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De un pequeño transmisor naranja instalado en una de las tres caponeras que recorre un barrio antiguo de la capital, sale una voz ronca que durante media hora contará anécdotas de diferentes personalidades y lugares. 

Entre estas está la del gran “Peyeyeque”, un barrendero caracterizado por su típica forma de hablar. “La única tarea que hacía era barrer, pero esta se le olvidaba seguido, por eso la gente le decía: Peyeyeque, ¿dónde está tu escoba?”, narra la voz. 

En todo el recorrido se escuchan diversos relatos de personajes y de lugares de la vieja Managua, entre ellos el de “la Sebastiana”, “El charco de los patos” y recuerdos de los parques y de los sitios más famosos.

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El proyecto Transporta Managua, realizado por la artista Patricia Villalobos Echeverría, consiste en brindar paseos gratuitos en caponera por el casco viejo de la capital. Uno de sus objetivos es entrelazar memorias personales con la memoria colectiva asociada con este espacio urbano, su historia y vida contemporánea. 

Son 31 grabaciones las que pueden escuchar los visitantes y han sido extraídas de la historia del barrio San Sebastián. 

PASEO

Justo ahora la caponera está circulando por este antiguo barrio capitalino.  Parte del equipo del transporte Managua.

El sonido fuerte del motor del vehículo provoca que se pierda un poco el hilo de las historias.

“Nuestros padres nos metían miedo con personajes emblemáticos como el Coco quien, según la leyenda, le gustaba asustar a los niños que no se querían dormir, o para que no saliéramos a las calles, decían que nos llevaría el recogebotella o el vendecarbón”, cuenta la voz que narra.

“Mi padre era ferrocarrilero, nosotros vivíamos cerca de la estación como a unas tres cuadras, y me acuerdo que antes a los trabajadores le daban bastantes beneficios, esto era una forma de compensación del pago. Mi papá me daba permiso para ir a todos lados de la ciudad, antes todo estaba cerca”, relata.

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“Era una ciudad muy bella”, dice una mujer. “En 1971, la mayoría de los estudiantes migraba a la capital para realizar sus estudios y buscar empleo”, agrega la misma persona. 

Ahora se escucha a un hombre desde los altoparlantes: “Todo chavalo se sentía feliz cuando los padres decían que el domingo irían a comer sorbete a La Hormiga de Oro, ese lugar era muy bonito, pero eso sí, había que ir después de misa”.

ATRACTIVO

Son las tres de la tarde y en el parque central de Managua se encuentra ya una considerable cantidad de personas que asisten para recrearse junto a sus familiares.

Las pancartas, los banderines y las tres caponeras que han llegado de hacer el recorrido; llaman la atención de los visitantes que no dudan en acercarse para enterarse de lo que sucede en el costado este de avenida Bolívar.

Al conocer sobre el proyecto, los visitantes se animan a realizar el recorrido gratuito por uno de los barrios más antiguos de la capital y el casco histórico de Managua. 

El conductor se acomoda y da la bienvenida, revisa cada parte del tablero de la caponera para ver si todo está en orden, luego comienza a acomodar unos cables de color blanco que están conectados a un pequeño transmisor de color naranja y así empieza nuevamente el relato.

ASÍ NACIÓ

“Hemos recopilado varios relatos de gente que vive y vivió en el barrio San Sebastián”, explica Patricia Villalobos Echeverría.

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“Las personas van oyendo mientras se va dando un paseo por el barrio, la gente escucha diferentes (relatos), nunca son los mismos, pero ahí hay de todo: relatos históricos, contemporáneos, relatos de cómo eran los barrios y cómo son ahora”.

Este proyecto es con tiempo limitado. Hoy concluye y, según su creadora, el viernes en la mañana participaron 35 personas. 

“La idea salió de varios proyectos, yo digo que la memoria juega un rol muy importante para la creación de la identidad personal. A mí me interesa cómo estos relatos van a transportar a la gente físicamente dentro de un barrio del centro de Managua, pero también conectar con la historia de la gente que ahí vive”. 

Cuenta la artista que para recopilar los relatos se movilizaron a pie y en bicicleta, pidiendo a los habitantes que contaran sus  historias. 

“Ahí hay de todo, las grabaciones son bastante interesantes”, considera.