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Massiel Vega es mamá de una pequeña de dos años y medio de edad. Hace un año a su “princesa”, como le llama cariñosamente, le fue diagnosticado el trastorno del espectro autista (TEA), luego de haber consultado a tres neurólogos.

"El primero de los neurólogos nos dijo que él miraba que la niña tenía un autismo leve, porque presentaba varias características, pero no dentro de todo lo que conlleva el TEA severo. Después visité a la logopeda y ella me decía que la niña sí se miraba que era un autismo severo, algo que a mí me llamó la atención es que la niña nunca se ha golpeado, ella es megapasiva, pero sí tiene bien acentuado la característica de la no socialización”, dijo. 

La experiencia de Vega fue una de las compartidas ayer durante el primer Taller sobre Diagnóstico del Autismo, el cual fue organizado por la Fundación Centro de Atención Integral a Niños y Niñas con Autismo (Cainna) y el Consejo Nacional de Ciencia y Expertos que participaron en el evento.

En el taller se expuso que es recomendable apoyarse en un diagnóstico temprano, así como la intervención de especialistas  fundamental para lograr que un niño autista pueda desarrollarse de manera integral y le sea más fácil tener su independencia en la edad adulta. 

“El diagnóstico de la evaluación tiene que ser a temprana edad,  esto va a contribuir a desarrollar las potencialidades de los niños; importante también destacar que el uso de fármacos o de nutrientes que de alguna u otra manera benefician al niño", sostuvo el psiquiatra Luis Alemán, uno de los ponentes. 

El psiquiatra agregó que en los  niños con autismo existe la comorbilidad, es decir, condiciones médicas asociadas que también son importantes de tratar.Por ejemplo, el trastorno por déficit de hiperactividad que puede ser leve, moderada o severa o bien ataques de epilepsia. 

“Alrededor del 40%  de niños con TEA pueden presentar crisis epilépticas, de tal manera que requieren la participación de los profesionales más competentes que puedan tratar este tipo de problemáticas y usar los medicamentos con cuidado y la indicación que se cumpla de una manera rígida y estricta cuando se tenga la evidencia de  que este medicamento le ayudará al niño”, dijo Alemán. 

Por su parte, Silvia Catarus, logopeda, compartió que parte de este diagnóstico temprano involucra  la evaluación individual del niño con el fin de lograr que se  apropie de herramientas que les permitan desarrollar maneras de comunicarse. "No podemos negar la realidad, hay niños con un autismo marcado que no desarrollan una comunicación oral, pero sí  pueden desarrollar  formas alternativas de comunicación partiendo de objetos de referencia, por ejemplo una toalla colocada sobre el hombro le indica al niño que es el horario de bañarse, si le da una cuchara sabrá que es hora de comer", argumentó Catarus.