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Los principales agresores sexuales de mujeres y niñas son personas conocidas, familiares o la pareja, reveló el Estudio Nacional sobre la Violencia a la Mujeres Adultas, Adolescentes y Niñas: un enfoque médico legal, realizado por el Instituto de Medicina Legal (IML entre 2013 y 2015.

Según la investigación en 3,342 casos de violencia sexual que atendió el IML durante este periodo, el 37% de estas denuncias (1,244),  señala a los conocidos como los primeros sospechosos en practicar el abuso.  

Luego indica que un familiar es el segundo agresor de las mujeres y las niñas, con el 24% de responsabilidad (793), y en tercera posición se encuentran las parejas con el 22% de participación (722). 

De acuerdo con el estudio del IML los 3,342 casos produjeron un total de 15,584 pericias médico legales en las que las principales víctimas de estas agresiones son la niñas entre 13 y 17 años, que representan el 89% de todas las investigaciones. El 18% (2,825) tienen más de 18 años.  

Zacarías Duarte, director del IML, sostuvo que las niñas están en un proceso de desarrollo y este delito afecta su crecimiento, “puede producir graves daños a la salud mental y física al adquirir  enfermedades como el sida y producir embarazos no deseados”. 

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Según el estudio en las violaciones hubo condiciones médicas agravantes que contiene el Código Penal de Nicaragua. En el 9% (285) de los casos existió riesgo de embarazo, en el 8% (265), posibilidad de infección de transmisión de sexual y en el 5% (165) el delito se cometió cuando la víctima estaba en estado de embarazo. 

Identificar el abuso

Georgina Mendoza es psicóloga e integrante de la Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabajan con la Niñez y la Adolescencia (Codeni) y dijo que en áreas rurales la situación de las mujeres y la niñez es peor debido a que el modelo de familia es más radical. 

“El modelo femenino te dice que las adolescente de 15 años ya pueden estar con una pareja mayor porque así fue la relación de sus padres. No hay padres y madres que hablen con sus hijos de violencia sexual para prevenirla”, expresó Mendoza, quien llamó a poner mucha atención  a los menores con baja autoestima porque podrían ser víctimas de algún abuso. 

Existen diversos indicadores físicos que podrían ayudar a los padres de familia a darse cuenta cuando sus hijos están siendo abusados sexualmente. Los especialistas recomiendan estar atentos ante la aparición de lesiones, desgarros, sangrado, inflamación, cicatrices o secreción en las partes íntimas de los menores.

A nivel psicológico se recomienda alertarse cuando los menores empiezan a llorar a menudo y cambian drásticamente en la forma como se relacionan con determinada persona. “Es muy común que a los menores abusados no les guste estar cerca o rechacen a su victimario”, explica Acevedo.