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“Fue a través del futbol que llegué a la universidad”, explica Andrés Vega cuando hablamos por teléfono una de estas tardes y le pregunté cómo había logrado entrar al equipo Saint Francis de la liga universitaria de Primera división.

A los 22 años de edad ha dado muestras de sus destrezas como futbolista en competencias difíciles, entre estas la Copa de Viareggio de Italia, una de las más importantes de la categoría Sub-18 en el mundo, jugando las posiciones de medio ofensivo, extremo y delantero.

Aunque lo más importante para Andrés es lograr establecerse en el futbol profesional, de preferencia en Europa, también dedica esfuerzos a los estudios de Administración de Negocios y Administración en Sistemas de Información, que concluirá este año, y le gustaría trabajar con programadores en Nicaragua para desarrollar soluciones tecnológicas para pequeñas y medianas empresas.

El nicaragüense Andrés Vega Icaza fue seleccionado en EE.UU., para ir a jugar en la Copa de Viareggio, Italia.¿Cuánto cuesta conseguir un lugar en el equipo de futbol (soccer) de primera división de la universidad en Estados Unidos?

Para los extranjeros es difícil y a los nicaragüenses les cuesta un poco más que a los jugadores de otros países de Latinoamérica. En mi experiencia aquí, me he encontrado con otros jugadores latinoamericanos que tuvieron un proceso menos complicado, gracias a que contaron con un agente que fue el interlocutor entre los jugadores y los entrenadores de diferentes universidades en Estados Unidos. Para conseguir un lugar en un equipo, especialmente si es de Primera división, se necesita que los entrenadores te vean jugar y desarrollarte a veces desde el noveno grado y toda la secundaria. Yo tuve la gracia de tener el apoyo de mis papás, que hicieron un gran sacrificio para mandarme a IMG, una academia de deportes en Bradenton, Florida, lo que me ayudó a hacer contacto con el entrenador de la Universidad de Saint Francis en Pensilvania, que tiene un equipo de Primera división y forma parte de la Conferencia Noreste de los Estados Unidos. El entrenador de la universidad me aceptó aun sin haberme visto jugar en vivo. Me vio jugar en video y tomó la palabra de mi entrenador de IMG.

Supe que un coach de Nueva York te llevó a jugar a Italia, en la copa de Viareggio. ¿Cómo sucedió eso?

Esta oportunidad se dio porque mi entrenador en IMG era de origen italiano, y fue contactado por el entrenador del equipo L.I.A.C. de Nueva York para pedirle tres jugadores que pudieran jugar en Italia en la Copa de Viareggio, una de las copas más importantes de la categoría Sub-18 en el mundo. En la copa juegan las canteras de equipos como el A.C. Milán, Juventus y Napoli de Italia, entre otros grandes de Europa y el Este del mundo. Adicionalmente, participaron cuatro equipos de América, donde recuerdo estaba el Santos Laguna de México, dos equipos de Estados Unidos y uno más de Suramérica.

¿Jugar futbol en Estados Unidos fue algo que te surgió por casualidad, o ya llevabas planes cuando te fuiste a estudiar?

Andrés Vega está por graduarse en la Universidad de Saint Francis, en Pensilvania.Terminado mi bachillerato en noviembre de 2011, comenzamos a buscar alternativas para poder jugar futbol profesional en el futuro. Mi mamá habló con amistades y alguien le recomendó IMG. Nos pareció que podía ser la plataforma que yo necesitaba para que entrenadores universitarios en Estados Unidos me vieran jugar, lo cual facilitaría la búsqueda de un equipo que me aceptara, y al mismo tiempo una buena universidad para estudiar mi carrera. Con esto en mente, me concentré en entrenar fuerte y pulir mi inglés. Gracias a unos videos que logré juntar con la ayuda de mi papá, que me filmaba cuando jugaba en el equipo del Colegio Centro América y luego para la juvenil del Ferretti, fui aceptado en el equipo Sub-19 de IMG.

¿Por qué en Estados Unidos primero fuiste a una academia de futbol y luego a la universidad?

Por lo que mencioné anteriormente, porque lograr conectar con entrenadores desde Nicaragua era casi imposible. Una de las cosas que ofrece IMG es lo que le llaman “showcases”, son torneos que organizan para que los entrenadores de las universidades lleguen a buscar jugadores.

¿Cuándo decidiste que el futbol era lo más importante en tu futuro?

Juego futbol desde los 8 años. Me encantaba jugar con mis amigos y pasar el rato. Poco a poco jugando en el Colegio Centro América, que ha sido muy competitivo en los deportes, despertó aún más mi amor por el juego y comencé a jugar más seguido. En el Centro América tuve un entrenador, Miguel Rodríguez, quien fue un mentor para mí. Cuando tenía 14 años fui a un campamento de futbol que organizó el A.C. Milán, de Italia, donde seleccionaron a cinco muchachos de diferentes edades, incluyéndome, y fuimos a Italia a jugar junto con otros latinoamericanos. Viniendo de un país sin mucha cultura futbolística, íbamos con la idea que nuestro nivel era bajo con respecto a los demás. Pero después de nuestro primer juego nos sentimos de tú a tú, no solo con los latinoamericanos, sino también con los europeos. Esta fue la experiencia que me abrió los ojos y me confirmó que sí podía “hacerla”, pero tenía que averiguar el camino y esforzarme para elevar mi nivel de juego.

¿Cómo entraste al equipo juvenil del equipo Ferretti en Managua?

Regresando de Italia empecé a jugar todos los días. Estaba de moda la Meca, en el Jean Paul Genie, y estaba abriendo la competencia por Galerías, llamada en ese entonces Zona Claro. Había días que me iba del entrenamiento en el colegio a jugar “perreras” por la noche. Un día el entrenador de la juvenil del Walter Ferretti, que casualmente estaba trabajando ahí, se acercó a mí y dos amigos después de una perrera y nos invitó a entrenar, para ver si lográbamos quedar en el equipo. Alrededor de un mes después, llegamos a entrenar junto con otros 50 aspirantes, y dos de los tres terminamos firmando con ellos.

¿Hasta dónde te hubiera gustado llegar con ese equipo nicaragüense?

Me hubiera gustado debutar con el equipo de Primera en un partido oficial. Estuve entrenando con ellos por un buen tiempo, pero no pasó a más que un par de apariciones en amistosos. Estoy muy agradecido con los técnicos de la juvenil y del equipo mayor del Ferretti, entre ellos Tyronne Leiva, José Valladares y Henry Urbina, por haberme dado la oportunidad de entrenar y jugar con ellos. Aprendí mucho de los técnicos y de mis compañeros de equipo.

¿Qué es hoy el futbol, para vos?

El futbol es mi pasión. Es lo que me ha ayudado a desarrollar mi máximo potencial, física, emocional e intelectualmente.

En los estudios, ¿cuál es tu meta profesional?

Estoy estudiando Administración de Negocios, Administración en Sistemas de Información con una concentración en Ciencias de la Computación. Mi primera meta es jugar futbol profesional. Eventualmente, me gustaría trabajar con un grupo de programadores en Nicaragua, que ayude a pequeñas y medianas empresas a desarrollar soluciones tecnológicas innovadoras para sus negocios.

¿No afecta el futbol tu desempeño en los estudios?

He podido mantener buenas calificaciones a pesar del tiempo que me consume entrenar todos los días, viajar fuera de la ciudad a los torneos, y además trabajar para ayudar a mis papás con mis gastos. A veces tengo que dejar de salir con mis amigos porque al día siguiente tengo un juego o tengo que entrenar. Requiere de mucha disciplina y organización para poder hacer todo dando lo mejor que puedo, pero vale la pena cuando uno quiere lograr su sueño.

Cuando te gradués en la universidad, ¿a dónde preferirías ir a jugar futbol?

Lo ideal sería en España o Italia y en segundo plano los Estados Unidos.

¿Hacia dónde suelen dar el salto los jugadores destacados en la primera división juvenil universitaria de Estados Unidos?

A la MLS, USL o NASL, que conforman la primera, segunda y ahora nombrada tercera división profesional, respectivamente.

¿Qué responderías si te convocaran de la selección de futbol de Nicaragua?

Sería un grandísimo honor y no dudaría un segundo en aceptar.

¿Qué es lo más importante que te ha enseñado el deporte?

De las muchas enseñanzas, la más grande es que tengo que trabajar duro y constantemente para poder conseguir mis metas. El año pasado, tres semanas después de haber sido firmado con el equipo FC Buffalo, de una liga semiprofesional estadounidense que se juega en el verano, tuve una lesión que me dejó fuera de los campos por casi 6 meses, en los que tuve que ser muy disciplinado y obediente durante el proceso de rehabilitación. Debido a la misma lesión, no pude jugar la temporada pasada. Esto fue muy difícil para mí, primero porque es la lesión más grave que he tenido y segundo, nunca había pasado tanto tiempo sin jugar futbol desde que comencé. Aunque fue muy difícil aceptar la noticia, y más de una vez pensé en dejar de jugar y concentrarme solamente en mis estudios, iba a ser aún más difícil rendirme después de tantos años de trabajo y sudor, entonces decidí perseverar. Me puse las pilas para regresar todavía mejor que antes de la lesión.

¿Cómo cambió tu visión del futbol después de estar en la academia en Florida?

Me abrió el horizonte y fue definitivamente un salto en el escalón hacia la meta.

¿Qué futuro le ves al futbol en Nicaragua?

Se ve una mejoría en todas las áreas, tácticas, técnica y físicas y gracias a esto, somos capaces de luchar contra los grandes del área, a como lo mostraron este enero en la Copa Centroamericana. Localmente hablando, se mira también más apoyo de la gente, y la liga ya no le pertenece a dos equipos. Ahora se pelean los primeros puestos y tenemos presencia en el extranjero.