Luis Galeano
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Mientras en Nicaragua un economista independiente advertía la gravedad de utilizar las reservas del país para financiar el déficit presupuestario, se conocía que Estados Unidos solicitó al Fondo Monetario Internacional (FMI) hacer cumplir a cabalidad los compromisos que adquieren los países al momento de firmar un programa económico.

El economista José Luis Medal advirtió que el hacer uso de las reservas del país para financiar el déficit presupuestario es “estar jugando con fuego”, porque podría trastornar las finanzas del país, incentivar fenómenos inflacionarios y golpear la sostenibilidad externa, advirtió.

“En un país pequeño como el nuestro las reservas sirven para mantener la estabilidad cambiaria y monetaria, porque si empezamos a perder reservas podría llevar a producir devaluaciones de tipo de cambio y fenómenos inflacionarios, es decir, la insostenibilidad”, dijo Medal.

El presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, dijo el pasado lunes que este año las condiciones obligan al país a perder reservas de 40 millones de dólares, a la vez que se considerará tratar de cerrar la brecha presupuestaria con títulos por 30 millones de dólares, y por disponibilidades del Banco Central por 30 millones de dólares adicionales.

La decisión, dijo Rosales, no es compartida por el Fondo Monetario Internacional (FMI), sobre todo lo relacionado a tocar reservas, pero el representante del organismo en el país, Humberto Arbulú, dijo a EL NUEVO DIARIO que en estos momentos no se negocia nada relacionado al tema, y más bien dejó en el aire interrogantes sobre por qué recurrir a ellas, y qué manejo se le va a dar a esa disminución
Medal explicó que es inusual incluso usar los 40 millones de dólares para tratar de cubrir el hueco presupuestario, y citó la Ley del BCN que señala que solo se puede conceder créditos muy temporales y por problemas de liquidez de caja al Gobierno Central.

“La hiperinflación de los años 80 empezó cuando el BCN empezó a financiar al Gobierno, es decir, es grave tocar ese dinero”, señaló Medal.

Añadió que para algunos, 40 millones de dólares no es una cantidad grande, tomando en cuenta que actualmente existen un poco más de mil millones, pero que cuando se toma en cuenta el entorno internacional que vive el mundo, se debe hacer una profunda reflexión para no patinar y hundirse.

Reservas fundamentales para confianza

“Esto pone en líos la misma estabilidad cambiaria y la del sistema financiero, porque nuestra economía es altamente dolarizada, y para mantener la confianza de los ahorrantes, es fundamental tener un monto de reservas mínimas, porque ¿qué pasaría si de pronto se diera un retiro masivo de depósitos debido a complicaciones severas del asunto político en Nicaragua?”, se preguntó.

Recordó que el FMI pide como requisito que el país tenga reservas mínimas de tres meses de importaciones. En la actualidad existen unos 1,100 millones de dólares y las importaciones se mueven entre 250 ó 300 millones de dólares mensuales, pero para mantener la base monetaria, es decir, los córdobas en circulación, se necesita el respaldo de las reservas.

“Aun con la actual situación política, no existe suficiente volumen de dólares para una fuga masiva de depósitos, pero si comenzás a usar reservas que son para la estabilidad del sistema financiero, se comete un grave error y va a crear problemas porque no es función del Banco Central financiar al Gobierno Central”, insistió.

“Al romper esa relación, estás cometiendo un verdadero atentando contra la estabilidad monetaria, cambiaria y financiera, es decir, estamos jugando fuego”, reiteró.

La forma de arreglar el asunto

Estimó que si lo que se quiere es financiar el Presupuesto, hay que dar tres pasos: arreglar el asunto de la cooperación internacional que requiere de gobernabilidad democrática; lo segundo es incluir la ayuda venezolana en el presupuesto, y hacer una reforma tributaria integral, no hay otra forma.

A la vez, consideró que podría hacerse un debate sobre la conveniencia de pedir un nuevo plan con el FMI, porque países como Nicaragua, con economías pequeñas, no cuentan con la capacidad o margen para lo que llaman políticas anticíclicas fiscales.

Los economistas Néstor Avendaño y Adolfo Acevedo recomendaron al gobierno aprovechar los efectos que comienza a sentir el país producto de la crisis, para negociar un programa distinto del que fue firmado el año pasado, pues ese se transó “con otro mundo” --financieramente hablando-- y, por tanto, el convenio es ahora “obsoleto”.

“Es difícil, porque si estás en una desaceleración económica, empezás a fomentar el gasto público, y para poder hacer eso tenés que haber hecho como Chile, que creó un fondo de estabilización fiscal, pero eso aquí no existe”, señaló Medal.

Asimismo, dijo que en Nicaragua no se puede expandir el gasto público, porque no se acumularon reservas y el Gobierno ha disminuido el margen de acción de la política económica, porque no quiere incluir la ayuda de Venezuela al Presupuesto.

Pueden agarrar más reservas

El economista dudó que sea la única vez que se recurra a las reservas, pues no existen señales de querer arreglar el asunto del corte del apoyo presupuestario de parte de los donantes, por las denuncias de fraude electoral en noviembre del año pasado.

“Ahorita están anunciando sólo 40 millones de dólares, pero no se sabe qué pasará más adelante, y repito, es imprudente e irresponsable hacerlo, porque para hacer de alguna manera frente a la crisis, es determinante conservar la estabilidad monetaria, financiera y cambiaria, y lo que debería hacer el Gobierno es no atentar contra la poca estabilidad que tenemos”, concluyó.

EU pide a FMI apretar más la faja

En el documento de Presupuesto enviado por el presidente Barack Obama al Congreso de Estados Unidos, se encuentra una orientación al representante de su país ante el directorio del FMI para que se oponga a los programas, préstamos, memorando y financiamientos del organismo, para hacer frente a la crisis financiera.

En el documento, EU sostiene que se impongan límites o restricciones sobre la expansión del gasto en educación y salud, se establezcan techos sobre la masa salarial u otros límites impuestos por el FMI a los países pobres, a la vez que sugiera que se imponga cualquier tipo de cobro para acceder a servicios sociales.