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A Richard Leonel Ocampo López no le bastó con maltratar  a su expareja Sandra Carolina Guzmán, con quien procreó dos  hijos, sino que llegó al extremo de dejarla a la intemperie, al desarmar la casa que les servía de hogar y llevarse consigo el techo y las tablas que la cubrían.

El singular capítulo de violencia intrafamiliar salió a relucir en el juicio donde Richard Ocampo fue declarado culpable de lesiones sicológicas contra su expareja, sus hijos y violencia contra la mujer.

“El relato (lenguaje) del niño fue tímido, pero con mucha valentía al narrar como  su madre y él eran víctimas de maltrato”, destaca el juez Tercero Distrito Penal de Juicio de la capital, Edén Aguilar, en el fallo de culpabilidad que dictó este lunes.

Como parte del maltrato al que Sandra Guzmán fue sometida varios años, esta estuvo en peligro de vida, porque el reo la “puyó” (hirió) con la punta de un machete en presencia de su hijo menor.

En otra ocasión, Leonel Ocampo cinchoneó a Guzmán y acto seguido le dio de fajazos tal como si se tratara de una niña, señaló la fiscal auxiliar, Eyra Jirón, quien pidió seis años y cuatro meses de prisión para el reo.

Richard Ocampo López, al usar el derecho a la última palabra, se declaró inocente y afirmó que la madre de sus hijos lo acusó porque el ahora “es un hombre feliz con su nueva pareja”.