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En una de las tarjetas de negocios que distribuye, pone entre su nombre y su apellido la palabra “Nicoya”, como seudónimo. De esa manera, Vecellio Martín Molina Morales da un indicio a sus potenciales clientes de que él es nicaragüense, y muchos en Las Vegas pueden entender la seña.

Lo de Nicoya “es precisamente para atraer al mercado latino, al centroamericano y en especial a los nicas aquí en Las Vegas”, una comunidad que ha crecido porque los inmigrantes siguen llegando a esta ciudad desde otros estados, en especial de Florida y California.

Molina también llegó a Nevada hace más de dos décadas en busca de mejores oportunidades, después de estudiar en Los Ángeles, California, su primer destino en Estados Unidos a los 16 años de edad.Vecellio Molina con el pastor evangelista Álvaro Moreno, también de origen nicaragüense.

Ha logrado establecerse bien en lo económico, es gerente de ventas de una importante distribuidora de automóviles en la avenida Sahara de Las Vegas y dedica tiempo a lo espiritual en una congregación cristiana que, según afirma, le ha ayudado mucho “a crecer como ser humano”.

Tu papá, Ciro Molina, fue un poeta reconocido en Nicaragua. ¿Cómo te ha ido con la poesía?

De su poesía no heredé nada, pero sí todos sus hijos e hijas heredamos una gran sonrisa y amor hacia la vida, su carisma, su optimismo, su espíritu de superación, de perseverancia, el no dejarse vencer ante los obstáculos que se nos presentan en la vida y el dar gracias a Dios cada día, por todas las oportunidades para seguir adelante dando lo mejor de nosotros.

Veinte años después de estar en el negocio de los automóviles, ¿qué valoración hacés de tu carrera en este campo?

La industria automotriz es un sector muy competitivo, cambiante, innovador y de una gran alta demanda donde el aprendizaje es continuo y esencial. Empecé a trabajar en el mundo de los autos en el año 1997, para la agencia Toyota; después he trabajado para United Nissan y también trabajé un verano en Miami para la agencia Braman BMW en la calle Biscayne Boulevard. Pienso que todos estos años de experiencia me han ayudado a crecer en todos los aspectos; las relaciones interpersonales, excelente servicio al cliente que eventualmente se convierte en apreciadas amistades. Tomo mi trabajo como una profesión muy seria, lo disfruto al máximo. Siempre, desde pequeño, cuando vivía en mi linda Nicaragua me fascinaban los carros, creo que esa ha sido la clave de mis éxitos.

Cuando llegaste a California, ¿cómo imaginaste que sería tu vida?

Llegué a Estados Unidos de América, al estado de California, en el año 1984. Había dejado muchas cosas lindas en Nicaragua, mis padres, mis hermanos, hermanas, amigos, amigas, novia, estudios, deportes, etc, etc. No fue nada fácil comenzar de nuevo, aprender el idioma, era mi primera vez que salía de Nicaragua, en un país extraño, nuevo, moderno. Siempre conservé la actitud positiva para salir adelante.

¿Cuáles metas te propusiste y cuáles tuviste que cambiar o modificar en el camino?

Mi principal meta era continuar mis estudios, aprender y dominar el inglés, lo cual, gracias Dios, lo logré. Estudié dos cursos a nivel técnico de Contabilidad y Finanzas. Tuve que adaptarme y aprender de muchas diferentes costumbres y nacionalidades.

¿Por qué te fuiste a vivir a Las Vegas?

La razón primordial por la que me moví para Las Vegas fue una gran recesión económica que hubo a nivel nacional en el año 1991, en la cual el estado de California fue uno de los más afectados; y a todo esto, el alto nivel de criminalidad que estaba en aumento en Los Ángeles, California. Y a pesar de lo acontecido, Las Vegas siempre ha sido una ciudad muy próspera y creciente, debido al alto porcentaje de turismo del mundo entero.

¿De qué depende el ascenso laboral o profesional en una sociedad como la de Estados Unidos?

Creo que no existe una guía o receta específica. En mi caso personal, pienso que ha sido una combinación de estudios, experiencia laboral y, lo más importante, de mantener ese espíritu de superación, la perseverancia, la fortaleza para levantarme y enfrentar los altos y bajos que en mi vida se han presentado.

Todo esto ha sido y sigue siendo posible solo con la ayuda y protección de Dios, que ha estado en todas las etapas de mi vida.

¿Cómo te estableciste en el campo de la venta de automóviles?

Siempre he estado involucrado en el mundo de las ventas y números. Trabajé primeramente para el Banco de América, de 1988 a 1991, hasta que la recesión pegó duro. No se encontraba trabajo por ningún lado, y fue cuando decidí trasladarme a Las Vegas, Nevada. Tomé el primer trabajo que me ofrecieron y ese fue en una zapatería de calzado fino, en el Fashion Show Mall, en el centro turístico del boulevard de Las Vegas.

Me gustó mucho llegar a ser uno de los mejores vendedores a nivel nacional, con excepción de un vendedor del International Mall de Miami. Me ascendieron a gerente de tienda y fue entonces que conocí a un gerente de la Toyota que prácticamente me reclutó y me convenció de que me fuera a vender autos. Me acuerdo que cuando fui por primera vez a la inmensa agencia de Toyota, del parqueo arranqué de regreso y me fui. No fue sino hasta que el gerente me llamó por teléfono, diciéndome que me estaba esperando…

Hasta después de esa llamada me armé de valor y me motivé. Fue la mejor decisión que he hecho en mi vida.

Estás en un área enfocada en clientes latinos. ¿En qué se diferencia un comprador latino de un anglosajón?

Los latinos en Estados Unidos de América somos la gran minoría, por encima de todas las nacionalidades.

Es un gran mercado y al latino le gusta y se siente mucho más cómodo al tratar con alguien en su propio idioma, así sepa hablar inglés perfectamente. Nuestra empresa invierte mucho en publicidad y mercadeo latino, a lo cual yo le saco mucho provecho. A la mayoría de latinos, en especial al mejicano, les encanta traer las mejores camionetas o trocas, como les dicen ellos. El latino es muy consumidor y hasta cierto punto impulsivo, mientras tanto el anglosajón y los asiáticos son más cuidadosos con las finanzas y por lo general nunca compran en la primera visita.

¿Cómo pasaste las etapas de recesión, por ejemplo la reciente, del 2008?

La recesión del año 2008 fue muy fuerte e igual que afectó a varios sectores, la industria automotriz no fue ninguna excepción. Pero, la ayuda del Gobierno, que aprobó muchas modificaciones para inyectar a la economía, fue muy vital para restablecer nuevamente ciertos sectores; y como ya se sabe que hoy en día, a nivel mundial, el tener uno o varios vehículos en una familia es de una gran necesidad y no un lujo; y a la vez, el vivir en este paraíso que es Las Vegas, rápidamente se levantó la economía.

¿Qué señales ves de una mejoría en la economía estadounidense?

La economía en Estados Unidos es cada vez más estable, lo cual se ha reflejado en el comercio interno como en el externo. Debemos ser siempre muy positivos y dar oportunidad a quien sea el nuevo presidente; y a pesar que no es de mi agrado, considero que el nuevo presidente es un hombre experimentado en el mundo de los negocios y tengo mucha fe en que la economía de Estados Unidos se pondrá muy bien.

¿Qué ha sido lo más difícil en tu desarrollo en esta nación?

Lo más difícil en mi desarrollo en Estados Unidos fue la barrera del idioma, recién llegado pensé que nunca me iba a entrar en la cabeza. Posteriormente, cuando estaba en la High School, había todo tipo de grupos, pandillas, pleitos, incluso muertes. Gracias a la infancia y adolescencia sana y los deportes en que estuve involucrado en Nicaragua, me fue de mucha influencia para no involucrarme en ningún tipo de problemas.

¿Qué actitudes y qué cualidades debe tener un hispano para triunfar en Estados Unidos?

Como mencioné anteriormente, la actitud positiva, optimismo y deseo de superación a diario son la clave principal para salir adelante en cualquier parte del mundo.

¿Cuáles son los consejos que sueles dar a tus hijos?

Como padre, uno trata de dar el mejor ejemplo a nuestros hijos, sobre todo el amor a Dios para que sean personas de bien. Mantener muy presente, en cualquier situación, los valores y principios que nos fueron inculcados a nosotros por nuestros antepasados.

Has vivido más en Estados Unidos que en Nicaragua. ¿Cómo ha sido la relación con tu país de origen?

Mi relación con la patria que me vio crecer, es donde pertenezco y están mis raíces; muy lindos recuerdos de infancia y parte de mi juventud. Regresé por primera vez a Nicaragua en el año 2002, inmediatamente quedé muy impresionado y admirado, comencé a viajar seguidamente a Nicaragua combinando turismo con negocios, importando vehículos a Nicaragua. Mi sueño es algún día, no muy lejano, regresar a vivir a nuestra linda Nicaragua.

¿Cuál es el secreto de un buen vendedor?

Para ser un vendedor profesional exitoso, tiene antes que nada venderse uno mismo, la agencia, instruirse con el producto y brindar el mejor servicio al cliente. Hacerle saber al cliente que vino al lugar perfecto y adecuado, con la persona correcta que le brindará el mejor servicio y asesoramiento durante todo el proceso de la venta, con toda la amabilidad, integridad y honestidad. Dar un buen seguimiento después de la venta y pedir recomendaciones de otros clientes.