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Esta semana Nicaragua se une a las celebraciones por el Día Mundial del Teatro con dos grandes festivales: el Expo Teatro 2017 y la quinta edición de Teatro UCA 2017. Para muchos artistas, este arte ha evolucionado y para otros está en crisis. Lo cierto, es que cada vez más jóvenes se unen a grupos de artes escénicas y buscan espacios para poder desarrollarse.

Teatro Estudio de Nicaragua es un grupo que se formó hace 25 años bajo la dirección de César Alberto Paz, quien tiene 37 años llevando su trabajo a las tablas, y opina que el teatro “es una de las manifestaciones artísticas que lucha por mantenerse en el país”, no por la parte económica, sino por la falta de voluntad de los artistas para crear y evolucionar.

“El teatro no está en crisis, están en crisis las personas, no solamente desde la perspectiva de la profesión, manifestación artística, sino a todos los niveles, desde la profesión, la política, el entorno social y económico”, apuntó.

¿Van al teatro los nicaragüenses?

Reyna Gutiérrez, integrante del grupo teatral Las Hijas del Maíz, señala que Nicaragua “es un país con baja cultura para el teatro”, pero reconoce que ha tenido un auge. “Hay más gente joven haciendo teatro social también, entonces estamos tomando el teatro no solo como una herramienta de entretenimiento, sino como un enfoque social que es importante en estos tiempos”, expresó.La actuación no es una vocación remunerada en Nicaragua.

Paz dice que se debe incluir una asignatura en el pénsum académico para despertar el interés de los jóvenes por la danza, el teatro y las diferentes manifestaciones artísticas.

“Desde hace muchos años el arte en las escuelas no se da, la gente no consume arte, entonces ¿cuáles son tus primeros pasos de conocimiento? Es simplemente que te inyecten ese sentimiento”, estimó.

Para Gutiérrez, la cultura ayuda al desarrollo de los niños. “Las artes escénicas y el teatro fomentan ayuda con la autoestima, además que desarrolla el amor por el arte y descubren esas habilidades que no solo funcionan para un escenario, sino en la vida misma. Yo siento que este sistema educativo lo que menos hace es darle oportunidad a los chavalos para que se expresen”, añadió.

Según Paz, son varios elementos necesarios para que el teatro logre florecer en el país: “la enseñanza, capacitación, la promoción y divulgación”.

Katia Martínez, actriz en los grupos Teatro Garabato y el Movimiento de Teatro Popular Sin Fronteras, dice que su experiencia en el teatro popular ha sido diferente en cuanto a la asistencia del público. “Lo que hacemos nosotros es diferente porque teatro popular es gratis y es de intervención en los barrios, comunidades y escuelas. Nosotros tenemos públicos masivos de C$150, C$200 o más por presentación, pero cuando ya cobrás es difícil porque la gente no tiene cultura teatral, piensan que si invierten C$100 en una obra es para aburrirse”, opinó.

Los obstáculos

La falta de espacio y apoyo financiero son los grandes obstáculos de esta profesión, dice Alicia Pilarte, quien es directora de cuatro grupos teatrales (TeUCA, Agora, Drugos y Las Hijas del Maíz). “Mi experiencia trabajando desde la Universidad Centroamericana ha sido muy positiva, pero como directora de grupos independientes no es la misma cosa. Los muchachos de estos grupos tienen que ingeniársela para tener financiamiento, para hacer lo poco que existe. Realmente se está haciendo poco”, lamentó.

Pilarte, quien inició en el teatro desde 1979, dice que “los espacios para presentarse son pocos y si querés hacerlo te cobran cantidades que no hay, y en coproducción. Pero además, tenés que gestionar llevar al público y hacer propaganda, vender tus entradas, no es que ese espacio te brinde todo”.

Ante esta situación, Gutiérrez señala que buscan escenarios en bares y parques para llevar su trabajo, pues para grupos independientes conseguir la “Sala Experimental Pilar Aguirre es casi imposible”.

El aporte

Actualmente en el país se desarrollan diversos géneros teatrales, en los que están: el teatro popular, comedia “stand up”, títeres, cuenta cuentos, entre otros. Paz sostiene que esto es positivo, pues se deben utilizar todos los recursos necesarios para “fortalecer” al teatro.

“Los teatristas tenemos el compromiso de no seguir haciendo lo mismo, es decir si antes hacían un teatro clásico y neoclásico, ahora tenés que hacer un teatro modernista, simbolista, expresionista, entre otros. El otro elemento es que si la tecnología existe, pues apliquémosla”, subrayó.

Las temáticas es otro punto importante para Gutiérrez. “Nosotras estamos aportando mucho al teatro, primero por (la participación de) las mujeres y segundo porque lo hacemos desde un enfoque de género, aportando a que otro mundo es posible para las mujeres y también para los hombres, que son víctimas del sistema. Hace falta en otros grupos ese aporte a la igualdad, equidad desde el teatro”, insistió la actriz de Las Hijas del Maíz.

Escuela Nacional de Teatro

En Nicaragua existe Escuela Nacional de Teatro, ubicada en el Instituto de Cultura (INC), la cual fue fundada en 1981 por Pepe Prego, según su página web. El estudiante egresado de esa institución, “deberá ser no solo un reproductor de bienes culturales, sino también y ante todo un productor de ideas artísticas, con capacidad para sintetizarlas y plasmarlas en espectáculos y con el interés de incentivar el gusto por el teatro, formando a otras y otros que constituirán un público activo a nuevos actores y actrices futuros alumnos de la Escuela”. A esta escuela pueden ingresar jóvenes desde los 16 años y los requisitos se pueden conocer en el sitio web inc.gob.ni/escuelanacionaldeteatro, así como los aranceles.

Sin salario ni seguridad social

PREOCUPANTE • La actriz Reyna Gutiérrez, señala que no solo la actuación está en crisis, sino los artistas que no pueden vivir de ese oficio y tampoco cuentan con apoyo de las instituciones. “Se han publicado muchos artículos donde los artistas hablan que no tenemos un seguro y un salario.

Las personas que hacemos teatro no podemos decir que vivimos de esto y dedicarnos cien por ciento, hay muchos grupos haciendo teatro, pero no con las condiciones que deberían ser, pues el Estado no nos brinda espacios ni oportunidades de salir a representar al país”, insistió. El director César Paz, tiene una visión contraria, asegura que “el teatro no está en crisis, sino que no estamos ofertando”. Respecto a la ayuda gubernamental, no cree “que el papá Estado nos tenga que resolver los problemas, porque entonces seremos pajaritos esperando que llegue el gusanito a la boca.

El Estado debe ser un facilitador, si ellos generan la capacitación, promoción y espacios de trabajo, yo creo que no necesitás porque te volvés parásito; por eso es necesario hacer gestión”, cuestionó.