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La Sangre de Cristo… "¡Tiene poder!” respondían los miles de devotos católicos que asistieron al Viacrucis Penitencial que duró poco más de cuatro de horas, durante un recorrido de unos cuatro kilómetros, desde el Colegio Teresiano hasta la Catedral Metropolitana de Managua.

Entre la multitud, los creyentes pagaban promesas haciendo la caminata con los ojos vendados, otros iban descalzos y caminando hacia atrás, algunos de rodillas, y la mayoría de niños vestidos de ángeles, principalmente con atuendos blancos o morados.

Fátima Rodríguez fue sanada de tumor en el estómago.A paso lento y apoyada en un bastón de madera, avanzaba doña Fátima Rodríguez, una feligresa de 80 años de edad, quien hace 10 años tuvo un tumor en el estómago. “En la barriga, andaba una gran herida, yo le pedí a mi señor y a todos los santos que me la aliviaran, y me la curaron pero quedó así ella”, cuenta su hija de 65 años, refiriéndose a la curvatura de la espalda que le impide caminar derecha.

Otra forma de pagar promesas es repartiendo comida, frescos o agua a los agotados caminantes. La familia Munguía Castro reparte agua desde la tina de su camioneta desde hace cuatro años. “Siempre venimos a hidratar a los que vienen con devoción al viacrucis, hace siete años a mi hija le diagnosticaron cáncer y la Sangre de Cristo me la curó”, comenta Karen Munguía, sin dejar de repartir las bolsas de agua helada.

Quienes cargan la estructura de madera en que se transporta a la imagen de la Sangre de Cristo son creyentes que también pagan promesas. William Pérez destacó que son 73 damas y caballeros de la Sangre de Cristo que cargan por turno, la peaña de madera de roble con más de 500 libras de peso.

Los viacrucis, una tradición católica que rememora los momentos vividos por Jesús hasta su crucifixión y sepultura, se desarrollan en los 153 municipios de Nicaragua.