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La cantidad de precipitaciones durante los últimos años ha disminuído entre 300 y 500 milímetros de agua, lo que provoca la escasez en las fuentes acuíferas subterráneas, principalmente del Corredor Seco, que no lograron recuperar su nivel.

Según las predicciones de la NOAA, en este momento se mantiene una condición neutral en el clima, el cual se estima que durará “hasta por lo menos la primavera de 2017 del hemisferio norte”, es decir, hasta finales de junio.

Para este año Nicaragua podría enfrentar un fenómeno El Niño moderado, lo que significaría un retraso en la entrada de la temporada lluviosa, una condición climática similar a la del 2016, explicó Abdel García, oficial del Centro Humbolt.

“En estos cinco años, las condiciones de precipitación no han propiciado que se concrete la producción de primera en el Corredor Seco, los productores tienen una sola oportunidad de producción cuando tradicionalmente tienen dos”, detalló García.

En el 2016, en 36 municipios del país sufrieron afectaciones por la disminución del nivel en las aguas subterráneas, dejando mucha población sin agua en los pozos artesanales, y este año se podría vivir una situación similar, comentó Kamilo Lara, presidente del Foro Nacional de Reciclaje.

“En Malpaisillo ya hay pozos en procesos de secamiento, a pesar de que el invierno recuperó algún nivel de las aguas”, agregó Lara.

Ambos ambientalistas coinciden en que la salida a una disminución en los regímenes de lluvia es crear un plan para contrarrestar los efectos del cambio climático.

“Para ello es necesario iniciar por ordenar el manejo y uso de los suelos, así como regular el uso de las fuentes de agua”, dijo Lara.

A pesar de los esfuerzos gubernamentales, los ambientalistas consideran necesario que se realice un ordenamiento territorial y un mejor manejo de las fuentes de agua.

“Hay que poner en práctica la Estrategia Nacional de Recursos Hídricos, en esta estrategia se plantea qué tiene que hacer el comercio, la industria, los mercados y centros habitacionales; qué es lo que tiene que hacer cada uno de los sectores públicos y privados de la nación”, detalló Lara.

La práctica de cosecha de agua y la distribución de agua potable a través de la pipa de agua son solo medidas paliativas, se requiere de un plan integral, insiste Abdel García del Centro Humbolt.

“Desde el 2010 está en discución la ley de ordenamiento de territorio, gestión de cuenca, que se presentan como desafíos para gestionar el recurso natural en su integralidad”, agregó García.