Rafael Lara
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Porque el medicamento tenía otro color, se las arregló para quemar la farmacia del penal; un recluso se cortó un dedo y otro se sacó un ojo frente al guarda de seguridad.

Similares casos de horror se escuchan en los pasillos del sistema penal nacional que tiene tras los barrotes a 93 trastornados mentales condenados por diversos delitos. Ellos están internados junto a los reclusos comunes, lo cual significa no sólo un peligro para la población carcelaria, sino también para los guardias.

La denuncia fue hecha por María Auxiliadora Urbina, Procuradora Especial de Cárceles, de la Procuraduría en Defensa de los Derechos Humanos, PDDH, quien en conferencia de prensa, acompañada del procurador Omar Cabezas, dijo que desde el gobierno anterior el Estado está violando los derechos humanos de estas personas, y se debe encontrar una salida para darles las condiciones, tratamientos y seguimiento apropiado, según sus afecciones psicológicas.

93 internos son enfermos mentales

Tras una investigación realizada en los penales de todo el país, la procuradora Urbina se encontró con que el 1.55 por ciento de la población penal --93 internos en todo el país-- sufren de alguna enfermedad mental. De éstos 10 son mujeres, 8 de las cuales están en la cárcel de mujeres La Esperanza.

Expresó que cada penal tiene entre 8 a 10 reclusos con trastornos mentales. Sólo en la Cárcel Modelo tiene 37 internos de este tipo. Hay en edades de 17 años, pero la mayoría de ellos están en el rango de los 20 a los 30 años. Algunos pueden ser muy retraídos y callados, sin embargo, otros pueden ser muy violentos y hasta se automutilan. En todo caso, alteran el ambiente del penal.

Ante esto, el procurador Cabezas solicitó al gobierno, en especial al Ministerio de Salud, que se condicione un lugar apropiado para estas personas que no actúan con sus cinco sentidos sanos.

Salen peor

El procurador Cabezas señaló que 17 de estos reclusos cumplen condenas de 30 años, pero muchos otros tienen penas menores y ninguno de ellos obtiene un tratamiento psiquiátrico adecuado, ni se mantiene una constante evaluación de su situación. Y cuando sus condenas son cumplidas, el sistema simplemente los libera y salen a la calle tanto o más “locos” que antes de ser recluidos, pues vivieron en situación de encierro con centenares de delincuentes.

Los procuradores recomendaron, en primer lugar, un estudio para cerciorarse y distinguir quiénes realmente sufren una enfermedad mental grave y necesitan continuo tratamiento médico, y los que necesitan asistencia menor.

Hasta el momento, los primeros datos obtenidos por la PDDH revelan que en la penitenciaría existen 33 patologías psiquiátricas, alteraciones mentales provocadas por enfermedad o por secuelas de la drogodependencia y el alcoholismo.

“Los especialistas nos aclararon que el concepto de enfermedad mental aglutina una serie de patologías de diversas índoles, presentando diversos síntomas. Entre las enfermedades de este tipo más comunes en el sistema penitenciario están 17 con trastorno mental, 12 sufren síndrome cerebral orgánico, y con trastorno mixto ansioso depresivo hay 10”.

Señaló la necesidad de acondicionar un lugar en el Hospital Psiquiátrico para tener a estas personas y sean vigilados por especialistas suministrándoles los medicamentos pertinentes, ya que un tratamiento exhaustivo no es posible en el sistema penal que sufre muchas limitantes presupuestarias.

Mencionó que en esto deben intervenir las autoridades del Minsa, el Ministerio de Gobernación y del Sistema Penitenciario para poner atención al grave problema.