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En la lejana comunidad Santo Domingo de Piche, ubicada en Potosí (Rivas), adonde se llega a través de un camino de tierra, rodeando cañaverales, hace más de seis décadas varios miembros de las mismas familias empezaron a casarse entre sí. 

Leónidas Acevedo Montano, de 61 años, conoce con amplitud la historia de este caserío rodeado de cañaverales e hileras de árboles de mango, y cuenta que la comunidad surgió hace más de 90 años. Había ocho casitas habitadas por integrantes de las familias de apellido Montano, Cantillano y Altamirano, quienes vivían de la agricultura.

“Estas familias se asentaron y fundaron el caserío y entre ellos estaba mi abuelo José Dolores Montano, que se casó con mi abuela de apellido Altamirano y treinta años después, la comunidad fue creciendo con los descendientes de estas familias e iniciaron a darse los casos de unión entre primos y parientes”, recordó Acevedo Montano.

Según él, las primeras parejas que establecieron unión de hecho siendo parientes cercanos fueron los descendientes de las familias Altamirano y Montano, y luego se sumó la generación de los Cantillano. Entre todos se contabilizan más de 60 casos. Las rondas de mango.

“Desde la generación de mis padres se nos enseñó que no es posible establecer unión de hecho con primos o parientes cercanos y cuando me enamoré, me casé con Teresa Cantillano Víctor, que no era de mi familia, pero ahora una de nuestras hijas se unió con un primo en segundo grado pese al rechazo nuestro. Entre toda la familia que desciende de los Cantillano y Montano hay más de 30 casos”, detalló.   

Cuenta que estas relaciones eran percibidas como normales, “pero actualmente los padres de familia estamos oponiéndonos a estas relaciones aunque hay jóvenes que, pese al parentesco familiar, continúan atrayéndose entre sí”.

Aunque existen riesgos de que los hijos resulten con problemas genéticos, los pobladores afirman que hasta el momento solo se han presentado dos casos: el de un niño que nació hace siete años con deformación en una oreja  y otro que vino al mundo hace dos décadas con problemas en uno de sus brazos.  

“Una gran familia”

Jacinta Montano Cantillano, de 39 años, es una de las más de 60 parejas que permanecen al lado de un pariente cercano y según sus palabras en esta comunidad todos los pobladores son parte de una gran familia.

 “Yo soy la cónyuge de Wilmer Cantillano, que es mi primo en segundo grado, y vivimos felices desde hace 15 años, los dos trabajamos y acá estas relaciones son vistas con normalidad aunque al comienzo nos decían que éramos de la misma familia y que no podíamos estar juntos”, expresó. 

Aún no tienen hijos, pero aseguran que no creen que estos puedan presentar algún problema médico. 

“Aquí las rondas de mangos que están en las calles son testigos de los primeros encuentros amorosos de varios primos que inicialmente esconden sus sentimientos, pero al final terminan formalizándose como parejas”, agregó Jacinta Montano Cantillano.

Lisbeth Acevedo Cantillano y José Luis Rodríguez  Cantillano son primos en segundo grado y también se casaron. “Al inicio mi mamá se oponía a la relación”, cuenta ella. “Me pegaba, me hacía ver que éramos primos y que no podíamos juntarnos, pero estaba enamorada y al final nos casamos y ya procreamos un niño que nació en perfectas condiciones”, relató Lisbeth.      

Pablo Marenco, pastor de la iglesia Apostólica Unida, que abrió sus puertas en la comunidad en 1988, aseguró que la unión entre miembros de la misma familia surgió debido a que no se permitía a foráneos en Piche, a como se le conocía inicialmente al caserío.

“Desde que era niño recuerdo que no permitían que llegaran novios de otros lugares y no dejaban entrar a nadie, creo que fue lo que originó que se unieran miembros de las mismas familias, pero desde la apertura de la iglesia se promueven valores morales y espirituales y se les explica a los miembros que los matrimonios o la unión de hecho entre las parejas es después del cuarto grado de consanguineidad”, dijo el pastor.

Controversia

El líder religioso señaló que la unión de hecho entre primos generó debates en la iglesia cuando estos se hicieron miembros y tras bautizarse optaron por casarse.

El pastor Pablo Marenco.“Ese paso generó bastante controversia en la iglesia y después de varias reuniones y concilios con los ministros, se acordó aprobar los matrimonios porque se trataba de parejas que por años estaban juntas y tenían sus hijos, su hogar ya establecido, pero esto ya no se aprueba con nuevas parejas”, indicó Marenco.

Según el pastor, uno de los casos más connotados que se presentó en la comunidad fue la unión de hecho que protagonizaron dos primos hermanos que eran sobrinos de él.  

La pareja  compuesta por Estela Altamirano Peña y su primo Carlos Alcócer Altamirano vivió junta durante una década. Como fruto de la relación  procrearon dos hijos, pero el 27 de marzo del 2011 entraron a las estadísticas de violencia: él la asesinó y después se suicidó.

En la comunidad hay hogares donde todos los hermanos mantienen unión de hecho  con sus parientes.

En la comunidad compuesta por más de más de 800 pobladores se han asentado, en los últimos años, otras tres familias de apellido Reyes, Suárez y Enríquez y la llegada de ellos, sumado a las advertencias de los mayores, ha ayudado a que tiende a desaparecer la conducta de endogamia que adoptó Santo Domingo de Piche.