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Su familia lo daba por muerto. William Valladares, quien junto al argentino Rodolfo Álvarez decidió quedarse por precaución en una cueva del nivel uno del volcán Masaya, la noche del pasado lunes, relata que cuando fue rescatado el martes, lo primero que hizo fue llamar a su madre. 

“Casi se vuelan a mi vieja. Surgieron noticias que decían que andaban rastreando dos cuerpos en el volcán”, comenta el bombero de 25 años.

Para Valladares pasar una noche dentro del volcán Masaya no fue totalmente cómodo, pero tampoco pésimo. Mantenerse alimentados e hidratados fue una de las dificultades más grandes para él y Álvarez, puesto que cuando descendieron la tarde del lunes solo llevaban consigo en una mochila dos litros de agua, una ensalada y unos cuantos chocolates.

No esperaban que un derrumbe de rocas atrapara uno de los cables que instalaban como parte del sistema de descenso o canopy para que ocho personas del programa francés “Le monde de Jamy” grabaran un programa televisivo en el coloso.  El incidente provocó que la misión tardara más tiempo de lo previsto y la noche llegó.

Para no tener que escalar una rocosa pared y exponerse a gases y derrumbes de pesadas rocas, ambos decidieron pernoctar en una cueva y esperar que amaneciera. La comida no les dio abasto. El agua se había terminado y la noche era incipiente. 

Los cabellos de Pelé o vidrios volcánicos que desde noviembre del año pasado emana el coloso, provocaron heridas en distintas partes de sus cuerpos que aún no cicatrizan. "Se te meten en la piel y te pinchan como que fuera una aguja, tratamos de evitar pincharnos con ellos, pero era imposible”, cuenta el argentino Rodolfo Álvarez.

(Los cabellos de Pelé) se te meten en la piel y te pinchan como que fuera una aguja, tratamos de evitar pincharnos con ellos, pero era imposible”. Rodolfo Álvarez, Físico argentino radicado en Nicaragua. 

Hicieron turnos de una hora cada uno para poder dormir y vigilar la aparición de gases. “Abajo, el clima es muy frío, el peligro más inminente son los gases, pero el volcán nos sonrió en ese aspecto porque no hubo demasiados y estábamos protegidos con máscaras”, continuó Valladares.

La noche pasó. Al día siguiente continuaron trabajando en la instalación de los cables y cuando lograron establecer la línea principal del canopy, el equipo que se encontraba en la parte superior del volcán —liderado por el bombero Lenín Flores Rossman—  envió otra provisión que consistía en barras energéticas y agua.

Después llegaron los equipos de rescate de la Dirección General de Bomberos y trabajaron en conjunto para instalar las líneas del canopy, pero la noche volvió a llegar. Era martes. 

El lunes no se arriesgaron a salir por el peligro que representaba escalar la pared en la oscuridad, pero esta vez se atrevieron a salir por pura necesidad, dice Valladares.

El ascenso ya era menos peligroso. “No nos íbamos arriesgar más otra noche ahí, y ya con las líneas puestas y los cables de acceso correctamente posicionados, no había peligro en salir aunque ya fuera de noche porque ya no tocábamos las paredes, íbamos totalmente suspendidos a través del canopy”, detalló.

Gracias a los trabajos del argentino y el nicaragüense, el canopy se encuentra instalado en un 80%, lo único que falta es presionar un poco más las líneas y los dispositivos de seguridad necesarios.

Valladares y Álvarez explican que el sistema de descenso puede ser de gran ayuda para expediciones científicas y para los bomberos, y por eso se debería de terminar de instalar.

Quieren certificarse Dos bomberos nicas necesitan 4,000 dólares para especializarse en Canadá.

En esta expedición trabajaban junto al argentino los nicaragüenses Valladares y Flores, quienes también estuvieron con el equipo de producción que llegó al país en agosto del año pasado junto a Sam Cossman, para instalar 80 sensores de monitoreo en el volcán Masaya.

Ambos podrían convertirse en los únicos nicaragüenses que cuenten con la certificación internacional Irata, una especialidad en el manejo de cuerda. 

Bomberos: “Trabajamos cara a cara con la muerte”

Esta acreditación les permitiría realizar trabajos en sitios muy elevados y de accesos difíciles y sustituirían andamiajes en turbinas eólicas. Cuentan con una beca para tomar el curso en la escuela Mistras, de Canadá, y también les aprobaron una visa para poder viajar. Su único inconveniente en este momento es que no cuentan con el dinero para cubrir los costos del viaje, que superan los US$4,000.

Para eso abrieron una cuenta en la plataforma web GoFundMe, dedicada a recaudar dinero para poder viajar y tomar el curso. Hasta ahora solo han recaudado US$2,800. 

Cossman reacciona al incidente en el volcán Masaya

Recomendaciones. El explorador y documentalista estadounidense Sam Cossman, quien junto a un equipo de expertos realizó durante tres semanas una exploración del volcán Masaya y su lago de lava, reaccionó a través de Facebook ante el incidente sufrido por el argentino y el nicaragüense. “Absolutamente no hay ningún sustituto del personal apropiado, la experiencia, las herramientas, la preparación y la evaluación detallada de riesgos. Espero que cualquier otro intento sea mucho más considerado y evaluado en el futuro”, comentó. Cossman señaló que la historia es un recuerdo de que el volcán Masaya “es una fuerza de la naturaleza que no debe ser subestimada”. “Espero que cualquier otro intento sea mucho más considerado y evaluado en el futuro”, escribió en la red social. Además, destacó el esfuerzo de los bomberos de Nicaragua al poner su vida en riesgo para rescatar a Álvarez y Valladares.