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Sus casilleros de medallas ya no dan abasto. Mayra, Elián y Jordy de 19, 17 y 14 años respectivamente, son los mejores combatientes de taekwondo a nivel nacional en sus categorías, han representado al país en diferentes torneos a nivel internacional y los tres se inclinan por la ingeniería como carrera a estudiar.

Tienen tantas medallas que su mamá guarda en una caja de cartón otra gran parte de galardones de oro, plata y bronce que han ganado en mundiales, olimpiadas y torneos de taekwondo en  Colombia, México, Costa Rica, Perú, Panamá, Honduras y Estados Unidos.

Las últimas medallas que ganaron los hermanos Elián y Jordy —y las que para ellos son las más importantes— fueron dos de bronce y una de plata en el US Open de Taekwondo celebrado del 31 de enero al 3 de febrero de este año, en Las Vegas, Estados Unidos.

Elián consiguió la medalla de plata en la modalidad de poomsae (formas) en la categoría juvenil, en el evento que es considerado el más importante del continente americano, con la participación de unas 50 delegaciones de todo el mundo.

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Para conquistar la plata el joven tuvo que clasificar en cinco rondas en las que participaron 38 competidores y se enfrentó con los seleccionados de México y Canadá, países donde esta disciplina deportiva cuenta con gran calidad, rendimiento y financiamiento. Pero eso no intimidó a Elián. 

Con sus espectaculares movimientos y coreografías demostró ante los jueces ser mejor que sus contrincantes. Solo el estadounidense pudo derrotarlo en la final por pocos puntos de diferencia, pero se consagró como el segundo mejor deportista de taekwondo de América, algo que ningún otro nicaragüense hasta ahora había conquistado.

Elián selló su destacada participación con un bronce en la modalidad de “poomsae freestyle” (formas estilo libre). Mientras su hermano Jordy logró medalla de bronce en la categoría adolescente.

El proceso A pesar de entrenar a diario, estos hermanos nunca han reprobado una clase en sus estudios.

Ser de los mejores de Nicaragua y representar al país a nivel internacional no ha sido tarea fácil para los hermanos Ortega Velásquez y tampoco lo han logrado de la noche a la mañana. Ingresaron a la escuela de taekwondo Impacto, de Managua, hace siete años porque una amiga de su mamá le recomendó que los inscribiera. Desde entonces el deporte los atrapó.

Su día iniciaba a las seis de la mañana para asistir a clases en el colegio Teresiano. Regresaban a casa a las 2:30 p.m., comían, hacían sus tareas y se dirigían a la escuela de taekwondo para entrenar. La rutina ha sido como una devoción. Ahora que Elián y Mayra salieron de la secundaria cuentan con más tiempo para entrenar y lo hacen durante cinco horas al día. Jordy solo lo hace durante dos, excepto cuando se aproxima una competencia.

Mantener el peso de sus categorías ha sido el reto más difícil de vencer para los hermanos Ortega Velásquez. En la última competencia de Las Vegas, Jordy tenía que marcar 48 kilos y Elián 55 kilos. Para conseguirlo su mamá cuidó con rigurosidad la dieta de sus hijos. 

“En esta casa solo se toma agua, se evita la grasa y la comida chatarra”, explica Mayra Velásquez, la madre, quien al hablar del deporte se emociona igual o más que sus hijos. Ella siempre está pensando en el siguiente torneo.

En cambio el papá, Martín Ortega, relata que en algunas ocasiones ha tenido que ordenarles a sus hijos que rompan la dieta al verlos palidecer. Otro de los sacrificios que atraviesan estos jóvenes es que han dejado de asistir a eventos sociales y alejarse de las amistades.

“Cuando tengo una fiesta y al día siguiente tengo un selectivo no voy a la fiesta porque tengo que dormir bien para estar al cien”, dice Jordy Ortega Velásquez, quien se está preparando para participar en los Juegos Deportivos Centroamericanos que se realizarán en noviembre de este año en Managua.

Elián dice que lo que más le ha costado es “tener que luchar contra la soledad porque querrás o no, cuando te hacés de alto rendimiento perdés de todo: amistades, reuniones y eventos familiares. Yo entreno diario sin importar si es 31 o 24 de diciembre”.

Su hermana Mayra comparte con él ese punto y recuerda cuando fueron al Mundial de Taekwondo del año pasado en Lima, Perú.

“Teníamos que entrenar en la mañana y en la tarde. La disciplina es lo más difícil pero es algo que tenés que hacer si querés sobresalir”.

Su entrenador Dennis Berdugo, de la escuela Impacto, ha sabido inculcarles la disciplina y constancia que exige el deporte, recalcando que nunca deben descuidar sus estudios. Los logros conseguidos hasta ahora son el resultado de “años de conocimientos y meses de arduo esfuerzo. Mientras sus amigos y compañeros están de ocio él pasa horas entrenando. Elián es un gran orgullo”, escribió en Facebook el instructor cuando uno de sus pupilos ganó la medalla de plata en Las Vegas.

Su mamá confiesa que han sido persistentes en apoyar a sus hijos en el taekwondo porque “les ha permitido mantenérmelos alejados de vagancias y vicios y enfocados en un deporte en el que son respetados”.

Sin apoyo

Antes de representar al país, los deportistas deben demostrar ser los mejores de Nicaragua en un torneo anual organizado por la Federación Nicaragüense de Taekwondo. Ahí se eligen los tres mejores de cada categoría y en dependencia de sus posibilidades salen del país.

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A pesar de ser unas verdaderas promesas del taekwondo nicaragüense estos jóvenes no han podido conseguir apoyo cuando salen con la bandera de Nicaragua a competir a nivel internacional. Todos sus viajes han sido costeados por sus padres, quienes han intentado conseguir financiamiento pero hasta ahora no lo han logrado.

El campeonato nacional del que saldrían los representantes de Nicaragua para el Mundial de Taekwondo celebrado en Perú el año pasado, tenía como requisito que sus participantes pudieran costear el viaje y la estadía, lo que evidencia la falta de apoyo a esta disciplina. 

“La Federación Nicaragüense de Taekwondo lo que hace es certificar quién es el que va por Nicaragua. Ese es el intermediario, pero no tienen los recursos para apoyar al seleccionado”, explica Mayra Velásquez, quien confiesa que muchas veces se les ha hecho difícil que sus hijos participen en campeonatos no por los costos de estadía, sino por los de viaje.

Para el US Open de Taekwondo de Las Vegas sus padres no pudieron acompañarlos por los costos de viaje. Fue Mayra, de 19 años de edad, quien entró a Estados Unidos con la tutela de sus hermanos menores de edad. Los boletos fueron comprados cuatro días antes porque no habían logrado conseguir el dinero para los tres boletos.

Elián y Mayra son tan buenos en el deporte que la escuela Impacto los ha seleccionado para ser instructores personales de niños y se ganan US$10 por hora, pero estas ganancias no representan una gran fuente de ingreso como para costear un viaje internacional.

Estudios

Combinar los estudios con el deporte no ha sido fácil pero lo han sabido hacer con determinación. Nunca han reprobado una materia. 

Elián, quien acaba de terminar la secundaria, se inclina por la ingeniería en negocios y tecnología de la información, por lo que optará a una beca deportiva en México. Su hermana Mayra cursa tercer año de ingeniería industrial en la Universidad Nacional de Ingeniería y Jordy, quien está en cuarto año de secundaria, también quiere ser ingeniero.

“Nuestro compromiso ha sido que las clases tienen que ser prioridad. El entrenador siempre nos hace énfasis en que la mejor manera que podemos retribuir todo el esfuerzo que hacen nuestros padres para mandarnos a los campeonatos es demostrándoles buenas notas”, asegura Elián, quien siempre toma la delantera cuando se trata de responder preguntas. 

Con o sin financiamiento desde ya estos jóvenes entrenan a diario para portar la bandera azul y blanco en próximos campeonatos. Por ahora se concentran en los Juegos Centroamericanos de este año y no descartan empezar a sumar puntos para asistir a los Juegos Olímpicos del 2020 en  Tokio, Japón. 

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