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Organismos gremiales periodísticos y organizaciones de derechos humanos repudiaron la agresión cometida por los “camisas azules” del presidente contra el periodista Jorge Loáisiga, y se manifestaban intrigados con la naturaleza de esta organización que evoca la época del fascismo en Italia y el nacimiento del nazismo en Alemania.

Bayardo Izabá, director ejecutivo del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), señaló que se encuentran muy alarmados por una serie de situaciones que indican que el país se está enrumbando hacia la constitución de un gobierno antidemocrático y a una dictadura respaldada con personas que están asumiendo autoridad que no es de su competencia.

Mencionó que el ataque surgió de un grupo de personas que asumen funciones de seguridad presidencial, lo que es trabajo de la Policía Nacional.

“Con esos actos los ‘camisas azules’ (denominados así por sus vestimenta) incurrieron en la usurpación de funciones propias de la PN, por eso se debe investigar quiénes son, y la Fiscalía deberá acusarlos por este delito”, expresó Izabá.

Señala que se está utilizando la violencia desde las instituciones contra la sociedad civil y medios de comunicación. “Responsabilizamos al Presidente de la República, Daniel Ortega, por esos hechos de violencia contra el periodista Jorge Loáisiga, ya que es fruto del discurso estigmatizante y persecutorio en contra del periodismo”.

“El presidente Ortega terminó mal el año, después de los discursos agresivos contra el periodismo finalizó con un acto de violencia. Éste es un mal precedente, pues cuando en un país se vulnera el libre ejercicio del periodismo, y la libertad de expresión, estamos ante una dictadura institucionalizada”, dijo Izabá.

Cobardía contra un colega

Igualmente, el Colegio de Periodistas de Nicaragua expresó en un comunicado su más enérgica condena por la agresión hacia Loáisiga.

“Este hecho ocurrido el día 19 de diciembre es una cobardía en contra de un colega, lo que nos obliga a demandar respeto no sólo por Jorge Loáisiga, quien fue tratado como si hubiese cometido un delito, sino por cada periodista de Nicaragua, independientemente de su ideología, credo o color político”, dicta el comunicado.

Así mismo, demandaron a la Policía Nacional que dé las explicaciones del caso y realice una investigación exhaustiva de los hechos para que los responsables sean sancionados de acuerdo con la ley.

Elsa Gómez, presidenta de la Unión de Periodistas de Nicaragua (UPN), condenó el acto de agresión, y consideró que la agresión física es producto de los ataques verbales del dirigente de este gobierno (Daniel Ortega) contra el periodismo nacional.

“Nuestras únicas armas son la cámara, la grabadora, el lápiz y el papel. ¿Por qué no ven lo mal que están haciendo? Este gobierno se autonombra de reconciliación nacional pero alimenta el odio”, señaló la dirigente.

Seguridad debería ser profesional

“Democracia es que los medios de comunicación puedan discrepar y ustedes lo que hacen es su trabajo”, dijo el procurador de derechos humanos, Omar Cabezas.

Aunque expresó no conocer detalles de la agresión, Cabezas comentó que no es conveniente bajo ninguna circunstancia golpear a un hombre de prensa.

“La seguridad (presidencial) debería ser lo suficientemente profesional como para establecer sus retenes. No estoy de acuerdo que por el ejercicio periodístico alguien sea agredido”, finalizó el procurador.