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Desde el punto de vista científico y médico-psiquiátrico, una manifestación en la que una persona dice estar poseída por un supuesto demonio corresponde a una idea delirante y un trastorno mental grave, por lo que se recomienda una atención especializada, advierte el especialista Luis Alemán.

Uno de los casos más sonados últimamente en Nicaragua es el de Vilma Trujillo García, una joven de 25 años que murió el pasado 28 de febrero producto de quemaduras en el 80% de su cuerpo, luego de ser lanzada a una hoguera en una iglesia evangélica de Rosita, en el Caribe Norte.

Trujillo fue tirada a las llamas por un grupo de cinco personas —encabezadas por el pastor Juan Gregorio Rocha, de la iglesia Misión Celestial—  que está siendo acusado de secuestro simple y asesinato porque estaban absolutamente convencidos de que su víctima estaba poseída por un demonio.

El psiquiatra Luis Alemán explica que las enfermedades mentales o psicosis tienen un componente sociocultural, porque aún hay sectores del país en los que se considera que estas son un problema de tipo religioso o puede tener un componente mágico.

“Una persona puede hallarse con un trastorno mental grave y la familia puede pensar que alguien la ha embrujado, o desde el punto de vista religioso se puede pensar que a la persona se le ha metido un demonio”, indica el especialista.

Alemán señala que las psicosis se desarrollan debido a factores biopsicosociales como una baja educación o poca atención en salud,  sin embargo, asegura que “se pueden desarrollar en cualquier persona independientemente de su sexo y creencia religiosa”.

MILLONES DE AFECTADOS

Las psicosis afectan al menos a 21 millones de personas en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), estas se caracterizan por anomalías del pensamiento, la percepción, las emociones, el lenguaje, la percepción del yo y la conducta. 

“Las psicosis suelen ir acompañadas de alucinaciones  como oír, ver o percibir algo que no existe y delirios, como ideas persistentes que no se ajustan a la realidad de las que el paciente está firmemente convencido, incluso cuando hay pruebas de lo contrario. Estos trastornos pueden dificultar que la persona trabaje o estudie con normalidad”, destaca la OMS en su sitio web.

El psiquiatra infantil Víctor Noguera recomienda no inculcar este tipo de creencias. “Si les inculcamos a los niños que los demonios existen, se lo pueden terminar creyendo y esto no es bueno porque va provocar que se queden atrapados en un pensamiento mágico y no pasen al pensamiento abstracto de los adultos”, advierte el especialista.

Noguera reconoce que desaprender estas creencias es difícil en una sociedad como la nicaragüense, pero es necesario estar claros de que “los demonios no existen”. Agrega que creer  que sí existen, también puede ser producto de una intoxicación por alcohol o droga alucinógena cuyo efecto eventualmente pasará.

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TRATAMIENTO

Para tratar estos casos, el especialista Luis Alemán recomienda una evaluación con un equipo médico multidisciplinario  integrado por un psicólogo, un psiquiatra y un trabajador social para que se registre la historia clínica de la persona y de la familia, y así determinar los posibles factores de riesgo.

“Para tratar este tipo de casos, lo que se debe hacer es usar antisicóticos porque son síntomas muy agudos de una enfermedad mental. Muchos de estos comportamientos pueden estar relacionados a un trastorno mental y lo más recomendable es buscar un profesional de la salud”, recomienda Alemán.

De acuerdo con el especialista, la recuperación en estos casos es variable, pero depende de los factores protectores de la familia. "En una familia disfuncional donde hay un pensamiento mágico muy acentuado, las personas van estár reposando esa idea y con dificultad van a salir de esa crisis”, comenta el psiquiatra Luis Alemán.

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