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A las 2:00 p.m. del tercer domingo de cada mes, de unas 15 a 20 personas se concentran en el parqueo del hospital Manuel de Jesús Rivera “La Mascota” para entrar a las salas de Hemato-oncología y Oncología  con el propósito de llevar un rato agradable a los niños que batallan por su vida día a día contra el cáncer.

Los muchachos y algunos señores se saludan entre sí y entablan pláticas mientras esperan que uno de ellos traiga una especie de carretilla para llevar los diferentes donativos que traen para los niños. Este día entregaron 136 paquetes de aseo personal, agua y juguetes.

A eso de las 2:30 p.m. los jóvenes entran al hospital y al llegar a un pasillo que conecta con las tres salas que se disponen a visitar, se toman unos minutos para encomendarse a Dios, recibir recomendaciones de cómo abordar a las personas, entablar pláticas con los familiares y los niños, y orientar algunas medidas o reglas que deben tomar en cuenta.Jóvenes de fares visitan salas de Hemato-Oncología.

Se trata de la 12va entrega de productos que realizó el Grupo Fares a los niños con cáncer internados en La Mascota.

Un proyecto que nació hace un año a raíz de la detección de leucemia linfoblástica aguda (LLA), en la hija de seis años de Armando Zapata, capacitador en la Cruz Roja Nicaragüense y en los Bomberos Unificados.

“Esto no solo se trata de entregar paquetes e irnos, venimos a convivir con los niños y sus familiares”, agrega Zapata antes de iniciar la labor esa tarde, ya que asegura que ese es su objetivo como grupo.

Samael Sándigo, coordinador del grupo, cuenta que todo inició un domingo de práctica en la Cruz Roja cuando se preparaban para resguardar las playas en Semana Santa y al no ver a su compañero lo llamaron y se enteraron que estaba con su hija de 14 años en el hospital. “Eran como las 5 de la tarde ese día y le preguntamos qué necesitaba para poder ayudarle y la respuesta que obtuvimos fue que en la sala habían 45 niños y que si íbamos a llevar algo que fuera para compartir con los niños que estaban en las dos salas de hemato-oncología y oncología del hospital”.

A eso de las 7:00 p.m. Sandigo y otros cinco cruzrojistas fueron al hospital a dejar tres bolsones de papel higiénico que habían conseguido por medio de uno de ellos. Zapata pidió permiso para que ingresaran, entregaron lo que habían llevado y después las únicas dos personas que en ese momento lograron entrar narraron su experiencia. Al ver la necesidad y la buena impresión que causaron con su donativo fue cuando decidieron llevar a cabo el Grupo Fares, nombrado así por la pequeña Fares Zapata González.

Ya en el segundo mes se entregó un papel higiénico, un jabón, una pasta y cepillo de dientes “porque estábamos limitados a nuestro presupuesto”, agrega Sándigo. Luego cada joven comenzó a compartir el proyecto con familiares y amigos para recoger más productos y lograr que más personas se sumaran a la causa.

Año de historias

Una de las primeras historias que marcó a muchos miembros del grupo fue la niña Ángela. Ella tenía 14 años cuando la desahuciaron por dos tumores que tenía en la parte derecha de la cara. Su mamá en ese momento la abandonó en el hospital y el Ministerio de la Familia se hizo cargo y la ubicaron en un hogar que se llama Puente de Amistad, cuenta Samael Sándigo, pero el primero que la conoció fue Zapata porque en ese momento acompañaba a su hija en el tratamiento.

“Nosotros como grupo nos unimos y cumplimos uno de sus sueños, ella jamás había ido al cine y nos pidió eso. Recuerdo que la fuimos a traer a la casa hogar, anduvimos en el cine, fuimos a comer helado, hablamos un buen rato y la regresamos a la casa. Fue muy ameno”, asegura Sandigo.

Ángela sobrevivió más del mes que le habían diagnosticado los médicos “a ella la desahuciaron a finales de julio y murió un 2 de noviembre”, comenta Sándigo con un tono de nostalgia.

Para esa misma fecha Sándigo conoce a Mayte y su hermanita gemela Reisa quienes tienen leucemia .“Cada que íbamos a la entrega yo iba especialmente al cuarto donde estaban ellas porque me llamó la atención que al estar combatiendo con esa enfermedad, Mayte siempre me recibía con una sonrisa, su fortaleza y ganas de vivir me han marcado mucho”, expresa Sándigo.

Actualmente Mayte y Reisa siguen en tratamiento por lo que la mayoría del tiempo pasan en el hospital, regresan a su casa unos días y vuelven a internarlas, dice Sándigo, quien agrega que con ellas el grupo Fares llega a realizar otra labor social que es trasladarlas a las niñas y a su mamá a León porque en ese momento la señora no tenía cómo trasladarse, esto se ha realizado únicamente en un par de ocasiones, pero siempre están a disposición, asegura el joven.

Otra de las historias que ha conmovido a gran parte del grupo es la de Jenni Calero, originaria de la Concepción Masaya, mamá de una niña de tres años, diagnosticada en octubre del año pasado con linfoma no Hodgkin.

La pequeña en diciembre del año pasado estuvo en la Unidad de Cuidados Intensivos, donde pasó la Nochebuena, debido a complicaciones, pero “gracias a Dios salimos de ahí", cuenta Calero, quien además tiene un bebé de un año y es madre soltera.

Jenni dice que actualmente vive con sus abuelitos, quienes cuidan a su bebé, y dice que hace unos ocho meses perdió a su hermana de 18 años a consecuencia del cáncer.

“Yo me siento agradecida con estos muchachos (Grupo Fares) porque ellos me han estado apoyando tanto con lo que traen a los niños y a mí en la parte emocional. A veces uno no tiene para un pamper, da pena, se lo digo, pero ellos hacen una gran labor al venir a ver a todos los niños y ayudar con lo que pueden”, finaliza Jenni.

Según cifras de la clínica de hemato-oncología del hospital "La Mascota", anualmente en Nicaragua se detectan cerca de 300 nuevos casos de cáncer entre los menores.

Un proyecto bendecido

Sándigo afirma que ha sido sorprendente cómo más de 30 personas mes a mes extienden su mano desinteresadamente “para dar lo poco que tienen y unirse a este esfuerzo”.    

“Este es un proyecto que se sustenta por la obra de Dios, porque nosotros dejamos la entrega para los tercer domingos de cada mes y te puedo decir que un miércoles (cuatro días antes de la entrega) nosotros no tenemos absolutamente nada, casi siempre, y en dos o tres días todo se resuelve”, cuenta Sándigo.

Por otra parte, Sándigo comenta que la visión que están persiguiendo es convertirse en una fundación y llegar a muchos más niños en el hospital.