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El experto en economía ambiental y catedrático de la Universidad Americana (UAM), Carlos Narváez, expuso ayer un informe de la situación actual de algunos cuerpos de agua en el país abordado desde el aspecto económico, para incentivar a universitarios a ver el tema de medioambiente “como una inversión” que garantiza el crecimiento económico.

La conferencia fue titulada “La importancia de los pagos por servicios ambientales para preservar los recursos hídricos”. 

Se efectuó con el propósito de concienciar e informar a estudiantes de la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas acerca de la importancia de cuidar el ecosistema en Tisma, Apanás y la Subcuenca III de Managua, esta última la principal fuente de abastecimiento de agua en la capital.

Al implementar políticas de pagos por servicios ambientales en las zonas circundantes de estos cuerpos de agua se pretende mejorar la productividad económica del país, reduciendo costos de inversión y optimizando los recursos naturales, explicó Narváez en su ponencia. 

El rector de la UAM, Ernesto Medina, resaltó la importancia de esta conferencia debido a que asistieron los estudiantes de administración y economía, que “van a ser futuros gerentes” y es importante que “sepan de que esto existe y que lo apliquen a la empresa en la que van a trabajar”. 

“Creemos que hace falta conocer más cuál es el problema que realmente estamos enfrentando, cuáles son las posibles soluciones y qué es lo que podemos hacer para remediar los principales problemas”, agregó el rector. 

Los pagos por servicios ambientales

Los pagos por servicios ambientales son trasferencias monetarias a los propietarios de recursos naturales para que los conserven, explicó en la conferencia Óscar Neira Cuadra, coordinador académico de la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas. 

En Rivas

En el municipio de Belén, en Rivas, la Alcaldía y la Compañía Azucarera del Sur (Casur) desarrollan un proyecto que consiste en dar un incentivo de 819 córdobas anuales por cada hectárea conservada de bosque tropical seco a 114 familias. 

De acuerdo con Francisca García, coordinadora técnica del proyecto “Retribución por Servicios Ambientales Hídricos en la Subcuenca del río Gil González”, son 612 hectáreas de 9 comunidades, las que se preservan a través de esta iniciativa. 

El objetivo del incentivo económico es que las familias no corten los bosques naturales que quedan y siembren más árboles, dijo García.

La subcuenca del río Gil González tiene potencial turístico debido a que se práctica la apicultura y en una de las comunidades llamada Mata de Caña existen cascadas que en invierno son una belleza escénica, destacó García.