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Ronald Olivares, quien se desempeña como carpintero y llegó a Estados Unidos en 2008, no ha podido arreglar su situación migratoria. Sus esperanzas de conseguir un documento que le permita trabajar sin el temor de ser deportado se han desvanecido con la llegada de Donald Trump al poder. 

Para no ser deportado, Olivares ha tenido que evitar salir a lugares públicos donde podría ser blanco fácil de los agentes de migración.

“Estoy evitando cualquier salida inoportuna, no quiero exponerme fácilmente. Pensé que Donald Trump al estar en la Presidencia no iba a ser tan radical, pero veo que no es así. Tenía esperanzas en Hillary Clinton, pero lastimosamente no se dio. Ahora lo que me queda es seguir en la sombra para que no me encuentren y esperar a que pase esta tempestad”, narró Olivares, quien vivía en Nueva York pero recientemente se mudó a Massachusetts.

Una nica que tiene residencia y vive en Miami perdió la cita que tenía en migración para tramitar su ciudadanía el pasado 9 de febrero.

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Franklin Franklin, quien lleva su caso, cuenta que hace mucho tiempo ella usó otro nombre para conseguir un permiso de trabajo. “Teme que al ir a la entrevista de la ciudadanía, la detengan, le digan ‘usted no tiene derecho porque cometió tal infracción’ y después la deporten’”. 

Desde hace 29 años, Franklin Franklin tiene un bufete en Miami donde ofrece asesoría en temas de migración. 

“Hay miles de nicas que se quedaron con el TPS y no los tocan, pero inclusive aquellos que son residentes y han cometido un crimen, como que lo agarraron  manejando tomados —porque al nica le fascina tomar licor y salir a manejar—, están en problemas. Aunque sea residente legal permanente a esa persona le abren un proceso en la corte criminal, solo ese hecho, de habérsele iniciado un proceso criminal ya está en la mira de migración”, explicó Franklin. 

Muchos de los nicas entrevistados temen sobre todo que no les renueven su permiso de trabajo y que eso los coloque inmediatamente en una situación irregular. 

Claudia González obtuvo su permiso de trabajo en 1999 y lo renueva cada 18 meses. “Me siento muy preocupada por la situación que estamos viviendo los migrantes con permiso de trabajo. Yo ya hice mi vida acá, tengo tres hijos, dos de ellos nacidos en este país, compramos casa y tenemos todas nuestras cuentas al día. Si deciden no renovar nuestros permisos de trabajo, perderíamos todo lo que tenemos”, declaró esta caraceña que trabaja para la cadena de supermercados Whole Foods en la localidad de Chelsea.

Julio Fonseca obtuvo su tarjeta de residencia hace dos años luego de tener por más de siete años un permiso de trabajo. Tenía planeado viajar en marzo a Nicaragua para visitar a su familia, pero el temor de perder su residencia lo ha obligado a cancelar el viaje.

“No quiero arriesgarme a viajar en este momento”, confesó Fonseca. “Este gobierno se está poniendo muy estricto con las personas que no tienen papeles y con los que tienen también. Mejor espero que pasen los 100 días de gobierno para ver qué reformas migratorias van a implementar, quiero saber a quiénes les quitarán el permiso de trabajo o los Green Card. No quiero salir del país y que cuando venga de regreso migración me detenga y me quite mi residencia, mejor espero hasta ver el panorama más claro”, dijo Fonseca, quien trabaja como personal de mantenimiento en el Centro de Convenciones de Boston.

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El estadounidense Departamento de Seguridad Interna (DHS) publicó el martes dos circulares internas que refuerzan la captura y deportación de inmigrantes indocumentados, dejando muy pocas excepciones a la medida, como había prometido el presidente Donald Trump.

En dos memorandos internos, fechados el lunes y divulgados el martes en el sitio web oficial del Departamento, el secretario de Seguridad, John Kelly, determinó que aun inmigrantes sin antecedentes criminales podrán ser objeto de deportación inmediata.

El gobierno estadounidense decidió que la prioridad seguirá siendo la captura y deportación de inmigrantes en situación irregular y con antecedentes criminales, como había sido práctica desde el anterior gobierno, de Barack Obama.

Sin embargo el documento establece que, “con extremadamente pocas excepciones limitadas, el DHS no eximirá ninguna clase o categoría para remoción de extranjeros de la potencial aplicación de la ley”.

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Miedo

La noche del martes 21 de febrero, Franklin Franklin recibió una llamada de emergencia. Una de sus clientas solicitaba ayuda. 

Precisaba que le hiciera un poder en el que una amiga le cedía la tutela de sus dos hijas nacidas en Estados Unidos porque ella está indocumentada, teme ser deportada y no quiere que las niñas vayan a un albergue.

“Tengo clientes que tienen miedo de salir a la calle, de hacer compras, piden a personas que están legales que les hagan las compras o lleven sus hijos a la escuela”, relató en una entrevista telefónica.

La nicaragüense que cederá la tutela de sus hijas a una amiga radica actualmente en Nueva York. Tiene 30 años, llegó a Estados Unidos siete años atrás con una visa, es oriunda de La Paz Centro y se casó con otro nica que está indocumentado. “Las niñas tienen ciudadanía estadounidense pero mamá y papá no, si migración los agarra y los detiene, los deportará, y entonces el Estado se hará cargo de las niñas. Después vendrá un proceso en el que pasan a estar en albergues familiares”, explicó el especialista. 

“El problema es que la persona a la que le dará el poder vive en Illinois y ella no puede salir de Nueva york porque al salir el servicio de aduanas le pide identificación, al pedírsela se da cuenta que está en estado irregular y la detiene, así que me están pidiendo que yo vaya para que ella firme el poder”, agregó Franklin, quien le sugirió abocarse a organizaciones no lucrativas que ayudan a los migrantes en Nueva York.

Medidas -Protestas contra las medidas migratorias-

Michael Espinoza vive con su esposa y sus dos hijos, uno de 10 años y otro de 14 meses en Estados Unidos. Oriundo de El Crucero, tiene 13 años viviendo en el país norteamericano y perdió el permiso de trabajo.

“Antes que se me venciera el permiso de trabajo metí nuevamente la solicitud para renovarlo, pero un juez en Texas, que es donde tienen mi caso, me dijo en diciembre que ya no lo renovarían, que era una orden de la nueva administración. Ahora me he quedado en el limbo”, dijo.

Espinoza dice que tiene sentimientos encontrados. Por un lado, cree que muchos indocumentados se aprovechan del sistema social de Estados Unidos; sin embargo, tiene rabia por la forma en que están siendo tratados. 

“Yo he pagado mis impuestos todo el tiempo, aprendí inglés y he respetado las leyes de este país, por culpa de esta gente he perdido mi permiso de trabajo y ahora estoy a las puertas de ser deportado”, confió Michael Espinoza, quien trabaja en una tienda de almacenamiento en Boston.

México advirtió a EE. UU. que rechazará a deportados de otros países 

Las autoridades mexicanas advirtieron a las estadounidenses que no recibirán a emigrantes deportados originarios de otros países como pretende Estados Unidos, aseguró ayer el ministro de Gobernación (Interior), Miguel Angel Osorio Chong.

En declaraciones a la mexicana Radio Fórmula, Osorio hizo también referencia a los programas de cooperación de Estados Unidos con México, que el presidente norteamericano Donald Trump amaga con recortar.

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Precisó así que la denominada Iniciativa Mérida, millonario plan de lucha contra el narcotráfico financiado por Washington, “está ya en su fase terminal”, dado que México ya no depende de los estadounidenses en materia de seguridad, por lo que difícilmente podría ser utilizada como medida de “presión”.

Respecto a los indocumentados que no sean mexicanos, afirmó: “no podemos recibirlos”.

“Fuimos muy claros en ese sentido y no los vamos a recibir, no los pueden dejar ahí en los límites porque los tendremos que rechazar, no hay posibilidad de que sean recibidos por parte de México”, dijo.

La víspera Osorio Chong se había reunido, junto al canciller mexicano Luis Videgaray, con los secretarios estadounidenses de Seguridad Interior, John Kelly, y de Estado, Rex Tillerson, de visita en la capital mexicana.