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La Directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, confirmó que la institución a su cargo está subordinada al Presidente de la República, pero aclaró que esa subordinación es constitucional, no partidaria.

De esa forma, Granera respondió a las acusaciones de subordinación al FSLN que han hecho organizaciones políticas del país a partir de la supuesta complacencia de la Policía, frente a la actuación de grupos de choques sandinistas que de forma violenta, han tratado de impedir movilizaciones opositoras al gobierno.

“La Policía Nacional es un órgano apolítico apartidista, obediente y no deliberante; subordinado al poder civil a través del Presidente de la República”, señaló Granera, tomando como base el artículo 97 de la Constitución Política de la República.

“Sí, estamos subordinados, efectiva y legalmente al Presidente, pero es una subordinación constitucional, no partidaria, de acuerdo con lo que dice la Constitución Política”, señaló la jefa policial.

Actuar policial complejo

Granera negó que en su actuar para el aseguramiento de las marchas políticas registradas en las últimas fechas, la Policía Nacional sea complaciente con los grupos sandinistas, y aseguró que el trabajo de la Institución está dirigido a garantizar el derecho constitucional y a evitar un derramamiento de sangre.

“El actuar policial en la compleja situación política del país es difícil, porque estamos obligados a conciliar dos demandas importantes”, dijo la jefa de la Policía.

Detalló que la Policía está obligada a garantizar el orden público y el ejercicio de los derechos ciudadanos, pero también está obligada a “evitar que la intervención policial genere un derramamiento de sangre que haga una escalada de violencia inmanejable y lleguemos a lamentar víctimas y tragedias mayores al país”, señaló.

Granera dijo que la actuación policial está de acuerdo a las circunstancias y a cada lugar. “Estamos haciendo lo que consideramos mejor como institución responsable, y estamos poniendo lo mejor de nosotros mismos, que es la sangre de nuestros policías”.

Dificultades en la Ley

El uso de los morteros en las manifestaciones políticas, según Granera, pone en una situación difícil a la institución policial frente a la Ley de Armas y Municiones, la que según la jefa policial, prohíbe el uso de los morteros, pero no establece ninguna sanción para quienes los usan.

“El artículo 148 de la Ley 510 prohíbe el uso de morteros para agredir a personas y poner en riesgo la vida de las mismas, pero el mismo artículo de la Ley nos prohíbe a la Policía Nacional hacer uso de armas de fuego y armas letales en manifestaciones y marchas políticas”.

Granera detalló que la Ley no contempla ningún tipo de sanciones a pesar que la institución, cuando la legislación era discutida en la Asamblea Nacional, insistió en el tipo de sanciones que se debía contemplar para quienes la infringieran, pero no se estableció ninguna.

No somos complacientes

La primera comisionada aclaró que la institución que ella dirige no es complaciente frente al actuar de los manifestantes sandinistas contra los opositores, por el contrario, según ella, la Policía actúa de forma responsable.

La Policía, a criterio de Granera, debe ser juzgada de forma distinta, porque “no somos complacientes, estamos siendo responsables y estamos siendo en cada momento y en cada circunstancia, lo que consideramos lo mejor para los nicaragüenses”.

Acusaciones injustas

Según la directora de la Policía Nacional, la institución registra anualmente entre 3 y 4 millones de actuaciones. En tal sentido, es totalmente injusto juzgar a la entidad sobre la base de una o unas actuaciones que se consideren incorrectas.

“No puedo estar de acuerdo ni compartir cosas que se han dicho, como que la Policía no cumple con su deber cuando desde dentro estoy viendo el trabajo heroico de los policías, que a diario se juegan la vida por la seguridad de ustedes”, señaló.

Añadió que “para esos hombres y mujeres incomprendidos, golpeados, desgastados, agotados, mi respeto profundo, mi consideración. Ante ellos inclino reverente mi cabeza”.