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Costa Rica continuará demandando derechos que están por encima del Tratado Cañas-Jerez, y no existe justificación para indicar que Nicaragua obstaculiza actualmente la libre navegación en el río San Juan, afirmó Amaru Ruiz, de la organización “Hijos del Río”, perteneciente a la Fundación del Río. “El transito por el río San Juan con objetos de comercio no lo ha interrumpido. Los comerciantes que circulan con alimentos y enseres diversos para abastecer las poblaciones ribereñas asentadas en su territorio, es fluido y respetado por Nicaragua”, sostuvo Ruíz.

Estima que Costa Rica pretende desconocer el domino y sumo imperio que corresponde a Nicaragua y que lo que el vecino del sur esconde detrás de la demanda ante la Corte de la Haya, es la visión estratégica que ellos tienen ante una futura ruta canalera en el San Juan. “Pretende tener mayores derechos que los otorgados en el Cañas-Jerez. Costa Rica no se ve junto a Nicaragua haciendo una acción conjunta, pretende estar por encima”, adujo Amaru.

Aunque el gobierno tico espera una resolución favorable para desarrollar el turismo desde su territorio, avituallar a sus policías, ejercer mejor vigilancia contra la delincuencia, el tráfico de personas y atender a sus comunidades, este funcionario de “Hijos del Río”, “Costa Rica actúa para destruir esa vía de navegación”, Para lo anterior, puso como ejemplo que actualmente las actividades económicas y las pretensiones mineras de los ticos están provocando daños que en el tiempo serán irreversibles para el río.

Amaru sostiene que la actuación del gobierno tico está determinada por decisiones en las que prevalece como política “si no puedo tener el San Juan, haré de todo para destruirlo". Asimismo, manifestó que “una prueba de esta afirmación es la declaratoria de ‘asunto de interés nacional’ de la minería en Las Crucitas. Con este interés minero que ahora se abre con Las Crucitas, mañana vendrá una avalancha con otros bloques de interés, como Conchudita, San Antonio y demás sitios explorados”, justificó.

A su criterio, con la actividad minera en la cuenca del río San Juan, Costa Rica viola de manera impune diversos tratados y convenios internacionales, y que el Tribunal de la Haya debería de tomar en cuenta en su fallo, las condiciones actuales que prevalecen en esta cuenca y las decisiones política de esta nación.

¿La controversia afecta a las poblaciones del río?
En parte económica de las poblaciones que están en la zona fronteriza. Solo tenemos que ver que río abajo la población nicaragüense lamentablemente esta en un abandono indefinido y han tenido que desarrollar sus actividades en conjunto a las poblaciones de Costa Rica. En lo social porque esto conlleva a un rechazo mutuo de las sociedades transfronterizas, pero esta tiene un trasfondo más allá que económico y social.

Debido a esa debilidad que ha tenido esta parte del territorio nicaragüense, las pretensiones costarricenses sobre el dominio del río San Juan son aun mayores porque encuentra a una población dispersa y pobre. Cabe señalar que esa población nicaragüense, aunque obtenga beneficios del país vecino, no deja su sentimiento patriótico y digno de decir que el río San Juan es de sumo imperio de los nicaragüenses.

¿Se pierde o se gana con este juicio?
Está en dependencia de la resolución de la Corte, si se respeta el tratado Caña-jerez. No es un asunto de ganar o perder, es de respetar los acuerdos suscritos desde hace muchos años, y mas aun un fallo favorable a Nicaragua ayudaría a la estabilidad de esta zona fronteriza.

¿Es viable el desarrollo binacional en ambas riberas después del fallo?
Claro que sí, más aun cuando este territorio binacional esta en peligro por la minería en la zona de Crucitas que afectará indudablemente a las poblaciones de la zona.
Si existirá una verdadera motivación de mejorar las cosas creo que mejorarían porque las poblaciones tienen mucho tiempo de relacionarse, desde actividades comerciales hasta actividades turísticas y de protección del medio ambiente. Solo faltaría la motivación política y la inversión en esta zona.