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El sospechoso de asesinar a cinco estudiantes universitarios en Costa Rica, en enero pasado, estará un año en prisión preventiva mientras las autoridades terminan la investigación y presentan  una acusación formal.

El Ministerio Público confirmó que el Juzgado Penal de la ciudad de Liberia, provincia de Guanacaste, acogió su solicitud de ordenar un año de prisión preventiva contra Gerardo Ríos Mairena, de 33 años de edad.

El sospechoso fue arrestado el viernes en la ciudad de Liberia, al lado de la casa donde  cometió la masacre el pasado 19 de enero. Una menor de edad, quien sobrevivió al ataque, logró identificarlo.

El detenido, quien era vecino de sus víctimas, es sospechoso de seis delitos contra la vida: cinco homicidios y una tentativa de homicidio.

Las autoridades tomaron el viernes su declaración indagatoria.

¿PORQUÉ ESTABA LIBRE?

Pese a que el Instituto Nacional de Criminología (INC) se opuso a que el sospechoso obtuviera el beneficio de la libertad, el Poder Judicial indica que esa era la decisión correcta dada la información que le fue entregada al juez y que el Ministerio de Justicia no apeló lo dictado.

Lea además: El arma que se usó para cometer la masacre en Liberia, Costa Rica

Estuvo en prisión preventiva desde julio del 2011, investigado por tráfico de drogas.

El 24 de julio del 2012 recibió una sentencia de ocho años por narcotráfico y estuvo encerrado en la cárcel de Liberia.

Según explicó Marco Feoli, viceministro de Justicia, Ríos Mairena estuvo entre el 9 y el 24 de julio del 2014 en una granja del centro penal de Nicoya porque ya había concluido la mitad de la condena y no era una persona reincidente.

Sin embargo, allí estuvo solo tres semanas porque se peleó con otro reo. Por ello fue devuelto a Liberia.

En el 2015, el juez de ejecución de la pena ordenó la libertad condicional, pese a que el Instituto Nacional de Criminología se opuso.

La tarde del viernes, el Poder Judicial emitió un comunicado en donde aseguró que "la decisión de otorgar la libertad condicional se fundamentó en los informes que fueron requeridos a las autoridades penitenciarias que emitieron criterios positivos sobre el comportamiento dentro del centro penal y también verificaron el plan de egreso del sentenciado".

NADIE SE OPUSO

Además, el Poder Judicial aseguró que "estos informes se pusieron en conocimiento a las partes antes de la audiencia". En la aduciencia no hubo oposición ni apelación de ninguna de las partes.

El 21 de julio del 2015, la cárcel de Liberia "recomendó los recursos laborales y domiciliar del sentenciado, e incluso consideró que el sentenciado reunía las condiciones para ser ubicado en el nivel seminstitucional".

El sospechoso cumplió las 10 condiciones que se le impusieron, en cuenta las horas de servicio comunal en la Asociación de Desarrollo Integral de Barrio La Victoria, cuyo trabajo fue calificado de "muy bueno" y "útil", pero no tardó en cambiar su actitud.

VIGILABA A VÍCTIMAS

El sujeto no tenía trabajo fijo, sino que ocasionalmente realizaba labores de construcción.

El director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Walter Espinoza, confirmó que Ríos tenía posibilidad de acercamiento, visualización y contacto con los estudiantes.

No descartó que el sospechoso haya estado enamorado de alguna de las víctimas. “Es una posibilidad de que hubiese algún acercamiento”, afirmó. El OIJ no confirmó cuál de las jóvenes era la que, presuntamente, le atraía al homicida.

En su perfil de Facebook , Ríos tiene entre sus amigas falsas a decenas de jóvenes de varios países que aparecen en poses sensuales.

RASTROS DE SANGRE

El OIJ se auxilió de la técnica canina, el perro Aquiles, que encontró rastros de sangre en una pantaloneta y un par de tenis, así como el cuchillo que se presume que utilizó el sospechoso.

Tiene ocho años y siete de trabajar con el Organismo de Investigación Judicial en la Unidad Canina. Su papel fue vital para la investigación en el hallazgo de evidencias. Con su excelente olfato, Aquiles detectó rastros de sangre.

TRASLADADO

Ríos Mairena fue remitido al centro penitenciario La Reforma, en San Rafael de Alajuela, donde deberá descontar la medida cautelar mientras sigue el proceso judicial.

En un inicio fue enviado a la cárcel Calle Real, en Liberia, pero fue sacado de allí para evitar posibles represalias de otros reos, pues una de las víctimas ( Ingrid Massiel Méndez) tenía amistad con reclusos porque iba ahí a hacer trabajos de psicología.