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Lo que en algún momento fue un romance idílico que culminó en un casamiento con un médico norteamericano en la ciudad colonial de Granada, frente al lago Cocibolca, varios años después se convirtió en una relación tortuosa en la ciudad de California, donde Diana Sándigo Gross terminó por perder su matrimonio, su casa y principalmente a su hija.

“Perdí mi hogar porque mi ex marido me lanzó a la calle, a pesar de que la casa la pagamos a medias. Me quitó todo, pero lo que más me duele fue haber perdido a mi hija por la que nunca dejaré de luchar”, alegó Sándigo en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Cenidh, donde interpuso la denuncia de haber tenido un juicio de custodia supuestamente amañado por las influencias de su ex marido, y sufrir un trato discriminatorio por las autoridades estadounidenses, sin que el Consulado de Nicaragua la apoyara en aquel país.

Ella indica que por esa razón regresó a Nicaragua, para realizar las acciones pertinentes de cara al caso y solicitar directamente al Ministerio de Relaciones Exteriores, Minrex, el auxilio que requiere.

Alega maltrato y discriminación

La denunciante nicaragüense, de profesión traductora, nacionalizada en Estados Unidos, nos comentó que el proceso por la custodia de la niña, hija de su matrimonio con el ortopedista Tom Randolph Norris, de 56 años, inició posterior a su separación por diferencias irreconciliables en 2005. “Sin embargo, hubo una serie de situaciones reprochables. Desde la psicóloga que sin mayor análisis alegó que por yo tener lazos familiares en otro país no era apropiado darme la tutela, hasta el conocimiento del caso por una jueza que era paciente de mi ex marido”, dijo Sándigo, quien agregó que la jueza es familiar de una senadora, y, por lo tanto, en California los medios de comunicación no han querido hacer público el caso.

La sentencia de custodia favoreció a Norris, dándole todos los derechos, mientras a ella le designaron únicamente dos visitas semanales, las cuales tienen que hacerse bajo supervisión en la estación policial de Filmore, en California. “Algo que únicamente se estipula cuando la persona tiene antecedentes delictivos”, aseguró.

Agrega que fue discriminada no sólo por una oficial de Policía de la estación de Filmore, también por un funcionario de Rally Program Manager, alegando que el maltrato se debió a sus facciones latinas y a su origen nicaragüense.

Ante estas situaciones pidió el apoyo de la Cancillería nicaragüense con la solicitud de documentación y acompañamiento, pero nos dijo que la ayuda no se materializó, y los documentos que supuestamente se enviaron en una valija diplomática nunca llegaron, porque inexplicablemente la maleta se extravió en Honduras.

Comentó que después de haber vivido una relación difícil con el señor Norris, con quien asegura haber sufrido violencia intrafamiliar, ahora dijo experimentar la indiferencia de la representación consular nicaragüense.

Estado nicaragüense debe apoyar

Oscar Valle, abogado del Cenidh, señaló que el caso es una pugna entre particulares desarrollado en Estados Unidos, pero intervienen porque se observan una serie de irregularidades en la lucha por la custodia de la niña, pero en todo caso su intervención es exigir al Ministerio de Relaciones Exteriores que apoyen en lo posible a la denunciante que está en su derecho, ya que si bien está nacionalizada como ciudadana estadounidense, esto no significa que haya perdido la nacionalidad nicaragüense.

Al consultar a las autoridades consulares en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en la Dirección de Protección a Nacionales en el Extranjero, nos comentaron que conocían el caso, que era una situación entre particulares llevado por un abogado privado, en el cual el Estado de Nicaragua no tiene permitido intervenir. Además, aseguraron que en su momento el Consulado nica en EU le brindó consejería.

Explicaron que lo único permitido, según las leyes internacionales, es darles asesoramiento a sus conciudadanos, ya que no pueden inmiscuirse en los procesos legales de un país extranjero.

Nos aseguraron que la señora Sándigo en la actualidad tiene pendiente un juicio de revisión de la custodia, por lo tanto, no pueden pronunciarse al respecto, hasta que todas las instancias legales hayan sido agotadas.

Por su parte, Sándigo aseguró que no se cansará de tocar puertas hasta encontrar la forma de que su hija, actualmente de 7 años, regrese con ella.