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A tan solo quince kilómetros de la ciudad de Diriamba se encuentra la comunidad rural San Juan de la Sierra, donde existe un lugar muy acogedor, con una cascada que lo hace aún más atractivo.

La cascada de San Juan de la Sierra, así se llama el paradisíaco lugar, fue abierto al público desde 2010 por Isidro Gutiérrez Hernández, quien compró la propiedad y le ha dado vida, convirtiéndola en un lugar privado para veraneantes.

La cascada mide aproximadamente 40 metros de altura por 20 metros de ancho, a su alrededor hay árboles frondosos y madera preciosa, entre ellos sobresalen el ceibo, guásimo, jiñocuabo, chilamate, madroño y tempisque.

Además, existen árboles frutales que para Semana Santa dan frutos en abundancia, como mandarina, papaturro, uva de monte, aceituna, aguacate, tihuilote, entre otros.

Para poder ingresar al lugar, se paga 30 córdobas, cantidad que sirve para dar mantenimiento al lugar y pagar la limpieza de la represa, la cual se hace con un tractor removedor de tierra.

Dentro de las instalaciones pueden caber como mínimo 500 personas, pero esto solo sucede en temporadas de verano.

Según Gutiérrez, la historia del cómo adquirió el lugar se basa en los tiempos más importantes de su vida, pues dice que ahí conoció a su novia que luego se convirtió en su esposa.

"Me interesé en el lugar, porque en esa cascada conocí a mi esposa y siempre nos mirábamos ahí, nos poníamos de acuerdo y nos encontrábamos en la cascada, ahí hice mi lucha con ella y compramos el lugar", dijo entre risas Gutiérrez.

Reforestación en la ribera del río

Debido a que la zona es muy rica en madera preciosa, diario se sufre por la tala indiscriminada, razón por la cual Gutiérrez cada año siembra alrededor de 200 árboles en el contorno de la propiedad y en la ribera del río.

"En este mes ya empezamos a sembrar los árboles, lo hago porque el río se está secando, no hay que dejarlo morir, la represa sirve para los veraneantes es verdad, pero también abastecemos a muchas familias bombeando agua del río, las personas vienen a lavar y bañarse, así que yo quiero conservar este pedacito de paraíso que Dios me regaló", añadió Gutiérrez.

Desde que se abrió al público el lugar, ha servido como fuente de trabajo para muchos de los lugareños; se ha empleado a más de 25 hombres en la reparación y mantenimiento del camino que lleva hasta la represa.

Además le ha dado a la comuna vida, pues ahora es más visitada y ya las autoridades municipales lo ven como una ruta turística, por lo que se han interesado en que el camino esté en buenas condiciones y que el agua potable no falle en el lugar.

Cómo llegar al lugar

El camino es un poco incómodo, porque es de tierra, pero está en buen estado y se puede accesar en vehículos livianos, pesados, motos o caballos, si así lo prefieren, es cuestión de gustos.

Iniciando el punto de partida de la carretera que va hacia la colonia San Sebastián, se dobla en el desvío que hay hacia la comunidad San Gregorio, luego se baja y sube la reconocida loma San Antonio, llegando a la cima se desvían a mano derecha, de ahí se sigue directo sin doblar hasta llegar al final de la comunidad, ahí está San Juan de la Sierra.

Actualmente el atractivo del lugar es su cascada y su represa, pero en planes futuros está la construcción de una piscina en la entrada del lugar, la cual será abastecida con la misma agua del río, esto para las personas que no quieran bajar hasta el río.

Lo cierto es que la ciudad de Diriamba tiene muchos destinos turísticos escondidos entre árboles y quebradas, solo es cuestión de descubrirlos, visitarlos y disfrutar de ellos.