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En Nicaragua los costos por violencia doméstica podrían rondar los US$211 millones,  según la proporción de 1.6% del producto interno bruto (PIB), calculada desde 1999 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

De acuerdo con el informe "El costo del crimen y la violencia: Nuevas evicencias y hallazgos en América Latina  publicado en febrero de 2017 por el BID, la violencia doméstica afecta la salud de la mujer, la de sus hijos y en su inserción en el mercado laboral.

Las afectaciones en la salud de las víctimas van desde mayor propensión a contraer enfermedades de transmisión sexual hasta abortos y problemas emocionales, en relación con las mujeres que no la experimentan. “Las que sufren violencia de pareja tienen 1.5 veces más probabilidades  de contraer virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y 1.6 veces más probabilidades de tener sífilis,  es dos veces más probable que sufran un aborto inducido y experimentar depresión”, expone el informe.

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Estudios anteriores han estimado las consecuencias de la violencia doméstica en los hijos de mujeres violentadas. Entre ellas:  la reducción de su peso al nacer y mayor propensión a contraer enfermedades . Los efectos también trascienden de generación. “Las hijas de madres violentadas son más propensas a ser abusadas por sus parejas y los niños a convertirse en abusadores”, explica el informe .  Gráfico: Juan García / END

El estudio elaborado por el BID estima, además, los costos por homicidios femeninos en América Latina y el Caribe, que en 2014 eran de 0.31% respecto al PIB de la región, es decir  un aproximado de US$19,409.33 millones. Los costos sociales, o sea, el ingreso no percibido por cada víctima, representan el 0.011 % del PIB regional.

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Este  costo es coherente  con la tasa de homicidios femeninos, ya que entre 2010 y 2015 es superior a la tasa mundial. El resto de regiones (Asia meridional, Europa y Asia central; América del Norte y Asia del este, y el Pacífico) tienen tasas  iguales o inferiores a 2. “Las tasas de homicidios femeninos en América Latina y el Caribe ascienden a 4.3 por 100,000 mujeres, cifra que es casi el doble que el promedio mundial de 2.3 víctimas por 100,000 mujeres”, expone el informe.

Romper cadena de violencia 

A criterio de Evelyn  Flores  Mayorga, especialista en derechos humanos de mujeres de Puntos de Encuentro, en el hogar se debe romper con la cadena de violencia para evitar que sus hijos sean víctimas o victimarios en el futuro: “Para evitar que en un futuro los hijos vivan escenas de violencia, los hombres deben cambiar su conducta, evitar el maltrato”. 

En cuanto a la economía, las posibilidades de conseguir empleo para una mujer que sufre violencia son menores. Según Flores, la insersión después de ser víctimas de violencia y negárseles a trabajar fuera del hogar  dificulta que su voz sea escuchada por la omisión del trabajo del hogar.

“Cuando una mujer no tiene reconocimiento salarial, no tiene voz y el trabajo que tiene en casa no es reconocido, las instituciones deben reconocer la labor que realizan en el hogar”, afirmó la especialista.

El tema salarial en el hogar puede ser motivo de discordia, explica Mayorga. “Está claro de que las relaciones de  poder son desiguales en  una pareja. Si una mujer gana más que el hombre, hay tensión en la relación: el hombre se siente incómodo y trata de detener ese desarrollo”, sostuvo. 

Las ONG: Mayoría de femicidios queda impune

CONMEMORACIÓN • Las mujeres nicaragüenses salieron a las calles. Miles recorrieron ayer la carretera a Masaya desde el Colegio Teresiano hasta la Universidad Centroamericana, en Managua, para conmemorar su día y expresar sus demandas. 

También se unieron al Paro Internacional de Mujeres (#ParamosPorNosotras), convocado en 48 países del mundo por organizaciones feministas para denunciar el desigual reparto del empleo.

Durante el recorrido manifestaron su repudio a la violencia machista de las que son víctimas a diario, así como al acoso sexual y la desigualdad que perciben en comparación con los hombres.

La violencia machista es una pandemia que prevalece en la sociedad nicaragüense y es causante de los altos niveles de tolerancia ante la violencia que sufren miles de mujeres, niñas, jóvenes, ancianas, lesbianas y mujeres trangéneras”, según el pronunciamiento del Movimiento Feminista de Nicaragua.

En la marcha además pidieron la aplicación efectiva de la Ley Integral de Violencia Contra las Mujeres (Ley 779). Según el pronunciamiento, en los últimos 14 meses la mayoría de los 60 femicidios registrados han quedado impunes. En lo que va del año, las organizaciones contabilizan 12 mujeres asesinadas y el año pasado se registraron 49 femicidios.

Las participantes mostraron también su rechazo por el reciente crimen contra Vilma Trujillo, de 25 años, quien murió en la comunidad El Cortezal, Rosita, después de haber sido lanzada a una hoguera por un grupo de evangélicos. Esto provocó todo tipo de consignas en la marcha: "No habrá suficiente hogueras para quemarnos a todas" y "A Vilma la mató el demonio del pastor".

“Denunciamos a los fanáticos religiosos que imponen un régimen de control moral contra las mujeres y otros cuerpos que no encajan en las normas patriarcales”, expresaron las mujeres.