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Nueve años atrás, cuando tenía 30, fue diagnosticado con hipertensión. Este administrador de empresas originario de Masaya que prefiere no revelar su identidad, recuerda que la noche que descubrieron que padecía hipertensión estaba en su casa, recostado en un sillón, con dolor de cabeza intenso y mucho calor.

“Estaba bastante asustado”, recuerda. Así que decidió ir al hospital. Lo primero que hicieron ahí fue tomarle la presión. “Creo que me dijeron que tenía 180/90, no sé, ya no recuerdo muy bien, pero lo que sí sé es que estaba elevada y luego de la noticia no sabía qué hacer”.

Desde que lo diagnosticaron con hipertensión cambió su estilo de vida y ahora evita lo más que se pueda el sodio y los alimentos altos en grasa, además realiza ejercicios físicos y se toma su pastilla todos los días.

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Ingerir comida alta en grasa, la falta de actividad física, el consumo de excesivo alcohol y no realizarse chequeos médicos son algunas de las principales causas por las que muchos jóvenes en Nicaragua están sufriendo hipertensión arterial.

Los problemas de hipertensión anteriormente solo se diagnosticaban a personas mayores de 40 años, sin embargo, la combinación de hábitos de vida no saludables hace que cada vez se vean pacientes entre 20 y 35 años con esta enfermedad crónica.

“Hasta hace pocos años se consideraba la hipertensión como una enfermedad exclusiva para personas adultas, no obstante, últimamente está afectando a los jóvenes debido a su sedentarismo”, aseguró el cardiólogo José Meneses.

La hipertensión es una enfermedad asintomática, sin embargo, los jóvenes pueden determinar algunos malestares como dolor de cabeza, mareos, falta de aire, sensación de querer dormir más, también les molesta la luz o el ruido, esto en dependencia de que órganos está afectando más, por esa razón especialistas en cardiología la denominan como el enemigo silencioso, “porque esta no presenta síntoma, sino hasta que ya ha causado diversos daños”.

En 2015, según el Anuario Estadístico del Instituto Nicaragüense de Seguro Social (INSS), fueron captados 2,439 trabajadores con enfermedades crónicas y de estos, el 57% tenía problemas de hipertensión arterial. 

Meneses explicó que la hipertensión afecta exclusivamente tres órganos del cuerpo: el cerebro, el corazón y los riñones.  Abandonan el tratamiento por temor a perder la potencia sexual.

En el corazón provoca arritmia, que es una alteración de los ritmos cardiacos, en el cerebro aneurisma y en los riñones causa la pérdida de proteínas hasta llegar a la insuficiencia renal crónica. “Se puede ver cómo poco a poco se van deteriorando diferentes órganos, por esa razón se debe diagnosticar la hipertensión y tratarla de inmediato”, aseguró Meneses.

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¿Y el rendimiento sexual?

Este paciente nos relata que cuando empezó a tomar la pastilla para combatir la hipertensión notó que disminuyó su deseo sexual. “Al principio no lo noté, pero con el paso del tiempo percibí que mi libido estaba decayendo. Muchos hombres no desean hablar de eso por pena”, comentó.

Para la población masculina el padecer de hipertensión arterial es un dolor de cabeza debido a que se cree que al tomarse el medicamento baja el potencia sexual, y por esa razón muchos deciden abandonar el tratamiento, sin embargo, Meneses explica que eso es nada más un proceso “transitorio”, debido a que el efecto primordial del medicamento es la disminución de la presión arterial y por ende  puede causar difusión eréctil transitoria hasta que el organismo se adapte a las nuevas cifras de presión arterial.

“Esto refleja que la presión arterial está bajando en todos los órganos y de igual manera  a nivel genital”, aseguró Meneses.

El doctor Rolando Jirón asegura que “no todos los medicamentos provocan difusión eréctil”. Según él, este efecto solo lo provoca un pequeño grupo de pastillas y no todos los pacientes lo presentan.

Una alimentación sana mejora la calidad de vida

Dieta. Para la nutricionista Nidia Báez, la dieta es clave en las personas hipertensas, debido a que una persona con hipertensión debe cuidar su alimentación y tomar medidas adecuadas que le ayudarán a mejorar su calidad de vida.

Entre las medidas que recomienda Báez está reducir el consumo de sodio, consumir más frutas y verduras por el contenido de potasio, tomar mucha agua y realizar actividades físicas a menudo. 

“Se han incrementado las personas con hipertensión y esto se debe a los malos hábitos alimenticios, que empiezan desde muy pequeños, por esa razón se debe llevar una dieta balanceada”, aseguró la nutricionista. 

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De acuerdo con Báez, la cantidad de sodio que debe ingerir una personas con hipertensión es 1.5 gramos al día, y tratar de no ingerir alimentos enlatados o bebidas debido a la cantidad de azucares que contiene.

Datos recolectados en 2015 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) estiman que en América Latina y el Caribe un 80% de las personas padece de hipertensión y no tiene un control adecuado sobre ello.