Edgard Barberena
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Los ex presidentes de la Asamblea Nacional y del Banco Central, Luis Humberto Guzmán y Francisco Mayorga, respectivamente, y el ex contralor Agustín Jarquín, solicitaron ayer a los embajadores europeos a que no se le corte la ayuda internacional a Nicaragua.

A través de una carta a la cual tuvo acceso END, los ex funcionarios le hacen saber a los representantes de la Unión Europea en Managua, que sería desastroso para la economía nicaragüense el corte de la ayuda que por muchos años ha venido recibiendo Nicaragua de Europa.

Guzmán, Mayorga y Jarquín dicen que el gobierno actual puso en marcha un programa decidido de lucha contra el hambre, y restableció la gratuidad de los programas de salud y educación, ampliando su alcance a una mayoría que ha venido siendo excluida en los gobiernos anteriores.

Recuerdan que el surgimiento de una crisis económica global de proporciones inéditas en los últimos ochenta años, está amenazando no sólo los costosos avances económicos de Nicaragua, “sino también en su frágil institucionalidad democrática, porque varias correas de transmisión de la crisis son ineludibles: descenso de las exportaciones, contratación del turismo, menos remesas y disminución de la inversión extranjera”.

Señalan los ex funcionario que “no se trata de apoyar la lucha por la estabilidad financiera interna y externa iniciada en abril de 1990 ni de reconstruir el país, ni de combatir la pobreza, sino que se trata de apuntalar una economía empobrecida y frágil en la que la comunidad internacional ha hecho inversiones considerables que pueden ser derribadas por la nueva constelación de factores externos”.

Sobre las pasadas elecciones

Los firmantes de la carta comparten la preocupación de muchos nicaragüenses sobre los incidentes que “han opacado las recientes elecciones (municipales), ocasionando un deterioro en el clima de tolerancia y convivencia democrática que hemos venido construyendo”.

Consideran que las fallas ocurridas en esos comicios “deben ser corregidas para evitar que en el futuro no tengamos elecciones de dudosa legitimidad”, porque “los problemas de nuestra incipiente democracia deberán seguirse resolviendo en el marco de nuestra institucionalidad, mediante el diálogo constructivo, como en todas las naciones civilizadas”.

Hacen saber a los diplomáticos que deben comprender que la cooperación que sus países han dado a Nicaragua es vital para que la economía de este país logre enfrentar exitosamente los embates de la crisis económica global.

“Una disminución de la ayuda externa en estas circunstancias podría tener dos repercusiones alternativas: forzar una reducción dramática del gasto social para defender las reservas internacionales, o mantener los niveles de gasto social a expensas de la estabilidad financiera interna y externa”, dicen los ex funcionarios.

Cualquiera de estas dos opciones significaría un costo doloroso para las mayorías empobrecidas de nuestro país. Ninguno de estos escenarios propiciaría la búsqueda de soluciones parlamentarias a las profundas divisiones que todavía caracterizan nuestra realidad política, sino que nos haría volver por los caminos de la confrontación y de la violencia.

“Por eso, en nombre de la mayoría ciudadana por la que una vez alzamos nuestra voz en la lucha por la paz y la democracia en 1990, nos animamos a hacer un respetuoso llamado a la comunidad internacional a perseverar en su compromiso de amistad con el pueblo de Nicaragua, haciendo todo lo que esté a su alcance no solamente por mantener, sino por aumentar los flujos de cooperación que nuestro país requiere en estos críticos momentos”, termina diciendo la carta.