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La falta de señalización en los balnearios y el desconocimiento de la zona por parte de los bañistas son dos factores que se han convertido en letales ante la formación de corrientes de resaca.

Estas corrientes marinas engulleron a dos niños y tres jóvenes el domingo pasado en las aguas de Poneloya, todos primos hermanos entre sí. Según relatos de los lugareños, los dos niños más pequeños, de 9 y 11 años fueron arrastrados por la corriente. Con el fin de rescatarlos, los otros tres jóvenes se adentraron en el mar, pero también fueron sumergidos.

Una lancha de pescadores artesanales logró llegar al lugar tras solo unos minutos, y rescataron a los dos niños y a dos de los jóvenes, de 15 y 19 años, uno de los cuales murió al llegar a la costa por falta de primeros auxilios.

El otro joven, de 18 años, identificado como Edwin Danilo Altamirano Centeno aún se encuentra desaparecido y los rescatistas de la Cruz Roja Nicaragüense continúan en las labores de búsqueda y rescate.

¿Qué son las corrientes de resaca?

Conocidas como corrientes de retorno, estas son movientos muy fuertes que se dirigen hacia el océano. “Son dos paredes de agua que están como formando una calle al centro, y al momento que se cierran trasladan hacia mar adentro todo lo que se encuentra al centro de ellas”, explica Agustín Moreira, experto en fenómenos naturales.

Estas corrientes pueden estar combinadas con algunos remolinos en el fondo del mar que jalan a la persona hacia las profundidades. Este es el caso de las corrientes que atraparon a los jóvenes en Poneloya.

Moreira también destaca que estas corrientes pueden formarse inesperadamente, sobre todo cuando el mar tiene una marea baja, es decir, cuando el mar está yéndose hacia el fondo. “Pueden formarse en cualquier playa del Pacífico, pero sí hay lugares que tienen mayor tendencia cuando se da el encuentro de dos corrientes marinas que forman una calle de atracción”.

En las bahías, como en San Juan del Sur, es menor la posibilidad de que ocurran esto. Sucede sobre todo donde hay mayor oleaje.

Otro factor decisivo en la formación de estas corrientes son los bancos de arena que se abren paralelos a la playa.

Estos ceden por la erosión y originan corrientes que arrastran mar adentro a los bañistas.

De hecho, este fenómeno natural es la causa más probable de ahogamientos en España y Costa Rica.

Ninguna señalización

Si bien las corrientes de resaca pueden desarrollarse en cualquier punto, hay zonas específicas en las que siempre están presentes. Estos puntos de gran peligrosidad están reconocidos por los lugareños de Poneloya, por ejemplo, pero “no están señalizados”, advierte el oficial de turno de la Cruz Roja Nicaragüense filial León, Juan Carlos Cruz.

“Lo que está en la playa son boyas que delimitan el territorio, el límite para sumergirse en el agua”, señala Cruz, pero existe desconocimiento de estas señales por parte de la población.

Moreira coincide en que “no existe señalización en ninguna de las playas de Nicaragua donde están los puntos graves y críticos”, y sugiere que las autoridades municipales y los promotores del turismo deberían colocar mensajes de advertencia en todos los balnearios para evitar tragedias.

Al menos en León, dos puntos reconocidos como zonas de alto riesgo son la Bocana de Poneloya, lugar donde fueron arrastrados los jóvenes Altamirano, y frente al hotel Lacayo, detalla Moreira. También se conoce que en las Peñitas abundan las corrientes de este tipo.