicó que el sobrepeso y la obesidad tienen un mayor impacto en las mujeres y se observa una tendencia al alza en niños y niñas como el caso de Castillo.

Para Martha González, máster en Nutrición, el sobrepeso en Nicaragua si puede ser considerado un problema de salud pública, porque afecta casi a la mitad de la población y  a su vez genera otras enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, hígado graso y otras padecimientos cardiovasculares.

La nutricionista Nidia Báez agrega que este problema disminuye la calidad de vida de los nicaragüenses.
“La tendencia de la obesidad en las personas es un asunto de salud pública que se debe tratar si queremos mejorar nuestra calidad de vida, por eso es importante que se comience a tomar conciencia en el asunto”, reflexiona.

Presente en todos

Por su parte, la nutricionista María Luz Andre, expresa que cualquier niño que está en desarrollo tiende a que sus células grasas aumenten, hasta llegar a estabilizarse cerca de los 16 a 18 años. “Después de esta edad el incremento de grasa almacenada origina una expansión en el tamaño de estas células. Por esta razón cuando la obesidad comienza en los niños es más agresiva, ya que están desarrollando y el número de células aumenta. Estos niños son los que de adultos alcanzan obesidades mayores, por esta razón combatir la obesidad infantil en nuestro país y en el mundo debe ser una prioridad desde el punto de vista de salud pública”, explica Andre.

En su informe la FAO señala que el sobrepeso tiene un mayor impacto en las mujeres, pero  también está presente en los hombres, afirma González. “Lo que ocurre es que las mujeres son más afectadas porque la composición corporal es diferente a la de los hombres. Por naturaleza las mujeres tenemos un porcentaje más alto de grasa que los hombres”, explica González.

Problema de educaciónEl antes y despúes de Alfredo Castillo.

Martha Vásquez, de 39 años, a diferencia de Castillo, convive con sobrepeso desde su juventud. “Cuando ingresé a la universidad comencé a desbalancear mis tiempos de comida, todo lo que miraba quería, y poco a poco fui aumentando. Mi peor error fue haber dejado de comer bien por consumir demasiada chivería y bebidas gaseosas”, lamenta.

Vásquez dice que hasta hace poco decidió buscar ayuda médica y su meta es bajar lo más que pueda, ya que pesa aproximadamente 260 libras. “Nunca he considerado que mi peso sea saludable, pero ya que me acerco a los 40 años quiero mejorar mi estilo de vida”, añade con una gran sonrisa, porque asegura que ha comenzado a ver resultados de los ejercicios que les fueron orientados.

La nutricionista Andre refiere que en Nicaragua el exceso de frescos con azúcar y bebidas gaseosas, fritos y la poca actividad física es la responsable del sobrepeso como en el caso de Vásquez.

Hace falta conocimiento en los alimentos que se ingieren, asegura la experta. “La falta de conocimiento de la población es definitivamente una de las causas más importantes que debemos erradicar a través de información en todos los medios de comunicación. Este tipo de campañas debe ser una prioridad para el Gobierno”, afirma Andre.

González asegura que en Nicaragua hay una tendencia al consumo de comidas calóricas: “ahora se dispone de más cadenas de comidas rápidas en el país, no solo tenemos las fritangas nacionales, sino también estas fritangas importadas (cadenas de comida rápidas), que están a la disponibilidad de alimentos altamente calóricos y bajos en sustancias nutritivas”.

Abordaje

Después de la consulta al nutricionista, Alfredo Castillo, comenta que se le orientó una dieta estricta y ejercicios básicos como bailar y salir a correr “yo hice que el hecho de bajar de peso fuese mi meta. En dos meses había bajado 32 libras y obviamente el médico me regañó al bajar demasiado rápido y todo por haber intensificado la dieta (ríe)”.

Pero a diferencia de Castillo muchos nicaragüenses se han ido acostumbrando al estereotipo del sobrepeso y la obesidad, señala la doctora González. Por esa razón recomienda que para atender el problema de salud “hay que hacer un abordaje multisectorial con la definición de políticas públicas que permitan no solo la educación nutricional apropiada, sino también la regulación de algunos productos en la industria alimentaria y el control de la propaganda comercial de alimentos, sobre todo la dirigida a la población infantil, como en México donde se ha regulado la propaganda comercial y gravado con impuestos las bebidas azucaradas y algunas comidas chatarras”.

Andre agrega que en las escuelas, universidades y centros comerciales deberían ofrecer más productos saludables en vez de las opciones actuales nada saludables que se encuentran.

“Se pueden hacer charlas motivacionales y educadoras para la población general sin costo por parte del Gobierno donde expliquen a la población alternativas de cocina saludable”, exhorta Andre.