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La mitad de los motociclistas que han muerto en 2017 —calculados en 39, lo que equivale al 39% del total de fallecidos en choques— viajaban ebrios al momento del accidente, de acuerdo con cifras de la Dirección Nacional de Tránsito de la Policía Nacional. 

El jefe de Tránsito Nacional, comisionado general Roberto González Kraudy, precisó ayer a El Nuevo Diario que el otro 30% falleció porque circulaba a exceso de velocidad y el 20% por no usar el casco de seguridad o no portarlo correctamente.

El jueves pasado el jefe policial informó que hasta ese día se contabilizaban 96 muertes por accidentes, desde entonces a la lista se han sumado tres nuevas víctimas: el motorizado Humberto José Pavón Estrada, de 33 años de edad, quien murió en las cercanías de ENEL Central, en Managua; el peatón Luis López Chávez, quien fue atropellado en los semáforos del barrio Hugo Chávez y la última víctima María Gabriela Martínez López, oficial de la Policía Nacional, quien falleció el viernes frente a las instalaciones del Instituto Loyola en Managua cuando circulaba con su esposo en moto.

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En el mismo período del año pasado se habían reportado 91 personas fallecidas por accidentes de tránsito, este año se han registrado ocho casos más, de acuerdo con datos de Tránsito Nacional.  La invasión de carril, giros indebidos, el exceso de velocidad, desatender señales de tránsito y el consumo de alcohol continúan siendo las principales causas de accidentes mortales.

“La gente no entiende” 

El comisionado general Roberto González Kraudy lamentó que a pesar de las medidas que la  institución ejecuta constantemente como la capacitación a conductores, sensibilización a través de medios de comunicación y mayor presencia en las carreteras, cada vez más personas están perdiendo la vida a causa de los accidentes de tránsito.

“Aquí lo que está pasando es que la gente no entiende. Hay mucha irresponsabilidad de parte de los conductores, el problema no es que la gente tome alcohol, lo que pasa es que no llevan a nadie más que maneje por ellos. El factor humano es la causa número uno de los accidentes”, comentó González Kraudy.

A pesar de las capacitaciones que los conductores reciben cuando se les otorga una licencia de conducir, no ponen en práctica los consejos que reciben. “Hay un desprecio a la vida, a la familia. Por más que se les explique la ley y las consecuencias que tiene conducir bajo los efectos del alcohol los conductores presentan un serio problema de actitud, cultura y educación”, aseguró el jefe policial.

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Tres de cada diez vehículos que circulan en Managua son motos

Leysi Zamorán

De cada diez vehículos que circulan en la capital tres son motocicletas. Este medio de transporte además de ser riesgoso también tiene un bajo costo. Sin embargo, el principal problema que representan no es el vehículo en sí, sino la actitud de quienes lo conducen. 

“Los motorizados no respetan las señales de tránsito y no tiene educación vial”, considera Nahín Hernández, presidente de la Federación Nacional de Cooperativas de Transporte y Servicios Múltiples (Fenacootrasem).

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Para las cooperativas de transportes selectivo y colectivo, los motociclistas representan un “problema” debido a que sostienen que son los primeros en irrespetar las señales de tránsito.

“Son imprudentes manejan a la ofensiva, además violentan la Ley de tránsito, aventajan, se suben por los andenes, son ellos los que causan los accidentes y al final somos nosotros los afectados”, aseguró Reynaldo Bermúdez, presidente de la Unión de Cooperativas de Taxi (Unicootaxi).

Aunque la Ley 431, ley para el Régimen de Circulación Vehicular e Infracciones de Tránsito ha impuesto multas rigurosas, los accidentes en las vías son cada vez más frecuentes y mortales.

Según Hilda Ríos, propietaria e instructora vial de la escuela de Manejo Ríos de Managua, a pesar que los motorizados toman cursos de manejo y se les da las medidas de seguridad que establece la ley, la actitud de ellos no cambia.

“La gente no quiere cambiar, este ya es un problema cultural que se vive en el país lamentablemente”, dijo Ríos.

Para el presidente de Unicootaxi, Reynaldo Bermúdez, del total de su flota vehicular que corresponde a un universo de 12,000 taxis en las 18 cooperativas, solo un 2% se han registrados involucrados en accidentes de tránsito con motociclistas. 

Mientras Nahín Hernández declara que según sus registros, de la cooperativa Fenacootrasem solo han resultado afectados de 5% a un 10%.

Atenciones fisioterapéuticas se duplican por accidentes END

Keysi García y Uriel Velásquez

El repunte de personas lesionadas en accidentes de tránsito que se registra en lo que va del año en el país ha provocado que en las clínicas privadas se dupliquen las atenciones de especialistas y fisioterapeutas, según la presidenta de la Asociación Nicaragüense de Médicos Fisiatras, Esperanza Villarreal.

Villarreal, quien es médica fisiatra, explicó que normalmente las clínicas privadas reciben al menos tres personas que solicitan atención para iniciar rehabilitación por alguna discapacidad producto de un accidente de tránsito, pero ahora la cifra se ha elevado a seis casos por semana.

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Hasta el 6 de febrero de este año, se habían registrado 4,179 accidentes de tránsito a nivel nacional, lo que equivale a cinco percances cada hora. De acuerdo con datos de Tránsito Nacional, el año pasado se registraron unos 40,000 accidentes y provocaron 4,560 lesionados. 

Villarreal explicó que entre las principales discapacidades que se dan luego de un accidente están las afectaciones neurológicas y la pérdida de la movilidad. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica en su sitio web que las lesiones causadas por accidentes de tránsito ocasionan pérdidas económicas considerables para las víctimas, sus familias y los países en general.  

“Se producen pérdidas a consecuencia de los costos del tratamiento (incluidas la rehabilitación y la investigación del accidente) y de la pérdida o disminución de la productividad (por ejemplo, en los sueldos), por parte de quienes resultan muertos o lastimados, y para los miembros de la familia que deben distraer tiempo del trabajo o la escuela para atender a los lesionados”, según la OMS.

Aunque las autoridades no contabilizan cuántas de las personas que resultan lesionadas quedan con algún tipo de discapacidad producto del accidente, la presidenta de la Asociación Nicaragüense de Médicos Fisiatras, asegura: “son muchas y generalmente no cuentan con los suficientes recursos para costear sus tratamientos”.

El no portar el casco protector es una de las principales causas de muerte.Es caro

La especialista ejemplificó el caso de una madre que viajaba junto a sus hijos de Jinotega hacia Managua y un camión invadió el carril. La conductora para evitar caer a un barranco, se estrelló contra un poste de energía eléctrica. En esa ocasión, el hijo menor de la mujer se llevó la peor parte, porque quedó con un trauma craneoencefálico severo y perdió tres cuartos de masa encefálica.

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La recuperación del niño de ocho años ha resultado difícil de costear. El caso lo atiende Villarreal personalmente y asegura que la familia del menor ha gastado al menos 15,000 dólares en el tratamiento que incluyó una cirugía de reconstrucción craneal. 

A nivel de familia las discapacidades por accidentes de tránsito “casi siempre provocan que una de las personas deje de trabajar para cuidar a quien se ve afectado y eso también tiene un impacto económico a nivel familiar”, comentó. 

También están las afectaciones psicológicas como la frustración. “Si es un niño que acostumbraba a jugar y luego de un accidente no lo puede hacer, quedará con una depresión, porque si no se atiende va durarle por mucho tiempo”, concluyó Villarreal.

¿Cuánto cuesta? Aunque es un vehículo apto solo para dos personas, los motociclistas circulan con toda su familia.

El doctor Jorge Agustín Fernández, ortopedista y traumatólogo, explica que con el incremento de los accidentes de tránsito en Managua, cada vez atienden a más lesionados por incidentes en motocicletas, principalmente a hombres de entre 20 y 40 años de edad. 

“La mayoría de casos que atendemos son por fracturas en tres huesos, en primer lugar la tibia, luego la rodilla y en tercero el peroné”, agrega Fernández. 

Cuando un hueso se rompe, las víctimas de accidentes pierden mucha sangre. “Por ejemplo, en una fractura del fémur, el hueso más grande, pierden de 1.5 a 2 litros de sangre, por eso es necesario tomar la hemoglobina del paciente y transfundirle sangre si es necesario, para que las condiciones sean óptimas para una operación”, describe el doctor.

Según el doctor Fernández, los motociclistas que presentan un tipo de fractura “cerrada” o interna  gastan aproximadamente US$3,000 y US$4,000 en el mejor de los casos. Esto incluye los gastos en el material y la osteosíntesis u operación quirúrgica para unir el hueso fragmentado con elementos metálicos como placas o tornillos. En este caso, el paciente permanece siete u ocho días bajo observación médica y le tomará de tres a cuatro meses recuperarse.

Fernández también menciona que la lesión más grave para los motociclistas es la fractura expuesta, que es cuando el hueso rompe la piel y “más problemática porque ya es contaminada”, señala. 

Estas necesitan de más cuidado e intervenciones quirúrgicas, los costos oscilan entre US$4,000 y US$5,000 y el paciente necesitará seis o siete meses de recuperación. 

El verdadero riesgo de esta rotura es que la persona presente osteomielitis o inflamación del hueso, puesto que esta complicación alargaría el proceso de recuperación a un año o más, en dependencia de la magnitud de la fractura.

“El cuerpo es vulnerable a todo. La armazón del cuerpo, el esqueleto, está protegido únicamente por los músculos y un impacto en accidentes de tránsito obviamente daña directamente el cuerpo porque somos propensos”, afirma el especialista. Para él, cuando un motociclista no lleva puesto el casco protector en un percance significa una muerte segura.